Es madrileño, tiene 35 años y probablemente le hayas visto resolver preguntas imposibles en la pantalla de tu televisor o descubriendo historias fascinantes en internet. A Martín Escolar, alma mater de las exitosas ‘Píldoras Culturales’, donde ya cuenta con una comunidad de más de 400.000 seguidores en Instagram, el talento le viene de cuna: es hijo del célebre letrista Luis Gómez-Escolar, creador de la letra de himnos intergeneracionales como Bailar pegados. Sin embargo, Martín ha construido su propio camino a base de pura curiosidad y razonamiento deductivo, canalizando su sensibilidad artística a través de la divulgación digital y los concursos de televisión.
Tras dejar su huella en formatos como El Cazador o ¿Quién quiere ser millonario?, hoy brilla con luz propia en el mítico plató del concurso más veterano de la televisión española, Saber y Ganar, donde ya se ha consagrado como "Magnífico" tras superar la barrera de los 10.000 euros en el marcador del espacio presentado por Jordi Hurtado. Su carácter espontáneo ha conquistado, sin duda, a la audiencia. Charlamos con él coincidiendo con el lanzamiento de su nuevo proyecto editorial, un Cuaderno de verano, ideal para ejercitar la mente en papel durante las vacaciones.
¿Cómo se definiría Martín Escolar?
Como persona, tengo que admitir que no tengo una sola manera de definirme; depende mucho del contexto. Sí es verdad que, desde hace cuatro años, comparto mis ‘Píldoras Culturales’ en redes sociales, por lo que me puedo definir como divulgador. De hecho, Jordi Hurtado me llama así a menudo en Saber y Ganar.
También podría decir que Martín es una persona curiosa, literalmente. En parte, todo lo que he llegado a saber y gracias a lo cual ahora me dedico a la cultura, ha sido por plantearme: "Uy, qué curioso esto". En ese momento recurro al móvil para hacer una búsqueda rápida en Wikipedia o, ahora, con la Inteligencia Artificial, porque las herramientas van evolucionando. Además, me encanta viajar y el cine. Todo eso te llena de conocimiento.
¿Eras ya curioso en tu infancia? ¿En casa aprendiste a amar la cultura?
La faceta de "cerebrito", de niño que estudia y memoriza cosas, no la adquirí en el colegio. Allí era mucho más disperso. No me portaba mal, pero sí me gustaba hacer la gracia; era el "payaso" de la clase y amigo de todo el mundo. Simplemente revolucionaba las aulas y estaba siempre muy disperso.
No era muy buen estudiante. Nunca llegué a repetir porque, cuando veía que la cosa acuciaba de verdad, me ponía serio y lo sacaba todo con la nota mínima. Sacaba muchos cincos y, sobre todo, me tocó ir mucho a septiembre. Durante casi todos los veranos me tocaba apretar un poquito para salvar las asignaturas. Siempre fui así, no estudiaba mucho. Recuerdo que mi hermana era mejor estudiante y yo el típico que lo dejaba todo para el último día.
Sin embargo, en casa sí ha habido mucho amor por la cultura. Mis padres son artistas, así que visitar museos, ir al cine y viajar siempre estuvo muy presente. De forma involuntaria, porque en aquel momento yo no era especialmente curioso ni tenía interés por aprender, asimilé muchas cosas. Pasas el día entre el colegio y casa, por lo que lo que ocurre en esos dos sitios es lo que más te influencia.
Mis padres nos inculcaron el amor por el aprendizaje. Mi padre es muy culto a nivel humanístico y a mi madre, siendo artista plástica, siempre le ha gustado mucho el cine, algo que he heredado yo. El cine es muy importante en mi vida, de hecho, antes de empezar con las Píldoras Culturales, trabajé en la sección de cine de un magacín de radio. Pero mi curiosidad se despertó, literalmente, con mi amigo Jordi Hurtado.
Recuerdo que mi hermana era mejor estudiante y yo el típico que lo dejaba todo para el último día
¿Cómo era Martín Escolar en la escuela?
Realmente, cuando eres niño estás en una edad en la que todo se te queda a la primera; es increíble. Sin embargo, la parte educativa tradicional, lo típico de la escuela, no me motivaba. Siempre vi el sistema como un proceso de memorizar para soltarlo al día siguiente con pinzas en el examen; luego se te podía olvidar y no pasaba nada, sacabas un suficiente para pasar. Pero empecé a cogerle el gustillo a la cultura cuando entró en juego la motivación de descubrir cosas de las que jamás había oído hablar, para luego ir a Wikipedia a investigar un poco más. Todo eso fue a raíz de Saber y Ganar.
Por lo que vemos, a lo largo de tu vida te ha influido mucho un concurso mítico en la televisión como es ‘Saber y Ganar’, ¿no es así?
Yo siempre quise ser actor. Hice muchos años de interpretación. Cuando eres pequeño piensas: "Voy a ser actor de Hollywood y seré famoso". Pero llegó un momento en el que me di cuenta de que la cultura era importante para la vida, aunque fuera para no decir ninguna tontería al abrir la boca. Quería estar en la sociedad y no ser un zoquete.
