El discreto regreso de Nora de Liechtenstein y la gran revelación de su sobrina Anunciata


La princesa retoma su agenda olímpica en una cita que confirma una espectacular noticia


Nora de Liechtenstien, en Vaduz© liechtensteinolympic
Actualizado 10 de abril de 2026 a las 23:04 CEST

A pesar de pertenecer a la dinastía más acaudalada de Europa y haber estado vinculada por matrimonio a la aristocracia española como esposa de Vicente Sartorius, marqués de Mariño, la princesa Nora de Liechtenstein ha sabido construir un camino propio marcado por la sobriedad y un carácter marcadamente atípico dentro del universo de las familias reales. Su figura representa un equilibrio singular entre el deber institucional en el pequeño principado centroeuropeo y una vida de perfil bajo en España, donde ha logrado pasar prácticamente desapercibida durante décadas, alejada de los focos que suelen perseguir a quienes ostentan su linaje.

La princesa Nora de Liechtenstein, a la izquierda, junto a su sobrina Anunciata© liechtensteinolympic
La princesa Nora de Liechtenstein, a la izquierda, junto a su sobrina Anunciata

Tras la muerte de su marido, la madrastra de Isabel Sartorius ha profundizado en esa línea de discreción, limitando sus apariciones públicas a compromisos ineludibles o causas de índole personal. Sin embargo, su reciente reaparición este jueves en Vaduz no solo ha servido para constatar su buen estado de salud a los 76 años, sino que ha traído consigo una revelación familiar que ha generado gran interés. La princesa, hermana del soberano Hans Adam y tía del heredero Alois —quien ejerce la regencia de facto en el país—, sigue siendo una pieza fundamental en el engranaje de la corona, aunque su corazón y su residencia se dividan constantemente entre dos tierras.

La Princesa en un desfile© GTRES
La Princesa en un desfile

El vínculo de Nora con España es profundo y emocional. No solo fue el escenario de su matrimonio, sino que es el hogar de su hija, Teresa Sartorius, quien reside en Extremadura. A lo largo de los años, la princesa ha sabido integrarse en la vida social madrileña sin formar parte del ruido mediático. Su única gran concesión a la vida pública española suele ser su colaboración con el Rastrillo Nuevo Futuro. Esta cita solidaria, que durante años lideró la infanta Pilar y ahora coordina Simoneta Gómez-Acebo, es el único momento del año en el que Nora consiente ser fotografiada, demostrando una lealtad inquebrantable a sus amistades y a las causas benéficas que ha apoyado desde su juventud.

Isabel Sartorius en el funeral de Ricardo Fuster en Madrid, 2001 © GTRES
Isabel Sartorius en el funeral de Ricardo Fuster en Madrid, 2001

Ese mismo compromiso se traslada a su círculo íntimo. Su relación con Isabel Sartorius ha trascendido siempre la etiqueta de madrastra y entenada. Nora ha sido un apoyo fundamental para Isabel, especialmente en los periodos más complejos que esta ha atravesado recientemente. La princesa no solo se preocupa por ella como si fuera su propia hija, sino que ejerce como nexo de unión familiar, habiendo sido la encargada de organizar su último cumpleaños en un ambiente de absoluta privacidad, protegiendo siempre la intimidad de los suyos.

Nora de Liechtenstien, en Vaduz© liechtensteinolympic
Nora de Liechtenstien, en Vaduz

Sin embargo, cuando regresa a su país natal, su papel se transforma: en el pequeño país de los Alpes, su agenda adquiere un matiz mucho más formal y dinámico. Su actividad está estrechamente ligada al mundo del deporte, una pasión que la ha llevado a ser miembro del Comité Olímpico Internacional durante décadas y a presidir el Special Olympic Liechtenstein desde el año 2002. Esta faceta deportiva es la que justifica la mayor parte de sus viajes y esfuerzos institucionales. No es extraño verla en eventos de gran envergadura, como ocurrió en los pasados Juegos Olímpicos de Invierno en Italia, donde compartió tribuna con su concuñado, el gran duque Henri de Luxemburgo, evidenciando los estrechos lazos de parentesco que unen a las casas reales de la región.

Nora en la primera edición del torneo de pádel de Ágatha Ruiz de la Prada© GTRES
Nora en la primera edición del torneo de pádel de Ágatha Ruiz de la Prada

Ha sido precisamente en un contexto deportivo, durante una reunión de juntas olímpicas en la capital del principado, donde Nora ha reaparecido recientemente. El acto, que parecía una cita administrativa más en su calendario, se convirtió en noticia global gracias a la presencia de su sobrina, la princesa Anunciata. La hija de Nicolás de Liechtenstein, encargada de dar uno de los discursos de la jornada, confirmó con su presencia lo que era un secreto a voces: el nacimiento de su segundo hijo.

La Princesa en una cena benéfica© GTRES
La Princesa en una cena benéfica

La familia real de Liechtenstein ha mantenido este nacimiento bajo el mismo velo de discreción que el embarazo. Al no formar parte Anunciata del núcleo duro de la sucesión directa, el palacio no emitió comunicados oficiales, siguiendo la política de privacidad que rige para los miembros de la familia con roles menos centrales. Sin embargo, tras haberse dejado ver en la boda de su prima Maria Carolina el pasado verano y en las recepciones de Año Nuevo en el castillo de Vaduz, donde su estado era ya evidente, su regreso a la actividad pública tras el parto ha sido la confirmación definitiva. La princesa Anunciata y su marido, Emanuele Musini, han dado así un nuevo hermano o hermana a su primogénita, Georgina, consolidando una familia que prefiere vivir sus alegrías lejos de las notas de prensa.

Este evento ha servido de recordatorio sobre la vitalidad de la princesa Nora. A pesar del paso del tiempo y de su elección por una vida retirada, sigue ejerciendo como embajadora de su apellido y como pilar emocional de una familia que, a caballo entre la tradición alpina y la calidez española, continúa creciendo bajo su atenta y discreta mirada. Su reaparición subraya que, aunque prefiera el silencio de su vida privada, su compromiso con su sangre y sus obligaciones oficiales permanece intacto.