Liza Minnelli cumple 80 años y ajusta cuentas con Hollywood: "Creo que me sabotearon en los Oscar"


Con el estreno de sus memorias, repasa de su dura infancia como 'enfermera' de Judy Garland a su victoria sobre las adicciones y cómo se convirtió en mentora de Jessie Buckley


Liza Minnelli, el icono de los años 70, cumple 80 años© GTRES
Luis NemolatoDirector especiales ¡HOLA!
23 de marzo de 2026 a las 23:19 CET

Es una de las imágenes más agridulces de la historia reciente de los Oscar, y quién sabe si el acicate que empujó a la última gran diva del Hollywood Babylone a romper su silencio. Aquella noche de hace casi exactamente cuatro años, o sea, de 2022, el mundo vio a una Liza Minnelli en una silla de ruedas, mientras Lady Gaga, con un paternalismo que muchos tildaron de heroico pero que Liza vivió como una emboscada traicionera, le susurraba un "Te tengo". Fue la espita de la bomba. 

"Inexplicablemente, me ordenaron —ni siquiera me pidieron— que me sentara en silla de ruedas o que no apareciera. Me dijeron que era por mi edad y por seguridad, lo cual era una tontería. No me tratarán así, dije", confiesa ahora la estrella en sus memorias, Kids, Wait Till You Hear This!, ese manifiesto de vida  descarnada (fruto de diez años de grabaciones con su amigo Michael Feinstein) donde, fiel a su estilo, no deja títere con cabeza. 

Liza Minnelli, en un retrato, durante su juventud© GTRES
Un retrato de la joven Liza Minnelli

Liza, que ya había ideado y conquistado escenarios mucho antes de que Stefani Germanotta fuera siquiera un proyecto y su "Ale Ale Alejandro" le importara a alguien, sintió el aguijonazo de la traición en su propia casa. "Mi copresentadora insistió en que no subiría al escenario conmigo a menos que estuviera en silla de ruedas... Creo que me sabotearon. Me dolió muchísimo". 

Verla trabarse con las palabras no fue un signo de decadencia, sino de infraestructura: "Estaba mucho más abajo de lo que habría estado en la silla del director. Ahora no podía leer fácilmente el teleprompter". Pero como hija de la realeza, Liza guardó las formas tras el escenario: "La miré y simplemente le dije: 'Soy una gran admiradora'. Aprendí esta lección hace años de mamá y papá. En un momento de mucho estrés, hay que ser amable".

Liza Minnelli y Lady Gaga juntas en el escenario © GTRES
Liza Minnelli en silla de ruedas junto a Lady Gaga en el escenario

Hoy, a sus 80 años recién cumplidos, Liza vuelve a reir la última. Primero porque si esto fuera una ruleta rusa, nadie habría apostado ni un duro por sus dados habida cuenta de su fragilísima salud de hierro y su genética científicamente adictiva. Y segundo, porque mientras la Academia la ignora en sus homenajes —como ocurrió la semana pasada en la reciente 98ª edición de los Oscars—, ella incendia TikTok enseñando a cantar a la nominada Jessie Buckley en sus comienzos cuando nadie daba tampoco un euro por aquella irlandesa de pelo frito. Liza una vez más le grita al mundo: “No soy una reliquia; soy la maestra”.

Liza Minnelli, en una fotografía, a sus 79 años© GTRES
Una reciente fotografía de la artista

Y no, no pasamos de largo. La Academia de Hollywood se acordó de rendir pleitesía en su centenario a leyendas como Jerry Lewis, pero sin embargo pasó olímpicamente de ella. ¿Cómo es posible que Liza Minnelli, la gran diva de los 70 y 80, la mujer que redefinió el musical con un golpe de cadera, el icono LGTBIQ+ absoluto y la única superviviente de una estirpe dorada, haya sido ninguneada en su propia casa justo cuando acaba de cumplir una edad imposible para alguien como ella? Y si, la ironía es deliciosa, porque por una vez, sin embargo, las redes han sido justas con ella. 