Un día, vi Saber y Ganar después de comer y me di cuenta de que, en esos 40 minutos de programa, se me habían quedado tres datos muy curiosos. Eso me animó a empezar a ver el programa cada día en vez de ponerme a jugar a la PlayStation. Al principio solo lo miraba, pero llegó un punto en el que quería saber más y empecé a tirar del hilo del conocimiento.
Esto tiene mucho que ver con la parte didáctica del programa: jugar con la curiosidad y con los datos tipo trivia, que igual no te hacen aprobar un examen, pero sí te despiertan las ganas de investigar un tema. No tengo por qué saber de todo; de hecho, siempre es mejor dejarte alguna cosa fuera porque no te va a caber en la cabeza.
‘Saber y Ganar’ ha supuesto para ti cerrar el círculo. Has llegado a tu objetivo, ¿qué es lo que más te sorprende de la experiencia del concurso?
Absolutamente. Mi faceta como concursante empezó, literal y exclusivamente, con la finalidad de ir a Saber y Ganar. En 2020, con el confinamiento por la pandemia, vi la oportunidad de culturizarme constantemente. Estábamos encerrados, así que tocaba ver películas y estudiar.
Un amigo mío empezó a hacer directos diarios en Instagram con un quiz cultural de una hora. Yo entraba a jugar y se me empezó a dar muy bien. Como siempre había querido ir a este concurso, pensé que antes debía hacer un recorrido por otros concursos para coger tablas en un plató y conocer las mecánicas. Saber y Ganar ha sido el noveno concurso al que he asistido.
No he ido a Pasapalabra, por ejemplo, porque si voy a un concurso es para intentar ganar y hacerlo bien. En Pasapalabra, la diferencia entre ir a ganar o no implica unos ocho años de estudio; siempre se dice que es como preparar una oposición.
¿Qué recuerdas con más cariño de los concursos por los que has pasado y qué huella te han dejado?
El primero de cultura que considero importante fue en 2021: El Cazador. Allí te enfrentabas a concursantes míticos de la televisión. Fui y gané, ese fue mi primer gran logro.
Luego, donde pegué "el bombazo", fue en ¿Quién quiere ser millonario? con Juanra Bonet. Llegué a la pregunta 14 de 15 y me llevé 100.000 €. Ese momento se viralizó mucho en redes sociales y sirvió para que mucha gente del mundillo de los concursos empezara a ponerme cara.
Mi faceta como concursante empezó, literal y exclusivamente, con la finalidad de ir a Saber y Ganar.
Por lo que vemos en la televisión se nota que eres bastante exigente contigo mismo.
Me lo dicen mucho. Yo siempre respondo que depende del fallo. Si es algo que no sé, me da igual. Pero cuando es la típica respuesta que te habría salido con solo un segundo más de tiempo, me da mucha rabia.
Es un logro que ‘Saber y Ganar’ lleve casi 30 años en pantalla. ¿Qué papel crees que tiene la cultura en la televisión actual? ¿Viven un buen momento los concursos culturales?
Para empezar, creo que lo que no está viviendo un buen momento es la televisión en sí. De hecho, yo llevo mucho tiempo viendo Saber y Ganar en diferido por internet. Sigue siendo tele, pero se ha perdido la costumbre de consumirla en directo.
Al estar muy metido en este mundo, veo muchos intentos por sacar formatos adelante. Apareció, por ejemplo, Cifras y Letras, que se ha asentado y funciona muy bien a nivel de audiencia. De vez en cuando sale alguno que cuaja, pero no te imaginas la cantidad de intentos frustrados que se quedan por el camino. Tengo muchos amigos que han grabado programas que aún no han salido y ni siquiera es seguro que se emitan.
Sinceramente, creo que con el paso del tiempo se han asentado los "tres popes" de los concursos y a la gente que le gusta la cultura ya le es suficiente con ellos. Luego estamos los locos de los concursos, que queremos que salgan más para poder participar.
Además de los concursos, has probado suerte en el mundo editorial. ¿Qué te llevó a lanzarte a escribir este libro con un formato tan ideal para el verano?
Nunca había pensado en el mundo editorial. Pero cuando creces con las Píldoras Culturales y la gente te empieza a seguir, te proponen muchas cosas: te preguntan por un libro o incluso por un juego de mesa. Yo siempre digo que hay que ir paso a paso.
Para mi primer libro, fue la editorial Planeta la que vino directamente a proponerme la idea. Cuando te llega un proyecto tan consolidado, donde te facilitan todas las herramientas y te dan la oportunidad, no te puedes negar. Fue maravilloso, el libro de las Píldoras es de las cosas de las que más orgulloso estoy en la vida. Me encanta.
Un año después de su publicación, me contactaron porque los cuadernos de verano están muy de moda en el sector editorial. Como conocían mi perfil, me lo propusieron. Me pusieron a trabajar con un equipo increíble y con la misma ilustradora del primer libro. Mis "deberes" eran imaginar juegos culturales, así que yo estaba feliz. Fueron tres meses muy intensos porque el proceso fue rapidísimo: lo hablamos en octubre y en enero tenía que estar terminado. El resultado es el cuaderno que tengo ahora mismo en las manos. Estoy muy contento porque ha quedado precioso, el feedback es muy positivo y se ha logrado poner a jugar a las familias.
