Almudena Martínez ha protagonizado uno de los momentos más desgarradores y emotivos de la última entrega de 'Supervivientes All Stars'. La concursante, conocida popularmente desde hace casi 20 años como 'Chiqui', no podía ocultar las lágrimas durante su desgarrador testimonio en su paso por el último 'puente de las emociones'.
La concursante murciana, que se convirtió en un personaje televisivo en 2008 tras su paso por el reality Gran Hermano 10, con tan solo 24 años, ha regresado con fuerza a la pequeña pantalla.
Más allá de la convivencia y el juego del programa grabado en Honduras, su participación está siriviendo para descubrir pasajes inéditos de la dura batalla que libra en su día a día lejos de las cámaras, marcada por el amor incondicional a sus dos hijas, Alma y Bella.
Del acoso escolar a la muerte de su madre
Durante la emisión de 'Conexión Honduras', la concursante protagonizó uno de los momentos más duros al enfrentarse a la prueba en la que los concursantes hablan de sus sentimientos más profundos y a veces, desconocidos por la audiencia.
Así Chiqui se abrió en canal sobre la dura infancia condicionada por el constante acoso escolar del que fue víctima siendo niña: "Me decía de todo, enana, fea, gorda". También habló de su inesperado salto a la fama, el doloroso fallecimiento de su madre o su convulso proceso de divorcio con Borja Navarro, padre de sus hijas y con quien se casó en 2013. Pese a todo, la participante dejó claro que el eje central de su vida son sus dos hijas, sus grandes pilares.
La enfermedad rara que ha heredado su hija
Al recordar los complejos e inseguridades de su niñez, Almudena ha hecho pública una dura realidad médica que afecta de lleno a una de sus pequeñas. La murciana explicó que: "Yo no soy enana, tengo una enfermedad rara que ahora se la han diagnosticado a mi hija Bella, que tiene mi misma enfermedad". Según detalló ella misma visiblemente afectada, se trata de una patología extremadamente poco frecuente, de la que actualmente solo existen "ocho casos ahora mismo en el mundo entero".
El nacimiento de la pequeña Bella, en octubre de 2018, completó la familia que Chiqui había comenzado en 2016 con la llegada de Alma. Sin embargo, el diagnóstico de la pequeña de la casa ha sumado una gran preocupación en el día a día de la exconcursante de Gran Hermano.
El costoso tratamiento que necesita su hija
En el tramo final de la prueba, rompiéndose a llorar y con la voz cortada, Almudena no dudó en exponer los verdaderos motivos que le han llevado a embarcarse de nuevo en una aventura extrema como esta: "Sobre todo por Bella, que necesita un tratamiento médico. Nunca lo he dicho y lo voy a decir ahora", confesó ante la audiencia. La que fuera reportera en Sálvame explicó que su hija requiere la administración de la hormona del crecimiento para poder desarrollarse adecuadamente. Un tratamiento de elevado coste económico que afronta un duro obstáculo: "Es costoso y no me lo paga la Seguridad Social después de casi 30 años trabajando", decía llorando.
"Necesito el dinero"
Con una sinceridad aplastante, Almudena ha reconocido que el incentivo económico del reality en el que concursa ahora mismo es totalmente necesario para ella para poder garantizar el bienestar de la menor: "Necesito el dinero, lo necesito para que crezca, que es lo que más quiero en este mundo".
Con estas desgarradoras palabras, Chiqui ha demostrado que la fuerza que le impulsa a superar el hambre, el cansancio y cualquier pruebsa que le pongan por delante (como su reciente expulsión y su paso a ser 'salvaje' donde se medirá con María Jesús en la repesca) es sin duda, el amor por sus dos hijas.












