Sabe mejor que nadie que cada día cuenta y que no hay nada más importante que celebrar los buenos momentos con las personas que quieres. Una fórmula a la que Carmen Ballesteros Botín ha recurrido en una fecha llena de significado: su 32 cumpleaños. Un día doblemente importante ya que es la primera vez que sopla las velas como madre del pequeño Seve, al que define como “mi bebé de ojos azules.
“Bienvenidos mis 32. Sin duda el año más especial de mi vida. El año que me quede embarazada de mi Seve y su nacimiento. Un año de muchos cambios y de adaptarse. Qué bonito es ser mamá”, ha dicho la empresaria, que eligió para su hijo el nombre de Seve como homenaje a su padre, el inolvidable Seve Ballesteros, leyenda del deporte.
La nieta de la pianista Paloma O'Shea y de Emilio Botín, quien fuera presidente del Banco Santander, ha celebrado su día haciendo lo que más le gusta: pasar tiempo con los suyos. “Estar con mis amigas y reírme mucho, que es muy importante. Mi madre siempre me dice que me paso el día riéndome. Me encanta estar con mi familia y jugar con los niños”, confesaba en ¡HOLA! tiempo atrás sobre su plan favorito.
Carmen, que se llama como su madre, ha salido a comer con su círculo íntimo. Por supuesto, no han faltado los regalos, las risas y las velas para cumplir la tradición de pedir los deseos. Aunque el verdadero protagonista de la jornada ha sido el pequeño Seve, que en agosto cumplirá su primer año. Imparable, muy divertido y con gran simpatía, el pequeño ha estado ensayando en eso de tomar dulces de cumpleaños y ha probado un bizcocho de chocolate de una de las pastelerías más exquisitas de Santander.
Así es Carmen: del legado de su padre al deporte y su faceta empresarial
Al margen de los detalles que ha tenido su entorno con ella, coincidiendo con el cumpleaños, para Carmen el mejor regalo es la bonita familia que ha formado al lado de Juan Diego García, propietario de un centro sanitario deportivo con el que casó en mayo de 2024. Fue un romántico enlace celebrado en la finca Puente San Miguel (Cantabria), un lugar donde la empresaria ha pasado gran parte de sus veranos y al que le tiene un inmenso cariño. En la celebración, el recuerdo de Seve Ballesteros estuvo presente de principio a fin, mediante pensamientos, discursos y emotivos detalles.
Carmen, de la que dicen que tiene una personalidad muy parecida a la de su carismático padre, está volcada en disfrutar de la maternidad, una experiencia que define como salvaje y mágica, pero también se mantiene muy activa laboralmente. Estudió Marketing en The American International University de Londres y forma parte de Yûgen Group, una empresa especializada en alquiler de aviones, casas y barcos de lujo.
Se encarga junto a sus hermanos de la Fundación Seve Ballesteros que creó su padre antes de su muerte en mayo de 2011. “A través de ella tengo la gran suerte de poder ayudar de diferentes maneras. Las enfermedades son muy duras y más en gente joven. Nosotros intentamos que su vida sea más agradable en su día a día y que puedan disfrutar en la medida de lo posible”, explicó en ¡HOLA! Fashion sobre este legado.
El deporte también forma parte de su día a día. Fan número 1 de Rafa Nadal, como ella misma se define, le apasiona el mundo del fitness y también práctica, golf, disciplina para la que tiene un gran talento. “Gracias a mi padre tengo la gran suerte de tener los valores y la disciplina del deporte desde que nací. Para mí, es lo más importante, si no lo practico, mi día ya no es igual. Entrenar duro me da tranquilidad y seguridad, pero, sobre todo, fortaleza. Es la mejor medicina. Pienso que para estar bien física y psicológicamente hay que hacer ejercicio todos los días”, nos revelaba. Unos valores que, con toda seguridad, ha empezado ya a inculcar a su hijo.








