Soraya Sáenz de Santamaría no ha podido ocultar su emoción al despedirse de Fátima Báñez, una de las víctimas mortales del trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo), que se ha cobrado la vida de al menos 69 personas. La exvicepresidenta del Gobierno ha acudido este viernes al tanatorio de Huelva, donde se ha instalado la capilla ardiente, para acompañar a la familia y a los amigos de la que fuera ministra de Empleo y Seguridad Social durante el Gobierno de Mariano Rajoy. Ambas mantenían una estrecha amistad desde hacía más de veinte años. La exvicepresidenta ha atendido a los medios de comunicación y ha recordado a su amiga con unas palabras en las que ha destacado su generosidad, su energía y su manera de entender la política como una forma de ayudar a los demás.
"Es un día para toda la familia y para sus amigos muy difícil. Pero también es un día en el que podemos poner en valor cómo era Fátima y cómo le gustaba hacer las cosas", ha comenzado diciendo. Soraya ha destacado especialmente su capacidad para acercar posturas y encontrar soluciones. "Fátima entendía la política como una manera de ayudar a la gente y vivía y se desvivía por ayudar a la gente, por arreglar problemas y no crearlos, por generar acuerdos y no discordias, por entender a todo el mundo, por ponerse en el lugar del otro", ha recordado.
La exvicepresidenta ha encontrado una expresión muy gráfica para describir su carácter: "Era una negociadora irresistible porque era capaz de convencerte de que lo que te proponía ella era lo mejor para ti. Y se lo comprabas". También ha hablado de su energía y de su disposición permanente a echar una mano a quien se lo pidiera. "Tenía toda la energía del mundo, no le daba pereza nada y cuando alguien le pedía un favor, lo hacía", ha explicado antes de recordar las circunstancias del viaje en el que perdió la vida.
Según ha contado Soraya, Fátima viajaba en aquel tren porque unos amigos le habían pedido que estuviera acompañándolos en un evento. "No iba a hablar, no iba a decir nada, iba a estar acompañando a sus amigos", ha señalado. Un detalle que ha querido destacar para recordar esa faceta tan generosa de la exministra. "A mí me gustaría que se la recordara así. Por el amor que tenía por Huelva, por Andalucía, por España. Por todo el mundo al que pudiera ayudar", ha concluido, visiblemente emocionada.
Más de veinte años de amistad y una etapa compartida en el Gobierno
La relación entre ambas iba mucho más allá de la política. Soraya Sáenz de Santamaría y Fátima Báñez compartieron más de dos décadas de amistad, una estrecha relación que la exvicepresidenta ha querido reflejar también en una carta publicada en El País. En ella, se refiere a la que fuera ministra como "la hermana mayor que no tuve y encontré en ti" y "mi confidente". También recuerda su carácter optimista y esa capacidad para encontrar siempre el lado bueno de las cosas: "Nada te daba pereza. Todo era posible. Lo malo tenía arreglo".
En su despedida, Soraya evoca además algunos de los momentos que compartieron lejos de los despachos y los pasillos del Congreso. Entre ellos, un viaje en avioneta que todavía recuerda con especial cariño. Fátima la animó a subir a una Mooney M20 pilotada por un amigo y ambas llegaron a su destino "puntuales y eufóricas" después de contemplar el mar y el cielo. "Nunca habíamos hecho un viaje tan bonito", recuerda que le repetía su amiga.
"Yo he hecho contigo un viaje apasionante de más de dos décadas de vida. Y vivirás en mí para siempre", concluye Soraya en su carta, en la que también deja una última declaración de cariño: "Porque se vive, amiga, mientras te aman. Y yo te querré siempre".
Sus caminos también coincidieron en el Gobierno de Mariano Rajoy. Sáenz de Santamaría fue vicepresidenta del Ejecutivo entre 2011 y 2018, mientras que Báñez ocupó la cartera de Empleo y Seguridad Social durante esos mismos años. La exministra, nacida en San Juan del Puerto (Huelva), mantuvo siempre un estrecho vínculo con su tierra y, desde 2020, presidía la Fundación CEOE.
El último adiós en su Huelva natal
Fátima Báñez tenía 59 años y viajaba en el tren Iryo con destino a Sevilla para participar en el Día de la Empresa, en calidad de presidenta de la Fundación CEOE. Su fallecimiento ha conmocionado especialmente a San Juan del Puerto, el municipio onubense en el que nació en 1967 y al que siempre estuvo muy vinculada. El Ayuntamiento ha decretado tres días de luto oficial.
Tras la despedida en el tanatorio de Huelva, está prevista una misa funeral en la parroquia de San Juan Bautista, templo al que la exministra tenía especial devoción. Su marido, el financiero Jaime Alonso, sus dos hijos, Javier y Ana, y el resto de sus seres queridos han decidido que sus restos descansen en el cementerio municipal de San Juan del Puerto.
A través del consistorio, la familia ha querido agradecer las numerosas muestras de cariño, afecto y solidaridad recibidas desde que se conoció la noticia. También ha pedido respeto y comprensión para poder afrontar el duelo con la tranquilidad y la intimidad que necesitan en estos momentos.







