Presenta Espejo Público todos los días y se encuentra preparando su boda con Luis Enríquez, economista y asesor de negocio de varias empresas, con el que se casará el próximo 25 de julio en la Costa Brava. Sin embargo, vimos a Susanna Griso de lo más relajada en los Premios Escala de Interiorismo, que condujo el jueves 28 en Madrid. Allí hablamos con ella de su enlace, de su familia y, por supuesto, de decoración.
"Mi casa de Madrid empezó siendo muy minimalista y ahora dice mucho de mí: recuerdos de viajes, obras de arte, fotos… Me gusta mucho decorar", nos cuenta Susana. "Reconozco que tengo cierto 'toc': quiero que los cuadros estén en su sitio, el sofá perfectamente puesto y que el cojín no se mueva… Y con una familia numerosa y tres perros, tengo que relajarme un poquito", bromea.
¿Cuál es la pieza de decoración que más te gusta de tu casa?
Un cuadro de Lita Cabellut. Soy muy aficionada a su obra y tuve la gran suerte de poder ir a su casa y su estudio en La Haya. Cuando me enseñó el cuadro en un catálogo, dije: "Lo quiero".
Hace poco te compraste una casa con tu pareja en la Costa Brava. ¿Las has decorado tú o los dos?
Me he encargado yo junto con dos amigos, que son los que han estado pendientes en el día a día. Ellos nos dieron ideas y yo fui muy al detalle: elegí colores, telas, sofás… También he aprovechado para llevar muebles antiguos de la familia que mis hermanos ya no querían.
A un mes para casarte, ¿cómo estás?
Con ilusión y poco nervio, que el día a día me consume y la política es frenética. Además, en julio se celebran muchos actos y galas de empresas, y eso no me permite pensar mucho en la boda.
¿Quién está más nervioso, Luis o tú?
Creo que vamos muy a la par. He delegado y aquí me he relajado mucho.
Y eso que habrá 250 invitados…
Tuvimos la tentación de hacer algo más en petit comité y, luego, algo más con amigos. Al final… es que soy la pequeña de siete hermanos… Con una familia tan numerosa como la mía, ya tenía 50 invitados. Pero será una celebración muy relajada y con un cóctel, para no estar pendientes del sitting. También hemos dicho a los invitados que pueden ir muy casual e informal, lo cual, a veces, genera dudas y me preguntan.
Los detalles de su vestido de novia
¿Ya tienes el vestido listo?
Ayer mi estilista me tomó medidas de cintura, cadera… Creo que sí (ríe).
Has adelantado que no irás de blanco, sino de color. ¿Con mucho color?
No, no. Será un blanco roto.
¿Tendrá algún detalle especial?
Estará acorde con la informalidad de la boda: que me permita moverme y bailar con comodidad, y que no me dé calor. Como la ceremonia no será en una iglesia, sino al aire libre y muy informal, no tengo que seguir un protocolo.
¿Estás disfrutando los preparativos más que con tu primera boda?
No tiene nada que ver. Cuando me casé con 27 años, hice una boda maravillosa en el Tibidabo. En esa época, mi marido de entonces y yo estábamos de guionistas del túnel del terror, así que parte del cóctel fue entrando y saliendo de la atracción. Luego, actuó gente de El Terrat. Fue muy divertido.
¿Qué tiene Luis para que quieras volverte a casar?
Es maravilloso: divertido, inteligente, con mucha vida y las ideas muy claras. Es un gran compañero de vida, con el que me apetece, como dice él, vivir los próximos 30 años, aunque los últimos sean "en taca-taca" (ríe).
¿Y el viaje de la luna de miel?
Ya hicimos uno maravilloso, previo a la boda, de tres semanas en Argentina. Ahora nos quedaremos cerquita y dejaremos el gran viaje para más adelante.
¿Qué valoración haces del curso?
Ha sido frenético, pero el equipo del programa es maravilloso. Luego, mis dos hijos mayores ya se están graduando y empezando una nueva vida, más enfocada a la laboral y al mundo de la comunicación. Aunque siempre les he dicho que hay mucha precariedad, el gusano lo tienen en el cuerpo.







