Los aficionados españoles que siguen con fervor las artes marciales mixtas y el campeonato de la UFC (Ultimate Fighting Championship) están aún consternados tras lo ocurrido este domingo con Ilia Topuria, quien salió muy mal parado de la velada deportiva organizada en Washington DC por el 80 cumpleaños de Donald Trump. El luchador alicantino de origen georgiano acabó tan duramente castigado por su oponente, que solo duró cuatro asaltos y tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital en ambulancia. Los golpes recibidos le dejaron la cara desfigurada y cubierta de sangre, unas imágenes verdaderamente impactantes que reflejaron la pesadilla que este vivió y que nadie se esperaba.
Fue una derrota muy dolorosa, sin duda la peor que ha sufrido nunca a lo largo de su carrera, lo que hizo que 'El Matador' perdiera su condición de invicto y haya sido destronado por el estadounidense Justin Gaethje de la corona del peso ligero. Los jardines de la Casa Blanca fueron el escenario de un dramático combate que, para que la cosa no fuera incluso a mayores, fue detenido a petición del hermano y mano derecha de nuestro campeón, Aleksandre Topuria. Solicitó este al árbitro desde la esquina que pusiera fin a la pelea, alertando que Ilia ya no podía ver nada puesto que tenía los ojos completamente hinchados. Tras ello, tuvieron que ayudarlo para sacarlo del octágono a duras penas, mientras la cara del púgil era un auténtico poema.
Testigos de todo ello en primera fila fueron el presidente norteamericano y su esposa, Melania Trump, acompañados por familiares y otros miembros de la Administración junto a representantes de la Fuerzas Armadas. Lógicamente, la victoria de su compatriota fue celebrada allí con gran entusiasmo tras haber hecho morder el polvo al hombre que, hasta ayer, parecía imbatible. Del mismo modo, las alrededor de cuatro mil personas que había de público vibraron con el triunfo del que ya es un ídolo nacional. En el lado opuesto, el amargor rodeaba a Ilia y su equipo en su silenciosa retirada del llamado South Lawn, cabizbajo y cojeando en el caminar con el semblante de alguien que se siente con el ánimo por los suelos.
Ya sin el cinturón que le acreditaba como el mejor del mundo en su categoría, solo queda esperar que Topuria (29 años) se recupere cuanto antes. Que no padezca demasiadas secuelas, tanto físicas como emocionales, tras la paliza. Hubo y hay preocupación por su estado de salud, como declaró el propio Dana White, máximo responsable de la UFC, ante los medios. "Está hecho un desastre. No soy médico, pero su ojo parece haber sufrido una ruptura orbital", dijo tras la pelea. En este sentido, el CEO de la competición quiere que el luchador español "se vaya a casa, descanse y se tome su tiempo. Que no piense por ahora en volver a pelear, sino en estar sano", aseveró.
Definitivamente, las cosas no les están saliendo bien en los últimos tiempos al bravo guerrero, quien el pasado abril anunció que trasladaría su residencia a Miami. Una mudanza que tiene que ver con sus intereses profesionales y también personales. En Florida reside su hija pequeña con su ex, Giorgina Uzcategui, de quien se separó en 2025 tras un tormentoso proceso de divorcio. Durante el mismo, la modelo y empresaria venezolana le acusó de un supuesto delito de malos tratos, pero Topuria lo negó rotundamente y aseguró que era un "intento de extorsión". Finalmente, la demanda fue retirada por ella tras llegar a un acuerdo con él.








