La vivienda se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de los españoles. Los precios siguen subiendo, encontrar una casa asequible resulta cada vez más complicado y quienes sueñan con comprar se enfrentan a una duda que no deja de repetirse: ¿es mejor lanzarse ahora o esperar a que el mercado se calme?
La pregunta llega en un momento especialmente delicado. Según datos del INE, en 2025 se firmaron más de 500.000 hipotecas, un 17,8% más que el año anterior, mientras que el precio de la vivienda aumentó un 12,9%, muy por encima de la inflación. Además, comprar una vivienda media exige ya casi ocho años de salario íntegro y la falta de oferta sigue presionando al alza los precios.
En este contexto, muchos potenciales compradores esperan una bajada que les facilite el acceso al mercado. Sin embargo, Elena Ansótegui, CEO de Wypo —una plataforma especializada en asesoramiento hipotecario que ayuda a los compradores a comparar y negociar financiación con distintas entidades—, advierte de que retrasar la decisión no siempre juega a favor del comprador: "Esperar no garantiza precios más bajos y el coste de oportunidad de perder la vivienda deseada es altísimo". Entonces, ¿qué está pasando realmente con las hipotecas y qué factores conviene analizar antes de dar el paso en 2026?
¿Es realmente buen momento para comprar casa en 2026 o seguimos en un mercado demasiado caro para entrar?
El mercado está en máximos: en 2025 se firmaron 501.073 hipotecas, un 17,8% más que el año anterior. Pero para el acceso a una hipoteca cada vez hay que preparar más el perfil del solicitante. Es cada vez más exigente; comprar una vivienda media exige ya 7,8 años de salario íntegro, lo que supone un aumento del 3,6% respecto al año anterior. El problema de fondo es estructural: hay más demanda que oferta: se terminan unas 90.000 viviendas nuevas al año frente a una demanda que supera ese ritmo ampliamente, acumulando un déficit de más de 375.000 unidades. Los precios de las casas podrían subir alrededor del 5% en 2026, y el alquiler no da respiro.
Esperar no garantiza precios más bajos y el coste de oportunidad de perder la vivienda deseada es altísimo. Además, se observa cierta flexibilización de las líneas rojas de los bancos; con una buena orientación se consiguen hipotecas por encima del 80% del valor de la propiedad, por eso es tan importante ir acompañado de un experto hipotecario si se quiere conseguir la mejor operación.
El error más común es pensar que el banco de siempre te va a dar la mejor hipoteca; comparar puede suponer ahorrar decenas de miles de euros
¿Qué está pesando más ahora mismo en la decisión de compra: la subida de precios o la evolución de las hipotecas?
El precio manda. Según el INE, el Índice de Precios de Vivienda cerró 2025 con una subida anual del 12,9%: la vivienda nueva subió un 11,2% y la de segunda mano un 13,1%. Seis veces más que la inflación general.
Las hipotecas, en cambio, siguen siendo competitivas: el tipo medio en nuevas hipotecas se situó en el 2,87% en enero de 2026. La clave es que la preparación será lo que marque la diferencia. En Wypo, nuestro tipo de interés medio ha sido del 1,93%, frente al 2,87% de la media general, porque ayudamos a cada cliente a construir un perfil sólido y presentar un dosier que realmente convence a los bancos.
¿Crees que los precios de la vivienda van a seguir subiendo este año o estamos cerca de un punto de estabilización?
Todo apunta a que los precios seguirán aumentando, aunque de forma más moderada; parece que los precios próximamente tocarán techo. Pero la estabilización no llega porque el problema es estructural: más demanda que oferta, sin solución a corto plazo. Esperar a que los precios bajen no está respaldado por ninguna institución de referencia.
¿Qué tipo de hipoteca es más recomendable en 2026 (fija, variable o mixta) y para qué perfil de comprador?
No hay una mejor hipoteca para todos; lo oportuno es analizar las características de cada perfil. La hipoteca fija es la opción para quien prioriza estabilidad absoluta: misma cuota hoy y dentro de 20 años, ideal para presupuestos ajustados o aversión al riesgo, aunque limita beneficiarse de futuras bajadas de tipos. La hipoteca variable encaja en perfiles con capacidad de asumir subidas y visión de ahorro a largo plazo, ya que puede ser la más barata en intereses, pero exige tolerancia a la incertidumbre del euríbor. Actualmente, la hipoteca mixta es muy recomendable; suele ser elegida por un comprador con ingresos estables pero con mentalidad estratégica, informado, que entiende el ciclo de tipos y valora mantener margen de maniobra, ya sea para beneficiarse de bajadas o para renegociar condiciones cuando termine el tramo fijo. La hipoteca mixta se sitúa en un punto intermedio cada vez más atractivo: ofrece un tramo fijo inicial largo –se ven plazos fijos durante 10 años– que aporta seguridad y, más adelante, la posibilidad de adaptarse al mercado, renegociando o mejorando condiciones si el entorno cambia.
