La vida de Verónica Romero con sus dos gatos rescatados: el insólito sexto sentido de Globo y la lección de Alma


"Globo me despierta con su maullido cuando tengo una pesadilla. Nos cuida mucho"


Verónica Romero con sus dos gatitos
7 de noviembre de 2026 a las 21:32 CET

Quienes la conocen desde que conquistó al público en la primera edición de OT saben muy bien que Verónica Romero es puro dinamismo y buena energía, pero en su hogar no es ella quien 'lleva la voz cantante': ese lugar está reservado para sus dos 'reyes' de cuatro patas, Alma y Globo. La historia de esta pequeña familia parece guiada por el destino. A Alma la conoció en un plató de televisión a través de la Asociación Defensa Animal Daimiel, y tras un mes en el que "contaba los días para que llegara ese momento", la gata "llenó de luz la casa". Poco después llegó Globo, en un rescate digno de película, cuando, a las cuatro de la mañana, en un descampado helado tras un concierto, Verónica escuchó un maullido angustiado y, ante la broma de su mánager ("no serás capaz de cogerlo"), lo tuvo clarísimo: "Si el gato no se viene, yo tampoco".

Verónica Romero fotografiada con uno de sus felinos© Cortesía del autor

Convivir con ellos es adentrarse en una “auténtica comedia cotidiana repleta de risas, amor y anécdotas inolvidables”. Aunque Alma es ciega, no se achica ante nada y demuestra una agilidad que la deja con la boca abierta: "Es la primera en trepar los árboles; va de rama en rama y ya ha aprendido a bajar sola", llegando incluso a protagonizar una escena insólita al regar el jardín, cuando "trepó por mi pantalón, metiéndose debajo de mi suéter tranquila abrazada a mí". Globo, por su parte, exige cada mañana su transporte privado: "Se sube a mi espalda a caballito para que lo baje por las escaleras a desayunar, me ronronea y juega con mi pelo". Además, actúa como el socio delictivo que observa a Alma cuando hace una trastada, "y luego él la repite", sin olvidar su faceta de guardián nocturno: "Me despierta con su maullido cuando tengo una pesadilla. Nos cuida mucho a Alma y a mí".

Verónica Romero con sus dos gatitos

El momento más surrealista ocurre sobre las 6:00 de la mañana, con el "operativo despertador", cuando Alma le camina por la cabeza y Globo se echa en su pecho para que les abra la puerta del jardín. Sin embargo, en cuanto les abre, la pareja recula y se mete en la cama con ella, provocando que Verónica les diga: "Pero si he abierto para que salgáis, por qué os venís", regalándoles un rato más de sueño antes de su desayuno de pollo hervido. Entre tardes de manta, ensayos musicales con público felino e ingeniosos juegos, la artista lo tiene claro: con sus dos compañeros solo le queda "enamorarme de la vida cada día".

Alma, la gata ciega de Verónica Romero© Cortesía del autor
Sobre su gata Alma, Verónica dice que aunque es ciega, no se achica ante nada: "Es la primera en trepar los árboles; va de rama en rama, y ya ha aprendido a bajar sola".

TEXTO

Enrique Suero