La actriz Eva Isanta, conocida por su cercanía y naturalidad tanto dentro como fuera de la pantalla, ha compartido recientemente un episodio poco conocido de su juventud que pudo cambiar su vida por completo. La intérprete, muy querida por el público gracias a su participación en la popular serie La que se avecina, ha contado cómo, siendo muy joven, estuvo a punto de involucrarse en una secta y cómo la rápida intervención de sus padres evitó que aquella situación fuera a más.
Durante una entrevista en el pódcast Lo que tú digas, presentado por Alex Fidalgo, la actriz relató con sinceridad cómo ocurrió todo. Según explicó, el episodio se produjo cuando tenía poco más de veinte años, en una etapa vital marcada por la búsqueda personal y las inquietudes propias de la juventud.
Estaba abierta a nuevas experiencias
Isanta recordó que, en aquel momento, conoció a un grupo de personas que parecían ofrecer respuestas profundas a muchas de las preguntas que ella se hacía entonces. “Era una época en la que tenía muchas dudas y estaba abierta a nuevas experiencias”, confesó. Lo que en un principio parecía un grupo de crecimiento personal o espiritual terminó mostrando rasgos mucho más preocupantes.
La actriz explicó que el grupo organizaba encuentros en los que se hablaba de espiritualidad, desarrollo interior y comunidad. Sin embargo, poco a poco empezó a percibir dinámicas que no le resultaban del todo normales. “Había cosas que me empezaron a inquietar”, recordó. Aunque en ese momento no tenía del todo claro lo que estaba sucediendo, su entorno familiar sí comenzó a notar ciertos cambios.
Fueron precisamente sus padres quienes detectaron que algo no iba bien. Preocupados por la situación, decidieron actuar con rapidez. Según relató la actriz, hablaron con ella abiertamente y trataron de hacerle ver que aquel grupo podía tener características propias de una secta. Aquella conversación fue decisiva.
Isanta explicó que, aunque en ese momento no fue fácil aceptar lo que le decían, con el tiempo comprendió que sus padres habían actuado movidos por la preocupación y el cariño. “Ellos lo vieron antes que yo”, aseguró. Gracias a esa intervención, terminó alejándose del grupo antes de que la implicación fuera mayor.
Con la perspectiva que dan los años, la actriz reconoce que pudo haber sido una experiencia mucho más complicada. En su opinión, las sectas suelen captar a personas en momentos de vulnerabilidad o de búsqueda personal, algo que considera importante recordar. “Nadie está libre de caer en algo así”, señaló durante la conversación.
Este testimonio ha sorprendido a muchos de sus seguidores, que conocen a la actriz principalmente por su faceta más divertida y desenfadada en televisión. A lo largo de su carrera, Eva Isanta ha demostrado tener una gran capacidad para la comedia, especialmente en su papel en La que se avecina, donde da vida a la inolvidable Maite Figueroa. Sin embargo, sus palabras muestran también un lado mucho más personal y reflexivo.
La actriz ha explicado que aquella experiencia le enseñó una importante lección sobre la importancia de mantener el pensamiento crítico y escuchar a las personas cercanas. “A veces quienes están fuera pueden ver cosas que uno mismo no percibe”, reflexionó.
Además, quiso destacar el papel fundamental que tuvo su familia en aquel momento. Según explicó, el apoyo de sus padres fue clave para tomar distancia y comprender mejor lo que estaba ocurriendo. Hoy recuerda aquella etapa como un aprendizaje que la ayudó a crecer y a entender mejor determinados mecanismos de influencia.
Una de las caras conocidas de la televisión
En los últimos años, Eva Isanta se ha consolidado como una de las intérpretes más reconocidas de la televisión española. Su trabajo en La que se avecina la ha convertido en un rostro muy popular, pero también ha participado en teatro, cine y otros proyectos televisivos que han demostrado su versatilidad como actriz.
Su reciente confesión ha generado interés no solo por lo sorprendente del episodio, sino también por el mensaje que transmite. A través de su experiencia, la actriz ha querido alertar sobre la facilidad con la que determinadas organizaciones pueden captar a personas que simplemente buscan respuestas o un sentido de pertenencia.
Hoy, con una larga trayectoria profesional y una vida personal consolidada, Eva Isanta recuerda aquel episodio con serenidad. Lejos de dramatizarlo, lo comparte como una historia que forma parte de su pasado y que, gracias a la intervención de sus padres, no llegó a convertirse en un problema mayor.
Si algo tiene claro la actriz es que aquella experiencia le dejó una enseñanza duradera: la importancia de confiar en quienes nos quieren y de mantener siempre una mirada crítica ante cualquier grupo o movimiento que prometa soluciones demasiado fáciles a las preguntas más complejas de la vida.









