Ha llegado uno de los momentos más esperados para los amantes del tenis. Ha arrancado Wimbledon, el tercer Grand Slam de la temporada y el único que se disputa sobre hierba, siendo un torneo que en esta edición cuenta con la participación de 13 jugadores españoles. El momento que más expectación causaba de la primera ronda era el regreso de Novak Djokovic, que ha estado meses fuera del circuito por una lesión de hombro. Con una gran dosis de confianza, como él mismo confesaba en las horas previas, ha debutado en Londres ante Wu Yibing con un público entregado y un talismán inesperado en las gradas: Bad Bunny.
Benito Antonio Martínez Ocasio ha ocupado uno de los primeros asientos de la pista central. Concretamente se ha colocado en el box que la organización ha cedido durante el encuentro al tenista serbio para sus familiares, amigos y los miembros de su equipo. El cantante latino más importante del siglo XXI se ha mostrado muy atento durante todo el partido, aplaudiendo los puntos de Nole, lamentando las bolas que no acaban como se esperaba y disfrutando de su magistral juego, con el que intenta levantar su 25 título de Grand Slam y ampliar su leyenda.
Bad Bunny, el hombre de los récords, ha querido pasar desapercibido. Así, ha elegido un look de incógnito compuesto por camiseta blanca, sudadera gris con capucha, gorro del mismo color y grandes gafas de sol. Ha querido ceder todo el protagonismo a los tenistas y mantenerse en un discretísimo segundo plano, pero ha sido imposible no causar sensación en cuanto el público se ha dado cuenta de su presencia en el All England Lawn Tennis Club.
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