Existe la creencia arraigada de que dejar el bolso en el suelo "ahuyenta" el dinero, pero ¿hay algo de cierto en esta supuesta mala suerte? Muchos lo ven como una simple superstición, pero para el Feng Shui, el suelo es el nivel energético más bajo, donde la energía se estanca y se desgasta. Con la ayuda de Gloria Ramos, experta en esta disciplina milenaria, analizamos por qué este pequeño gesto cotidiano podría estar bloqueando tu estabilidad económica y cómo el orden de tus objetos personales es el primer paso hacia la prosperidad.
¿Por qué el Feng Shui presta tanta atención a objetos cotidianos como el bolso?
Porque en Feng Shui todo lo que utilizamos de forma habitual forma parte de nuestra energía diaria. El bolso, en concreto, es un objeto muy personal: contiene lo esencial, nos acompaña constantemente y está directamente vinculado con nuestra organización, nuestra identidad y, en muchos casos, con el dinero.
No se analiza por el objeto en sí, sino por lo que representa: cómo gestionamos lo importante en nuestra vida.
¿En qué se basa la idea de que dejarlo en el suelo puede afectar a la energía personal?
Más que una norma rígida, es una lectura simbólica y práctica. El suelo, en Feng Shui, representa el nivel más bajo de energía dentro de un espacio: acumula suciedad, tránsito y desgaste.
Cuando colocamos objetos personales directamente en el suelo, especialmente aquellos que representan recursos o valor (como el bolso), estamos proyectando una relación de poca atención o poco cuidado hacia lo que contienen.
El bolso es un objeto muy personal: contiene lo esencial, nos acompaña constantemente y está directamente vinculado con nuestra organización, nuestra identidad y, en muchos casos, con el dinero
¿Qué tipo de “energía” se pierde cuando el bolso toca el suelo?
No se trata de una “energía” mística que se pierde, sino de un concepto más práctico: coherencia energética y simbólica.
El bolso suele estar vinculado a dinero, documentos importantes, objetos personales… Colocarlo en el suelo puede interpretarse como una falta de estructura o de orden en la forma en la que gestionamos esos recursos.
En Feng Shui, estos pequeños gestos reflejan hábitos internos que, a largo plazo, sí influyen en nuestra estabilidad.
¿Cómo se relaciona este gesto con la estabilidad económica o las oportunidades laborales?
El Feng Shui trabaja mucho con la relación entre entorno, comportamiento y resultados. No es que dejar el bolso en el suelo “genere pérdidas económicas”, sino que refleja una forma de gestionar lo material.
Una persona que cuida, ordena y da valor a sus objetos suele tener también una relación más consciente con su economía y sus decisiones profesionales. Es una cuestión de alineación entre hábitos, entorno y resultados.
¿Qué errores cometemos con el bolso sin darnos cuenta y cómo afectan al flujo de prosperidad?
Algunos de los más habituales son:
- Llevarlo desordenado o lleno de objetos innecesarios.
- Guardar cosas rotas, tickets antiguos o papeles sin sentido.
- No limpiarlo ni revisarlo durante meses.
- Utilizar bolsos deteriorados o en mal estado.
- Cambiar constantemente de bolso sin organización.
Estos hábitos generan una sensación de caos y falta de control que, aunque parezca menor, se traslada a otras áreas como la gestión del dinero o la toma de decisiones.
Mantener el bolso elevado en una silla, perchero o espacio destinado a ello no es una superstición, sino una forma de darle valor a lo que representa
¿Por qué es tan importante mantenerlo elevado, limpio y ordenado según el Feng Shui?
Porque el orden y el cuidado generan claridad. Un bolso limpio, organizado y bien colocado transmite estructura, respeto por lo propio y capacidad de gestión.
Mantenerlo elevado (en una silla, perchero o espacio destinado a ello) no es una superstición, sino una forma de darle valor a lo que representa. Es coherente con la idea de tratar con cuidado aquello que es importante para ti.
¿Qué le dirías a quienes creen que estos gestos son solo supersticiones?
Que el Feng Shui no se basa en creencias, sino en observación del comportamiento humano en relación con el espacio.
No se trata de pensar que “por dejar el bolso en el suelo pasará algo”, sino de entender que los pequeños hábitos reflejan patrones más grandes. Y cuando esos hábitos se ordenan, también lo hace la forma en la que pensamos, decidimos y actuamos.
Al final, el Feng Shui no cambia tu vida por sí solo, pero sí crea un entorno que favorece mejores decisiones. Y eso, con el tiempo, marca una diferencia real.






