Sandra Sánchez, la campeona olímpica que lo dejó todo por su madre y encontró en su entrenador al amor de su vida


La karateka española hizo historia al conquistar el oro en Tokio a los 39 años


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Ana ToroPeriodista y Locutora
27 de octubre de 2026 a las 18:52 CET

Hay sueños que parecen tener fecha de caducidad, pero Sandra Sánchez demostró que nunca es tarde para alcanzar la cima. La karateka española, que hizo historia al conquistar el oro olímpico en Tokio con 39 años, ha convertido su trayectoria en un ejemplo de perseverancia, sacrificio y superación personal. Una historia que ahora da el salto a la gran pantalla con Karateka, la película protagonizada por Andrea Ros y Patrick Criado que llegará a los cines el próximo 30 de octubre. Un relato de lucha en el que también ocupa un lugar fundamental Jesús del Moral, el hombre que se convirtió en su entrenador y en su compañero de vida.

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Sandra Sánchez, de los primeros pasos en Talavera de la Reina a hacer historia en el kárate

Nacida en Talavera de la Reina, Toledo, el 16 de septiembre de 1981, Sandra descubrió su pasión por el kárate cuando apenas tenía cuatro años. Sus padres la habían apuntado a clases de baile, pero ella tenía claro que quería practicar el mismo deporte que su hermano mayor. Lo que comenzó como una afición infantil terminaría convirtiéndose en una vocación capaz de llevarla hasta lo más alto del deporte internacional.

Sin embargo, su camino hacia la gloria estuvo lejos de ser sencillo. Con 20 años consiguió entrar en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, una oportunidad para acercarse a su sueño de competir al máximo nivel. Pero entonces la vida le puso por delante una decisión que cambiaría su trayectoria: a su madre le diagnosticaron cáncer y Sandra decidió abandonar el centro para estar a su lado.

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Aquella elección tuvo consecuencias en su carrera deportiva. Alejada de los cauces habituales de la alta competición, tuvo que buscar su propio camino para regresar. Durante un tiempo incluso llegó a dejar el kárate competitivo, mientras se formaba y exploraba otras posibilidades profesionales. Pero la pasión por las artes marciales seguía intacta.

La superación personal de una deportista a la que no siempre le dieron una oportunidad

La historia de Sandra Sánchez es también la de una mujer que se negó a aceptar que su oportunidad hubiera pasado. Cuando decidió volver a competir, tuvo que insistir hasta conseguir que Jesús del Moral, uno de los entrenadores más reconocidos de su disciplina, aceptara trabajar con ella.

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A partir de entonces comenzó una nueva etapa. Su talento, su disciplina y una capacidad de trabajo extraordinaria la llevaron a conquistar títulos nacionales e internacionales. En 2015 empezó a destacar de manera definitiva en la Liga Mundial de Kárate y, desde entonces, se mantuvo en lo más alto de la clasificación mundial durante años.

Su consagración llegó en los Juegos Olímpicos de Tokio, celebrados en 2021, donde ganó el oro en la modalidad de kata individual femenino. Con 39 años, Sandra se convirtió en la primera campeona olímpica de esta disciplina, un triunfo histórico en un deporte tradicionalmente dominado por Japón y en el que muchos competidores se retiran antes de cumplir los 30.

En los Juegos Olímpicos de Tokio© Getty Images
En los Juegos Olímpicos de Tokio

Su carrera continuó sumando grandes éxitos, entre ellos títulos mundiales y europeos, hasta que en 2022 decidió retirarse de la competición profesional en lo más alto. Su legado, sin embargo, va mucho más allá de las medallas: Sandra ha demostrado que las circunstancias personales, los obstáculos y la edad no tienen por qué determinar hasta dónde puede llegar una persona.

Jesús del Moral, el entrenador que se convirtió en su compañero de vida

En el camino hacia la élite, Sandra Sánchez encontró en Jesús del Moral mucho más que a un preparador. Él fue la persona que supo potenciar sus capacidades y ayudarla a alcanzar su mejor versión, tanto dentro como fuera del tatami. Con el tiempo, la relación profesional dio paso a una historia de amor que convirtió a ambos en una pareja inseparable.

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La propia Sandra ha explicado en distintas ocasiones la importancia que tiene Jesús en su vida. Lo considera un apoyo fundamental, alguien capaz de equilibrarla y de sacar lo mejor de ella. Juntos han formado un equipo en el que la confianza, el conocimiento mutuo y el trabajo constante han sido esenciales para alcanzar objetivos que parecían imposibles. Esa combinación de amor y admiración mutua es uno de los ejes de Karateka, dirigida por Aritz Moreno. La película recorre los momentos decisivos de la vida de la deportista, desde sus comienzos humildes hasta su consagración olímpica, sin olvidar los sacrificios personales que marcaron su trayectoria.

Una nueva etapa para Sandra Sánchez más allá de las medallas

Tras su retirada, la campeona ha seguido vinculada al deporte desde otras facetas. Impulsa proyectos relacionados con la enseñanza del kárate y el crecimiento personal, además de trabajar en iniciativas empresariales y de formación deportiva. Su objetivo es transmitir a las nuevas generaciones los valores que han guiado su propia experiencia.

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Ahora, con el estreno de la película Karateka y la publicación de su libro autobiográfico, Sandra comparte una parte todavía más íntima de su recorrido. Una historia que habla de renuncias, de segundas oportunidades y de la importancia de creer en uno mismo incluso cuando el camino se complica. Porque su mayor victoria no fue únicamente colgarse una medalla de oro, sino demostrar que los sueños pueden esperar, transformarse y, aun así, terminar haciéndose realidad.