De la moda a los rascacielos: el imperio oculto de Amancio Ortega con el que ha duplicado su fortuna


El fundador de Zara es, a sus 90 años, uno de los hombres más poderosos del mundo


Amancio Ortega en Arteixo en una imagen del 2013© Getty Images
Ana ToroPeriodista y Locutora
14 de abril de 2026 a las 17:35 CEST

Hablar de Amancio Ortega es hacerlo de una de las figuras más influyentes —y también más discretas— del panorama empresarial internacional. Fundador de Inditex y creador del fenómeno Zara, su nombre ha estado históricamente ligado al éxito en el sector textil. Sin embargo, en los últimos años, su fortuna ha experimentado una transformación silenciosa que lo sitúa en una posición única: la de ser doblemente millonario, no solo por su imperio de la moda, sino también por su extraordinaria cartera inmobiliaria.

Amancio Ortega, dueño de Inditex© Getty Images

Según las últimas informaciones publicadas por Forbes, Ortega se ha convertido en el mayor magnate inmobiliario del mundo, consolidando una estrategia de inversión que lleva años desarrollando con discreción. A través de su sociedad Pontegadea, el empresario gallego ha tejido una red global de activos inmobiliarios que hoy alcanza un valor aproximado de 25.000 millones de dólares, repartidos en más de 200 propiedades en distintos países.

Enclaves estratégicos de grandes ciudades

Este impresionante patrimonio inmobiliario no ha surgido de la nada. Su origen está directamente vinculado al éxito de Inditex, grupo del que Ortega posee cerca del 60% y que continúa generando dividendos millonarios año tras año. Solo en 2026, el empresario recibirá miles de millones en dividendos, una cifra que ha sabido reinvertir con una estrategia muy definida: apostar por activos inmobiliarios de primer nivel, ubicados en enclaves estratégicos de grandes ciudades.

Marta y Amancio Ortega© Getty Images
Marta y Amancio Ortega

Lejos de realizar inversiones especulativas, Ortega ha optado por adquirir edificios emblemáticos y de alta calidad, considerados auténticas “joyas” del mercado. Desde icónicos rascacielos en ciudades como Toronto o Seattle hasta sedes corporativas en Londres o Vancouver, su cartera refleja una clara preferencia por activos sólidos y de gran estabilidad. Más que un inversor tradicional, muchos expertos lo definen como un coleccionista de inmuebles excepcionales. Esta visión a largo plazo ha sido clave para convertir su negocio inmobiliario en un pilar fundamental de su fortuna. De hecho, hoy en día, su patrimonio total se sitúa en torno a los 148.000 millones de dólares, lo que lo coloca entre las diez personas más ricas del mundo.

Su peculiar forma de entender el éxito

Una cifra que refleja no solo el éxito de su modelo empresarial, sino también su capacidad para diversificar y adaptarse a los cambios del mercado global. Pero si hay algo que define a Amancio Ortega más allá de sus cifras es su forma de entender el éxito. A diferencia de otros grandes magnates, el empresario gallego ha mantenido siempre un perfil extremadamente bajo. Apenas concede entrevistas, rehúye los focos y prefiere que su trabajo hable por él. De hecho, durante años ni siquiera existían imágenes públicas suyas, lo que ha contribuido a alimentar una aureola de misterio en torno a su figura.

Padre e hija suelen acudir juntos a los torneos de hípica que se celebran en Casas Novas, La Coruña. © Getty Images
Padre e hija en una imagen tomada en La Coruña

Su historia personal también forma parte de ese relato de superación que tanto fascina. Nacido en 1936 en un entorno humilde, Ortega comenzó a trabajar siendo apenas un adolescente en una tienda de camisas. A partir de ahí, construyó paso a paso un imperio que revolucionaría la industria de la moda con el concepto de fast fashion. Zara no solo cambió la forma de consumir ropa, sino que convirtió a su fundador en uno de los empresarios más influyentes del mundo.

Su fundación, su gran orgullo

Hoy, décadas después, su legado sigue creciendo, aunque con un matiz diferente. Si en el pasado su nombre estaba indisolublemente ligado a la moda, ahora su presencia se extiende con fuerza al sector inmobiliario. Una evolución natural que responde tanto a la necesidad de diversificar inversiones como a una visión estratégica centrada en la estabilidad y el valor a largo plazo. Además, su actividad no se limita únicamente al ámbito empresarial. A través de la Fundación Amancio Ortega, el empresario ha impulsado importantes iniciativas sociales, especialmente en el ámbito sanitario, consolidando una faceta más desconocida pero igualmente relevante de su trayectoria.

Tienda de zara por dentro © Getty Images

En un mundo donde las grandes fortunas suelen estar asociadas a la exposición mediática, Amancio Ortega representa una excepción. Su figura sigue envuelta en discreción, pero sus movimientos financieros hablan con contundencia. Hoy, convertido en el mayor magnate inmobiliario del planeta sin haber abandonado su liderazgo en el sector textil, encarna como pocos la idea de éxito construido con paciencia, visión y una extraordinaria capacidad para anticiparse al futuro.

Doble imperio, doble éxito… y una misma constante: la discreción como sello personal de uno de los hombres, que a sus 90 años, es uno de los más poderosos del mundo.