El Festival de Cannes 2026 ya tiene uno de sus momentos inolvidables: Javier Calvo y Javier Ambrossi, popularmente conocidos como Los Javis, han ganado el Premio a Mejor Dirección por su película La bola negra, un reconocimiento que comparten ex aequo con el cineasta polaco Pawel Pawlikowski por Fatherland. El anuncio, realizado en la ceremonia de clausura de la 79ª edición del certamen, desató una ovación que confirmó lo que ya se intuía desde su primera proyección: la película española era uno de los grandes acontecimientos del año cinematográfico.
El reconocimiento llega casi tres décadas después de que Pedro Almodóvar recibiera el mismo premio por Todo sobre mi madre, un referente absoluto para Los Javis, al que consideran su “maestro”.
La bola negra, que llegará a los cines españoles el 2 de octubre, reconstruye un siglo de memoria LGTBIQ+ a través de tres historias ambientadas en 1932, 1937 y 2017. Los personajes, separados por el tiempo pero unidos por la herencia emocional y una obra inacabada de Lorca, permiten a la película dialogar con la represión, el deseo y las heridas que atraviesan varias generaciones.
Una película que conquistó Cannes desde su primera proyección
Desde su debut en la Croisette, La bola negra se convirtió en una de las cintas más comentadas del festival. Su primera proyección obtuvo una ovación de 20 minutos, solo superada por El laberinto del fauno (2006) de Guillermo del Toro, que alcanzó los 22 minutos.
En la rueda de prensa celebrada este viernes 22 de mayo, Calvo explicó el corazón del proyecto: “La idea que queríamos mostrar es que cuando hay falta de comunicación, eso da alas a la violencia. Por ello tenemos que encontrar un modo de hablar juntos”.
El jurado, presidido este año por el cineasta surcoreano Park Chan-wook, destacó la valentía de Los Javis al abordar un relato histórico desde un prisma festivo, libre y profundamente humano.
Un triunfo que emociona al cine español
Al conocerse el veredicto, los dos directores —que también fueron pareja sentimental durante casi una década— se fundieron en un abrazo que conmovió a la sala. Su complicidad volvió a quedar patente sobre el escenario de Cannes.
Ambrossi tomó la palabra primero, con la voz quebrada dijo: “Al dirigir esta película entendimos que la única forma de honrar el sufrimiento, el silencio y la muerte de las personas LGBT que nos precedieron es asegurándonos de que la próxima generación tenga la misma libertad o más”, afirmó, según recogió El País.
Entre el público, Penélope Cruz —que interpreta a una cantante que anima a las tropas en La bola negra — se mostró visiblemente emocionada durante el discurso de ambos directores.
Calvo continuó con un mensaje profundamente simbólico para la comunidad LGTBIQ+. Con la voz entrecortada por la emoción confesó: “La bola negra es algo que llevamos dentro. Un dolor, un miedo, una vergüenza, un odio que heredamos de generación en generación. Está ahí porque nos lo han programado. Solo quiero que cada generación haga esa bola un poco más pequeña. Y que el arte, el cine, ayude a eso. Muchísimas gracias”.
Felicitación de Antonio Banderas
La noticia del premio no ha tardado en generar reacciones dentro y fuera de la industria. Entre las primeras voces en celebrarlo ha sido Antonio Banderas, que ha compartido un mensaje de admiración y orgullo en sus redes sociales: “Enhorabuena a Los Javis por hacer historia ayer en el @festivaldecannes obteniendo el Premio a la mejor Dirección por ‘La Bola Negra’”.
Sus palabras, procedentes de una de las figuras más internacionales del cine español, subrayaron la dimensión del logro y el cariño que la profesión les tiene. Para muchos compañeros, el triunfo de Los Javis representa no solo un reconocimiento artístico, sino también la consolidación de una nueva generación de creadores que está llevando la ficción española a un lugar de enorme visibilidad global.
Los Javis: de fenómeno generacional a referentes internacionales
La historia de Los Javis es, en sí misma, un relato de complicidad creativa, riesgo artístico y una sensibilidad que ha conectado con varias generaciones. Javier Calvo y Javier Ambrossi comenzaron a trabajar juntos en 2016 con La llamada, un musical pequeño que se convirtió en un fenómeno teatral y, más tarde, en una película celebrada por crítica y público. Desde entonces, su trayectoria ha sido un ascenso continuo.
Con Paquita Salas (2016–2019), consolidaron un estilo propio: humor tierno, personajes vulnerables y una mirada profundamente empática hacia los márgenes. Más tarde, Veneno (2020) los situó en el mapa internacional, convirtiéndose en una de las series españolas más aplaudidas de la década por su retrato luminoso y respetuoso de Cristina Ortiz. Ese éxito global abrió la puerta a proyectos más ambiciosos, como Cardo o La Mesías, donde demostraron una madurez narrativa cada vez más sólida.
En lo personal, fueron pareja sentimental durante aproximadamente una década, una relación que terminó en 2025, pero que nunca interrumpió su alianza profesional. Ellos mismos han explicado en varias ocasiones que su vínculo creativo es “indestructible” y que su manera de trabajar se basa en la confianza absoluta, el diálogo constante y una sensibilidad compartida que se refleja en cada proyecto.
Hoy, con el premio a Mejor Dirección en Cannes, culminan una década de trabajo conjunto que ha transformado la ficción española y que ahora los sitúa entre los grandes nombres del cine europeo.













