Gustavo Oliva falleció este pasado 19 de octubre a los 58 años tras una larga batalla contra un cáncer colorrectal con metástasis. El histórico jugador y entrenador de pádel, referente de esta disciplina en Cataluña y en España, se despidió tan solo 12 días después de anunciar que su enfermedad se encontraba en una fase irreversible y "su vida en la Tierra iba a llegar a su fin en breve". En aquella conmovedora carta de despedida, no solo habló únicamente de su enfermedad con el fin de concienciar sobre la prevención, sino también de su familia, amigos y a todas las personas que habían formado parte de su camino, a quien estaba eternamente agradecido. Oliva estaba casado con Inma, y tenía dos hijas, Nuria y Cris, de 33 y 30 años, que hoy se despiden de él con una inmensa tristeza.
La Federación Catalana de tenis ha querido dedicarle unas palabras de cariño y afecto a su familia tras el triste deceso. "Presidente, Junta Directiva y equipo FCP lamentan profundamente la pérdida de Gustavo Oliva, quien nos dejó tras luchar contra una enfermedad. Gustavo formó parte del padel catalán desde sus inicios y nuestro deporte tuvo un peso muy grande en su vida. Jugador del circuito catalán y de la selección catalana, entrenador catalán, entrenador y, sobre todo, un gran referente para todos nosotros. Queremos enviar un fuerte abrazo a familiares y conocidos. Descansa en paz Gus", expresaba el comunicado.
Los mensajes de sus hijas, Nuria y Cristina
Sus dos hijas, Nuria y Cristina Oliva, respondieron de inmediato a esa publicación con mensajes que reflejan el amor inmenso que sentían por él. "El mejor padre del mundo y la persona más admirable, te amo por siempre papi", escribía Nuria junto a dos corazones y dos estrellas, a lo que su hermana Cristina añadía: "Papá, siempre juntos. Siempre te amaré".
Días antes de su fallecimiento, su hija Nuria respondió a su conmovedora carta con unas palabras llenas de amor y gratitud para expresarle cuánto le quería y le admiraba. "El mejor papá que puedas tener, el que yo podría desear, gracias infinitas por todo. La luz eres y siempre guiarás mi camino. Disfrutemos de los días maravillosos que nos quedan porque son lo más valioso de esta vida. Te amo infinitamente para siempre", concluyó, sin imaginar entonces lo cerca que estaba aquel adiós.
"No llegaré a tiempo de ser abuelo"
Gustavo Oliva concedió una última entrevista a La Vanguardia desde la Unidad de Cuidados Paliativos del hospital Pere Virgili, en Barcelona. Allí habló con serenidad de la vida que había tenido y de la paz que sentía al ver a su familia bien: "El ver a mis dos hijas felices, el ver que las cosas les van bien, me ha ayudado a sentirme en paz", confesaba. Sin embargo, reconocía que había algo que le entristecía especialmente: no llegaría a ser abuelo. “Lo único que me entristece es que no llegaré a tiempo de ser abuelo. Cada día estoy más débil, llevo días despidiéndome de todos; así nos hemos ido haciendo a la idea", relataba apenas unos días antes de marcharse.
Su firme intención no solo era despedirse de los suyos, que ya lo había hecho, sino concienciar a la gente sobre la importancia de hacerse las revisiones a tiempo, ya que consideraba que, de haberlo hecho, no estaría en estas circunstancias. "Si mi mensaje sirve para salvar una sola vida, ya me doy por satisfecho", decía el reconocido deportista. También explicó que la prueba de cribado de cáncer de colon es sencilla y que la Generalitat la facilita a partir de los 50 años. Él recibió el kit, pero lo pospuso y cuando acudió a urgencias, cuatro años después, ya no había nada que hacer.
Gustavo Oliva se despide como uno de los grandes nombres del pádel catalán y español, pero también como un padre, un esposo y una persona que, hasta el final, quiso dejar huella de su amor, generosidad y conciencia. El velatorio se celebra hoy martes a las 12 h en la Funeraria de Terrassa y la ceremonia de despedida será el miércoles a las 11 h en la Catedral del Sant Esperit de Terrassa, su ciudad de origen y donde residía junto a su familia. Descansa en paz








