Mientras su hermano Óscar acapara numerosos titulares por su mediática ruptura con la cantante Ana Mena, Sheila Casas también ha vuelto a ser noticia estos días. El motivo, las fotografías en las que aparece en las playas de Ibiza muy bien acompañada por su nuevo amor, un hombrw atractivo y misterioso cuya identidad se desconocía al principio, pero por fin se ha revelado.
Regresan juntos a Madrid tras sus vacaciones
Después de pasar unos días de ensueño en pareja en la isla balear, Sheila y su novio ya han aterrizado de nuevo en Madrid. En el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, la abogada y colaboradora de televisión, junto a su chico muy morena -"lo he intentado", ha comentado ella misma- ha hablado por primera vez sobre su nueva relación y las fotos que la han sacado a la luz, como puedes ver en este vídeo.
Incluso se ha pronunciado sobre el supuesto parecido de su nuevo amor con su ex, Álvaro Muñoz Escassi. En este sentido, ha optado por desviar la cuestión a los periodistas que le han hecho la pregunta, respondiéndoles: "Opinad vosotros, ¿qué pensáis?".
Quién es el misterioso novio de Sheila
El hombre que ha devuelto a Sheila la ilusión en el amor un año después de su ruptura con el jinete es Sergio Ignacio González Sobrino. Un empresario de 49 años (está a punto de cumplir 50) que, tal y como ha revelado la periodista Beatriz Cortázar en Informalia, llevaría apenas un mes saliendo con la hermana de Mario y Óscar Casas.
Actualmente se dedica a los negocios inmobiliarios, como presidente del Grupo Montana, enfocado, principalmente, a la adquisición de sociedades de activos por pasivos. En el pasado, ejerció también como representante de futbolistas.
A nivel personal, de acuerdo con el citado medio, Sergio es padre de cinco hijos, fruto de distintas relaciones. Habría estado casado hasta hace unos pocos meses con la madre de dos de ellos. En sus redes sociales revela aficiones como los viajes, la música, la navegación y el deporte, pues, de hecho, se mantiene en plena forma. El fútbol es uno de sus mayores hobbies, motivo por el cual en 2011 combinó sus aspiraciones profesionales con esta gran pasión y estuvo a punto de comprar el Rayo Vallecano representando a un grupo inversor. Aunque, finalmente, las negociaciones no llegaron a buen puerto, Sergio protagonizó entonces varios titulares por este motivo.