En Wypo analizamos qué tipo encaja con cada perfil y construimos el dossier que permite negociar condiciones que el mercado no ofrece por defecto.
Hoy los bancos no aprueban hipotecas, aprueban perfiles. Llevar los ingresos bien documentados, el ahorro demostrado y poca deuda marca la diferencia, y además no todos los bancos valoran igual cada caso
Con los tipos de interés más estables, ¿hay margen real para que las cuotas bajen o ya hemos tocado suelo?
No tiene pinta de que las cuotas vayan a bajar de forma significativa, al menos a corto plazo. El Banco Central Europeo está en modo "esperar y ver": ha pausado las subidas, pero sigue muy pendiente de la inflación y no descarta volver a apretar si hace falta. Es decir, más que una bajada clara, lo que tenemos es cierta estabilidad… con cautela.
Además, aunque el euríbor se mantenga o incluso baje un poco, hay otro factor que pesa mucho: el precio de la vivienda sigue subiendo. Al final, lo que puedes ahorrar por un lado en intereses lo acabas pagando por otro en el precio del piso. En resumen, margen para que las cuotas bajen hay… pero es pequeño, y no se va a notar demasiado en el día a día. Lo que sí que es recomendable es estudiar una mejora de hipoteca.
¿Se ha endurecido el acceso al crédito y qué requisitos están siendo ahora más exigentes para los compradores?
No, no estamos en un escenario como el de la crisis financiera de 2008. Entonces sí se cerró mucho el grifo y los bancos endurecieron claramente las condiciones. Ahora la situación es diferente; el crédito sigue fluyendo y, de hecho, a perfiles con ingresos estables se les puede financiar incluso más del 80% de la vivienda.
Lo que sí pasa es que los bancos están siendo prudentes. No están asumiendo más riesgo que antes, pero como las casas son más caras y los salarios no han subido al mismo ritmo, cada vez es más difícil encajar la operación. Por eso miran mucho la estabilidad laboral, el nivel de ahorro y que no tengas otras deudas importantes. En resumen: no es que sea más duro que antes, pero sí hay que llegar mejor preparado, ahí es donde Wypo puede ayudar.
¿Qué errores cometen más los compradores primerizos cuando deciden lanzarse en este contexto?
El error más común es pensar que el banco de siempre les va a dar la mejor hipoteca. No siempre es así: comparar opciones puede suponer ahorrar decenas de miles de euros, y hoy en día plataformas como Wypo permiten ver y negociar con varias entidades a la vez.
Otro fallo muy habitual es confundir el precio del piso con el coste real. A la compra hay que sumarle entre un 10% y un 12% en gastos, así que no basta con tener el 20% de entrada: hace falta bastante más ahorro del que muchos calculan al principio.
Y, por último, presentarse al banco sin preparar bien el perfil. Ingresos claros, ahorro demostrado y poca deuda marcan la diferencia: hoy no basta con “probar suerte”, hay que llegar con todo bien trabajado para conseguir buenas condiciones.
No es tanto si es buen momento para comprar, sino si tú estás en buen momento.
Si una familia quiere comprar casa en 2026, ¿qué señales debería mirar antes de firmar para no equivocarse?
El planteamiento podría ser así: no es tanto si es buen momento para comprar, sino si tú estás en buen momento. Antes de enamorarte de un piso, conviene hacerse tres preguntas muy claras: ¿tengo ahorrado al menos un 30-35% entre entrada y gastos?, ¿la cuota mensual encaja sin apuros en mis ingresos?, ¿mi situación laboral es estable a medio plazo? Si esas tres encajan, vas por buen camino.
Después, hay un detalle que muchos pasan por alto: que el precio de la vivienda esté en línea con el mercado de la zona. Pagar por encima puede complicarte la tasación y obligarte a aportar más dinero del previsto.
Y, por último, no llegar al banco “a ver qué pasa”. Hoy los bancos no aprueban hipotecas, aprueban perfiles. Llevar los ingresos bien documentados, el ahorro demostrado y poca deuda marca la diferencia, y además no todos los bancos valoran igual cada caso. Por eso, apoyarse en plataformas como Wypo puede ayudarte a comparar opciones y negociar mejor desde el principio.








