Su talento vocal, su presencia escénica y un estilo inconfundible han consolidado a la cantante nacida en México como todo un referente en la sofisticada escena del jazz latino contemporáneo. Desde muy joven, Magos sintió el llamado de su vocación artística; la constancia y una impresionante capacidad para transmitir emociones en español, portugués e inglés la llevaron a conquistar públicos de todo el mundo, incluida la exigente escena musical de Nueva York, donde ha sido ovacionada en el Carnegie Hall y el Lincoln Center. Actualmente reside en esa ciudad junto a su esposo, el músico Alexandre Kautz.
En su camino ha sumado distinciones que dan cuenta de la solidez y proyección de su trabajo: En 2009, su álbum Distancia fue nominado al Grammy en la categoría de Mejor Álbum Vocal de Jazz, y en 2018 su versión de "Niña", inspirada en un poema de Octavio Paz e incluida en su disco Dreamers junto al cuarteto de cuerdas Brooklyn Rider, recibió la nominación a Mejor Arreglo. En 2015 obtuvo además el Berklee Latin Masters Award, otorgado por Berklee College of Music en reconocimiento a su trayectoria y aportaciones al «jazz». Por otra parte, es reconocida portavoz de ONU Mujeres, organización dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento femenino.
Después de casi tres años sin presentarse en España, – en el pasado la cantante se ha presentado en el Círculo de Bellas Artes y ha colaborado con artistas como Javier Limón, ícono del flamenco-jazz, el cantaor Miguel Poveda y el pianista Chano Domínguez, entre muchos otros– los próximos 23 y 24 de abril, Magos Herrera, acompañada de su cuarteto, se reencontrará con su público de Madrid, en Recoletos Jazz, para presentar su disco 'Aire', un álbum que nos recuerda "celebrar la vida".
En plena preparación de ambos conciertos, tras una exitosa gira por la India, conversamos con la artista, que reflexiona sobre el poder del arte para reconectar con nuestra esencia más humana y con los demás: "lo más hermoso de la música es que nos une sin importar el origen ni el género que toques. En ese sentido, es uno de los espacios más democráticos que existen".
Vuelves a Madrid con tu disco 'Aire' bajo el brazo. Cuéntanos un poco sobre este trabajo.
Estoy muy contenta porque hace tiempo que no me presento en España. Ya he estado de gira con 'Aire' en México y en Estados Unidos, pero presentarlo en Recoletos Jazz, que es un referente para el género en Madrid, me llena de gran emoción. Este disco celebra la vida y también honra la pérdida, ya que es pospandémico. Incluye temas clásicos como Gracias a la vida, de Violeta Parra, Alfonsina y el mar, de Félix Luna, y varios temas de mi autoría que invitan a apreciar la belleza de las cosas sencillas que nos regala la vida. Busco conectar con el público y que juntos celebremos nuestra existencia.
¿Habrá sorpresas en estas presentaciones? ¿Puedes adelantarnos algo?
Actuaré con mi cuarteto integrado por Vinicius Gomes, en la guitarra acústica, Alex Kautz, en la batería, ambos músicos brasileños. Tendremos como invitado a Reinier Elizarde, contrabajista cubano con reconocida trayectoria en la escena española, y en una de las noches contaremos con la actuación especial de Iván “Melón” Lewis, de origen cubano, y uno de los pianistas de «jazz» más importantes.
En el pasado ya has colaborado con artistas españoles, ¿qué te ha aportado esta interacción?
Mucho. Creo que la comunidad artística siempre nos nutre. Haber compartido con artistas como Miguel Poveda y Javier Limón ha sido un gran honor y disfrute. Me encantaría que esta nueva visita a España generase nuevas conversaciones con otros artistas españoles.
¿Qué otros proyectos tienes en puerta?
Te cuento que durante la pandemia grabé un disco que se llama «Con Alma». La particularidad es que se realizó desde el aislamiento, fue un trabajo que implicó a treinta músicos que se encontraban en distintas partes del mundo y que más tarde presentamos en el Palacio de Bellas Artes y ante las Naciones Unidas, ahora este proyecto se ha convertido en un documental que se lanzará en septiembre. Es una historia de resiliencia muy interesante pero sobre todo inspiradora en muchos sentidos.
Háblanos un poco de tus raíces y cómo empezó tu camino en la música
Vengo de una familia donde siempre se cultivó la sensibilidad artística. Mi padre es arquitecto y pintor; mi madre, terapeuta, además escribe poesía y canciones. Desde que tengo memoria, asistía a clases de danza, pintura y música. Mi hermano menor se formó como pianista clásico, y yo, por mi parte, sentí lo que solo puedo describir como un «llamado» hacia la música y el canto.
