Tana Rivera y Roca Rey: descubrimos La Pizana y La Consentida, los refugios blindados donde viven su amor


Pasión por la naturaleza y los animales y casi vecinos en la campiña sevillana


Montaje fotográfico de Tana Rivera y Roca Rey
19 de abril de 2026 a las 13:57 CEST

La relación entre Andrés Roca Rey y Cayetana Rivera ha sido, sin duda, una de las grandes sorpresas sentimentales de los últimos tiempos. Nadie lo esperaba y la noticia ha despertado un enorme interés. No solo por el romance -desmentido inicialmente por su entorno más cercano que calificó su relación de gran amistad- sino porque reúne todos los ingredientes de una pareja llamada a acaparar miradas: juventud, atractivo, popularidad y dos trayectorias que avanzan con paso firme. 

Roca Rey atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera y se ha consolidado como la gran figura del toreo actual. Tana representa a una nueva generación de herederas que combinan tradición y modernidad con absoluta naturalidad. Juntos forman una pareja mediática, capaz de unir dos mundos que siempre han estado más cerca de lo que parecía. Incluso para muchos, esta nueva historia trae inevitablemente el recuerdo del romance y la boda que protagonizaron hace dos décadas los padres de Tana, Francisco Rivera y Eugenia; y décadas antes, sus abuelos: Paquirri y Carmen Ordóñez. 

Un desafío

Descubierta su historia de amor, la pareja se enfrenta a un nuevo escenario. Hasta hace apenas unos días, sus encuentros secretos resultaban relativamente fáciles de orquestar lejos del radar de la prensa, pero una vez descubierta su relación, mantenerse alejados de los focos se ha vuelto un desafío. Su privacidad es importantísima, antes y ahora, y la van a proteger contra viento y marea. Seguiremos viéndolos en las plazas de toros, pero intentarán blindar su día a día citándose en sus refugios, donde pueden disfrutar de su tiempo juntos a salvo de objetivos y de la mirada pública.

Y entre ellos, hay dos muy destacables en Gerena, Sevilla: La Pizana y La Consentida, que, además, se da la casualidad, se encuentran a pocos minutos de distancia por caminos rurales y carreteras locales. Dos propiedades distintas, dos mundos familiares diferentes y, sin embargo, un mismo paisaje andaluz donde podrán conocerse mejor y hacer vida con sus familias y amigos.

La Pizana, la finca sevillana vinculada desde el siglo XVIII a la Casa de Alba, es propiedad de Eugenia Martínez de Irujo, © Archivo ¡HOLA!
Eugenia Martínez de Irujo en La Pizana, la finca sevillana que heredara Tana © Archivo ¡HOLA!

La Pizana, la finca sevillana vinculada desde el siglo XVIII a la Casa de Alba, es propiedad de Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro. Rodeada de campos de trigo y olivares y junto a la ribera del río Guadiamar, posee el encanto de la gran campiña andaluza. Muy cerca del cortijo se levanta uno de sus símbolos naturales más conocidos: un gigantesco eucalipto de unos cuarenta metros de altura que se ha convertido en hogar de decenas de cigüeñas. Una imagen casi literaria que resume la calma y la belleza del entorno.

Entre pinceles

Allí el tiempo parece avanzar de otra manera y lejos de sus compromisos públicos, la duquesa de Montoro ha encontrado en la Pizana una vida sencilla, rodeada de sus animales — caballos, burros, perros, cerdos y otras mascotas— y entre pinceles. De hecho, fue en esta casa donde, durante la pandemia, comenzó a desarrollar una faceta desconocida hasta entonces: la pintura. Aquellos meses de aislamiento se transformaron en una etapa creativa en la que encontró en el arte una nueva forma de expresión. 

Eugenia Martínez de Irujo en La Pizana © Archivo ¡HOLA!
exteriores de la finca La Pizana © Archivo ¡HOLA!

La Pizana es una casa de rincones decorados con muebles de sus antepasados, de magníficos pilares, de chimeneas, de ventanales al campo… Con porche, jardines y piscina, ...  “Esta finca, a la que he venido desde que era una niña, siempre ha estado muy presente en mi vida. Además, mi madre la arregló y decoró para nosotros. Para que Francisco (Rivera) y yo empezáramos nuestra vida en ella”, nos dijo poco después de que la duquesa de Alba se la regalara con motivo de su boda, en 1998. 

Patio exterior de la finca de Eugenia, que heredará Tana © Archivo ¡HOLA!
Tana pertenece a dos de las sagas más conocidas de España. Por vía materna, es heredera del legado de la Casa de Alba. Por vía paterna, desciende de los Rivera-Ordóñez-Dominguín, dinastías esenciales en la historia taurina y social del país.

Para Tana, La Pizana es también uno de los escenarios esenciales de su vida. Desde su infancia siempre ha estado presente - la eligió para celebrar su puesta de largo- y, además, algún día será suya. Como única hija de Eugenia Martínez de Irujo, heredará la propiedad y también el título de duquesa de Montoro. Un legado importante que, sin embargo, ella ha sabido llevar con naturalidad y manteniendo una imagen cercana y espontánea. 

Jardines de La Pizana © Archivo ¡HOLA!

La Consentida

En cuanto a la finca de Roca Rey, La Consentida, de unas 10 hectáreas, quienes la conocen la describen como una propiedad pensada para el descanso y la vida compartida. 

La finca de Roca Rey, La Consentida, de unas 10 hectáreas© Chesco López

Entre encinas y olivos, se erige el cortijo de paredes encaladas, que el propio Andrés definió en la entrevista que concedió a ¡Hola! en octubre de 2025 como “un pedazo de mis raíces en tierra ajena” … “Esta casa es mucho más que una propiedad. Es un espacio donde puedo soltar la presión, dejar de ser Roca Rey y volver a ser simplemente Andrés".

Roca Rey en su finca La Consentida© Chesco López

Es un refugio que Roca sigue construyendo como proyecto familiar y con la mirada puesta en el futuro. En su interior conviven libros de arte, de toreo y de humanidades, recuerdos personales y espacios ideados para largas sobremesas con amigos.

Salones de la finca La Consentida © Chesco López
 

Y en el exterior cuenta con porche, amplios jardines, piscina, capilla y una placita de toros en la que entrena y dibuja corazones con la espada sobre la arena, porque el amor -lo publicamos en ¡Hola!- es un pilar fundamental en la vida de este torero que se define como “muy romántico, sensible y tradicional”. “El amor, la familia y los amigos son los que me anclan, los que me dejan ser Andrés. Y el amor es todo para mí. Es pasión, entrega, pureza y verdad. Todo lo que hago es con amor y por amor. Hay que ir por el mundo con el corazón por delante porque la vida dura poco”. 

Finca La Consentida por fuera, vista exterior © Chesco López