Cristina Pardo (49), uno de los rostros más sólidos y respetados de nuestra televisión, ha decidido emprender un nuevo e inesperado capítulo en su carrera. Tras conocerse la noticia de su salida de laSexta después de dos décadas, la periodista ha querido pronunciarse por primera vez compartiendo en sus redes sociales su álbum de recuerdos más queridos. A través de una cuidada selección de imágenes, Cristina ha rendido homenaje a su trayectoria profesional, abriendo su archivo personal para honrar todos esos preciosos recuerdos que guarda de su etapa en la cadena, desde sus compañeros inolvidables hasta cada vivencia detrás y delante de las cámaras.
Para entender a la Cristina que hoy domina el directo con una de las sonrisas más contagiosas de la pequeña pantalla, hay que viajar a 2006. En aquellas capturas de sus inicios, vemos a una Cristina muy joven, de melena castaña —más larga que su icónico corte actual— y una mirada que ya entonces denotaba una seguridad inagotable. Con el micrófono original de laSexta en mano y frente a las puertas del Congreso de los Diputados, Pardo forjó una identidad periodística basada en el rigor, luciendo un estilo formal y sobrio propio de la información parlamentaria de la época.
Fueron años de estar en la calle y entre la política de altura, donde se convirtió en informadora de nivel. En las fotografías se la puede ver incluso con Mariano Rajoy y muy bien acompañada del resto del equipo. Inolvidables son las instantáneas en los autobuses de campaña, rodeada de otros periodistas en un ambiente de trabajo intenso pero muy cercano. Fue allí donde su imagen empezó a transformarse, adoptando ese corte estilo pixie que hoy es su seña de identidad, aunque en aquel entonces luciera un tono más oscuro y natural.
Su evolución natural la llevó de la calle al set, donde su química con Antonio García Ferreras marcó una época en Al Rojo Vivo. En las imágenes de aquellos años, la complicidad es palpable; Cristina, ya con su rubio platino y su corte asimétrico, proyectaba una actitud mucho más relajada. Una de las tomas más potentes la muestra en solitario en el emblemático plató rojo y blanco, haciendo un gesto de "parar" a cámara, reflejando ese estatus de analista seria y segura que la catapultó a la primera línea.
No todo ha sido información pura y dura. Su paso por programas como El Intermedio junto a El Gran Wyoming nos descubrió a una comunicadora capaz de brillar en otros registros, luciendo chaquetas de estampados vivos y un maquillaje más definido. Sin embargo, lo que Cristina guarda con más celo son los momentos humanos: las risas a carcajadas captadas en pantalla partida desde la Moncloa o esos instantes de ternura en la sala de maquillaje junto a su gran amigo Iñaki López, subrayando los vínculos personales forjados tras años de esfuerzo compartido.
Una despedida con emoción contenida
La noticia de su salida, adelantada en primicia por ¡HOLA!, se materializó en un momento televisivo cargado de emoción en Más Vale Tarde. Fue la propia Cristina quien, incapaz de contenerse ante la expectación creada por su compañero Iñaki, tomó la palabra para confirmar su nuevo destino: “¡Iñaki, déjame que lo diga yo porque estoy sufriendo!”, exclamó con su naturalidad característica.
“La próxima temporada me voy a ir a presentar un programa de prime time en Antena 3”, anunció ante una audiencia que la ha visto crecer. A pesar de la intensidad del momento, la periodista mantuvo la compostura: “Voy a estar aquí hasta que acabe la temporada más o menos, o sea que no me despido todavía”. Con la elegancia que la define, no quiso dejar pasar la oportunidad de agradecer a su equipo: “Estoy muy agradecida al equipo de Más Vale Tarde, para mí ha sido un lujo trabajar con ellos, sigue siéndolo. Yo he trabajado mucho, pero la empresa siempre ha respondido bien”.
El misterio de su "marino" y su refugio maño
Si profesionalmente Cristina es un libro abierto, su vida privada es un territorio casi blindado. No obstante, la periodista ha dejado entrever pequeñas rendijas de su felicidad cotidiana. Está enamorada desde hace años de un hombre cuya identidad guarda bajo llave, pero del que conocemos un detalle fascinante que ella misma desveló: “Sí, mi chico es marino… No lo había contado nunca”, confesó en su día.
Entre risas, Cristina ha compartido alguna de las anécdotas de su convivencia, marcada por el orden casi obsesivo de su pareja: “Yo no discuto mucho, pero es verdad que hay una cosa que no aguanto... él es muy ordenado y entonces ordena hasta lo que no usa él porque dice que es más práctico. Yo soy bastante ordenada, pero claro, no soy tan ordenada como él y, sobre todo, algo que yo no uso pues…”.