¿Cómo te decidiste por el jazz?
La vida se encargó de guiarme. Mientras estudiaba, mi voz estética se fue construyendo sola.
¿Cuál fue la reacción de tus padres cuando supieron que dedicarías de lleno al canto?
Al principio no les gustó mucho. Creo que lo vieron con preocupación porque es una profesión difícil y desconocían este mundo. Confieso que durante muchos años tuve que nadar a contracorriente, no solo por las dudas familiares, sino porque en México no existía un contexto desarrollado en el tipo de música que yo había elegido para desenvolverme. Resultó que, sin proponérmelo, fui pionera en la manera en que construí mi carrera dentro de este lenguaje.
Y te fue muy bien.
Logré forjarme una trayectoria muy bonita en México. Lancé varios discos exitosos e incluso tuve un programa de televisión: Acústico con Magos Herrera, transmitido por Canal 22.
En el camino conociste a Alexandre Kautz, tu "compañero de viaje"
Estamos felizmente casados desde hace décadas. Nos conocimos en Los Ángeles, en el Musicians Institute. Él es baterista y compositor de origen brasileño, de Sao Paulo. Una coincidencia curiosa es que su familia vivía en México. Somos compañeros de viaje en un camino muy bonito. Me siento muy afortunada porque él entiende lo que hago y, desde su propio proceso musical, encontramos nuestro espacio común. A veces tocamos juntos, de hecho, en la próxima presentación en Madrid compartiremos el escenario.
¿Cómo fue el proceso de internacionalizar tu carrera?
Tenía muchas ganas de seguir creciendo como artista. Para quienes compartimos este género, Nueva York es uno de los destinos soñados: la cuna de las grandes figuras del «jazz». Me sentía satisfecha en México, pero estaba convencida de que tenía que dar mi siguiente paso. Alexandre estuvo de acuerdo, así que nos fuimos juntos.
Una decisión valiente, volver a empezar.
Sí, al principio fue difícil. Tienes que tocar muchas puertas, demostrar tu talento. Fueron años duros, sin embargo, la experiencia resultó muy positiva porque exponerme a una escena tan compleja y competitiva no solo me hizo muy fuerte, sino que me ayudó a revelar del todo mi propia voz artística. Nuevamente me encontré siendo pionera como jazzista mexicana en aquella escena internacional.
También sueles abordar y experimentar con otros géneros latinos como el bolero, la bossa nova y el folclore ¿cierto?
Mis gustos musicales son muy amplios y mi curiosidad, infinita. La industria siempre busca dar definición a todo y me coloca como cantante de «jazz» latino, pero a mí no me gustan las definiciones porque me parecen limitantes. Prefiero decir que soy una contadora de historias que se viste de diferentes acompañamientos musicales.
En los cancioneros latinoamericanos hay temas que parecen inmortales. ¿A qué crees que se debe, aun cuando todos los días surgen novedades?
Es verdad que estamos viviendo momentos para la música muy sorprendentes. Durante muchos años los cambios musicales se iban dando más lentamente, pero en la última década, la industria experimenta avances vertiginosos, por ejemplo, la forma en que hoy se consume y se comparte material es increíble. Creo que una buena canción, sin importar el género al que pertenece, trasciende en el tiempo porque evoca sentimientos universales, aquello que nos hace humanos e inevitablemente nos conecta.
¿Te consideras una persona espiritual?
Sí totalmente, no puede ser de otra manera. Durante mi reciente viaje en la India, me tomé unos días en un retiro. Se trata de una residencia artística, en el Himalaya, que también es un centro de sanación y prácticas espirituales.
¿También eres profesora y formadora, ¿qué consejo das a las nuevas generaciones que quieran dedicarse a la música?
Qué lo más importante es entender que se trata de un compromiso de vida y que es un sendero con subidas y bajadas, por lo que es recomendable estar seguro de que es un anhelo profundo. Hay que estar preparado para vivir un proceso que tomará tiempo. En este universo, la perseverancia es clave y conviene asumirnos como eternos aprendices.
¿Cuál dirías que ha sido tu mayor satisfacción?
Más que satisfacción, experimento mucha gratitud porque hago lo que me gusta y amo. La música es la razón por la que me levanto todos los días, y gracias a esta profesión he viajado por todo el mundo, puedo regresar a México, a Madrid... y estar rodeada de gente maravillosa.











