"Las vacaciones me llaman", decía hace justo una semana Cristina Pedroche a su amplísima comunidad de fans en redes sociales, dispuesta a disfrutar como nunca de la temporada estival allí donde se encuentre. La estrella televisiva sabe que tiene que exprimir al máximo el mes de agosto en lo que al relax y el ocio se refiere, siempre en compañía de los que más quiere. Su plan de este año ha sido ir a Cantabria, una tierra que ofrece infinitas posibilidades, desde donde viene compartiendo las imágenes más destacadas de su estancia allí.
En las últimas fotos que publicaba hoy martes en su cuenta de Instagram, donde tiene la friolera de tres millones de 'followers', la popular presentadora de 37 años presume de tipazo en una de las idílicas y espectaculares playas que hay en esta zona del norte de España.
Son varias instantáneas que no hacen más que corroborar una cosa: lo mucho que se cuida la colaboradora de Zapeando, que no puede estar más en forma con un cuerpo absolutamente fibroso y tonificado. Con su bikini de color negro puesto, además de un gorro azul de tela vaquera para protegerse del sol, la estampa habla por sí sola.
Disfrutando del mar y la arena estaba con ella su hija Laia, tal y como nos ha mostrado la propia Cristina, en una preciosa imagen tomada de sus sombras donde vemos cómo la orgullosa mamá coge a la niña en brazos.
La pequeña cumplió tres años el pasado 14 de julio y ejerce de hermana mayor con el benjamín de la casa, Isai, quien acaba soplar su primera vela de tarta hace menos de un mes. Para Pedroche, sin lugar a dudas, ambos son su razón de ser desde que vinieron al mundo, dentro de la bonita familia que ha formado junto a su marido, el reputado chef David Muñoz.
Además del chapuzón obligado en aguas cántabras, otro de los planes que ha hecho la comunicadora madrileña con los suyos era visitar el llamado Parque de la Naturaleza de Cabarceno.
Se trata de un sitio realmente sorprendente para cualquier viajero que no lo conozca, puesto que allí hay animales salvajes como jirafas, monos o elefantes que viven en un ambiente donde gozan de la mayor libertad posible. Un paisaje kárstico sobre una antigua explotación minera a cielo abierto, concebido con fines educativos, culturales, científicos y recreativos.