Siempre digo que lo mejor es jugarlo con personas de todas las edades para aprovechar los conocimientos de cada uno. Además, es perfecto para esta época del año, una gran opción para el verano que permite dejar un poco las pantallas y disfrutar del formato papel.
Poco a poco, seguro que te va conociendo más gente, ¿qué es lo que más vértigo te da de toda esta exposición mediática?
La verdad es que me siento muy cómodo porque ha sido un proceso muy progresivo. Sí hay gente que me para por la calle y me comenta que me conoce por las Píldoras o por Saber y Ganar, algo que me pasa hoy pero que no me ocurría hace dos años. Lo vas interiorizando poco a poco. Además, soy una persona que vive mucho en su mundo, soy muy independiente, individual y no me importa lo que piensen de mí. Soy muy poco cotilla, no suelo preocuparme por las vidas ajenas.
Entonces podríamos decir que eres curioso, pero no cotilla.
¡Exacto! Soy muy curioso porque considero que la curiosidad me enriquece, pero estar detrás de la vida ajena no me interesa nada. Si no me importa la vida de los demás, lo que piensen de mí me resulta indiferente. No reflexiono mucho sobre la repercusión de lo que hago porque tengo muy claro cuál es mi objetivo.
Para triunfar en el mundo de los concursos, tiene que haber trabajo detrás, ¿cómo te organizas para estudiar y memorizar?
Lo que más me ha gustado siempre, y como más disfruto aprendiendo, es surfeando por Wikipedia. Entras a un contenido, ves un enlace y lo sigues, vas de uno a otro y terminas echando la tarde entera. Puedes empezar buscando a Martin Luther King y acabar la jornada leyendo sobre un kilo de boniatos.
En este mundillo conoces a gente que estudia muchísimo, y yo siempre los divido en dos grupos: en uno estoy yo y en el otro están los demás. Tengo un amigo que sabe un montón, pero su conocimiento se basa en datos puros. Es un estudio más enfocado a Pasapalabra, de memorizar nombres o fechas concretas. Yo no me quedo solo en el dato, sino que saco el móvil, busco y amplío. Es un enfoque mucho más holístico y general, no es tan concreto. A mí me gusta aprender así.
Por eso siempre defiendo una cultura basada en viajar, en ver películas y en vivir, que no sea todo el rato dato, dato y dato. En ¿Quién quiere ser millonario? llegué lejos porque, aunque no sabía las respuestas de las últimas preguntas, logré razonarlas. Tengo capacidad deductiva gracias a que poseo un conocimiento que va más allá de la pregunta concreta.
Los cuadernos de verano están muy de moda en el sector editorial. Como conocían mi perfil, me lo propusieron
¿Qué te gustaría hacer en los próximos años? ¿Te ves escribiendo más libros, haciendo más divulgación o más televisión?
Es una muy buena pregunta. Me la hicieron cuando publiqué el primer libro hace dos años y seguro que mi respuesta ha cambiado. Creo que en aquel momento hablaba de la televisión. Sinceramente, por mucho que dijera que mi meta era prepararme para Saber y Ganar y que después se habría acabado, si sale un concurso que me motive, intentaré ir porque es algo que me apasiona.
Sin embargo, lo que te voy a decir ahora te va a romper los esquemas porque no tiene nada que ver con lo que hemos hablado: llevo muchos años diciendo que quiero vivir en Japón, aunque sea una temporada. Ya he creado las Píldoras Culturales y es un proyecto con el que voy a seguir siempre, pero me veo en la creación de contenidos en internet dentro de un contexto diferente. Quizá me vaya unos meses a Japón para crear contenido sobre su cultura o sobre viajes, que es algo que siempre me ha encantado.
Además, las redes te permiten conocer a creadores de contenido de viajes muy interesantes, y no me importaría unirme a una expedición con alguno de ellos para hacer píldoras sobre culturas del mundo. Me veo en internet, pero experimentando con un formato un pelín diferente. Llevo cuatro años contando curiosidades con la misma estructura y nunca dejaré de hacerlo, pero me gustaría cruzarlo con otros contenidos, incluso más personales.
Ahora, en ‘Saber y Ganar’, el siguiente reto es llegar a los 100 programas, ¿no es así?
Antes me hablabas de vértigo y eso sí que me lo da. Las grabaciones son muy duras. Mi sueño era ser "Magnífico" y ya lo he conseguido, pero supone un esfuerzo enorme. Te encuentras con concursantes buenísimos y tienes que aguantar el tipo. Cada día alguien va al "Reto" y se puede ir a casa. Voy a intentar mantenerme todo lo que pueda, evidentemente.
Desde que soy "Magnífico" tengo claro que lo que tenga que pasar, pasará y me parecerá bien. Estoy muy contento con mi papel y he conseguido asegurar mi presencia en el 30º aniversario del programa, que se celebra el año que viene, ya que al ser Magnífico estaré convocado. Así que todo lo que venga a partir de ahora es bienvenido.