Con esta mujer menuda y quebradiza pero de personalidad y voz gigantescas descubriéndole a la ganadora de la estatuilla dorada por Hamnet cómo ser grande desde el fracaso con su icónico Maybe This Time. Para entender cómo se llega a los 80 tras haber probado todos los infiernos, hay que volver a la casilla de salida. "Yo fui la nepobaby original", afirma con esa puntería canalla que la caracteriza.

Liza Minnelli, el icono de los años 70, cumple 80 años© GTRES
Durante una de las escenas de la gran pantalla
 

Pero ser la hija de Vincente Minnelli y de la trágica Dorothy de El Mago de Oz no fue un camino de baldosas amarillas.Tuvo que esquivar balas desde la cuna. Creció jugando con los hijos de Humphrey Bogart, Lauren Bacall y Fred Astaire, y corriendo en bicicleta por los estudios de la Metro-Goldwyn-Mayer, pero también a los pocos días de nacer su hermana Lorna, la realidad le estallaba en la cara: encontraba a su madre, Judy Garland, en el baño, en un charco de sangre, con el cuello cortado tras un intento de suicidio con una cuchilla. 

Pero era una estrella y las estrellas no sufren (aunque se atiborren a estimulantes y a sedantes desde la infancia, viven en la gran fábrica de los sueños y como el telón no cayó del todo, al día siguiente de aquella escena dantesca, la de “Ha nacido una estrella” desayunaba como si nada malo hubiera ocurrido. "Iluminó el mundo a su alrededor como siempre. Como si nada hubiera pasado".

Liza Minnelli, durante una sesión fotográfica para una película© GTRES
La artista bajo su fuerte estilo propio

Ese fue el entrenamiento de Liza. Con solo 13 años, el glamour era una fachada para la supervivencia. "Yo era la cuidadora de mi madre, enfermera, doctora, farmacóloga y psiquiatra, todo en uno. Le daba drogas a mamá todos los días para que pudiera funcionar". Aprendió a vaciar frascos de pastillas y a sustituirlos por azúcar, y a escapar de hoteles de madrugada porque no había con qué pagar.

Cuando Judy murió en 1969 por una sobredosis, Liza, con 23 años, se hundió. Un llanto que duró 8 días, una tristeza que no pasó nunca. Un médico le recetó Valium para ayudarla a calmarse durante el funeral, encendiendo la mecha de su propia y devastadora perdición: "Lo que empezó como una bendición de un día pronto se convirtió en un hábito... Fue un regalo final, una herencia genética de mamá de la que no pude escapar"

Liza Minnelli, en una de las escenas más recordadas © GTRES
Liza Minnelli en plena puesta de escena

Vivió décadas obsesionada con una fecha: los 47 años y 13 días, la edad exacta de la muerte de su madre. El día que superó esa cifra, Liza supo que, contra todo pronóstico, ella iba a seguir viviendo aunque se empecinara en hacerse trampas al solitario. Pero antes de asomarse al abismo, alcanzó la gloria. Liza renegó siempre de ser "la hija de", y su talento la ayudaría: era un tsunami imparable. Huyó a Nueva York con 16 años, financiada por un cheque de 500 dólares que le regaló Frank Sinatra, y llegó a dormir en un banco de Central Park. 

Tres años después ganaba su primer Tony a los 19 años. Bert Lahr, el León Cobarde, le entregó el premio. "Mamá siempre quiso un papel protagonista en Broadway y nunca lo tuvo. Así que su alegría por mí estaba ensombrecida por su propia decepción... ¡Aquí estaba yo, una adolescente, y había conseguido algo que mamá nunca había hecho!".

Liza Minnelli junto a Diana de Gales en un evento oficial© GTRES
Liza Minnelli junto a Diana de Gales

Pero luego llegó Cabaret (1972) y con aquel musical en la Berlín de entreguerras, tan ambiguo como profundamente sexy y violento, se produjo el  nacimiento de un icono. Ella misma diseñó el look de Sally Bowles inspirándose en Marlene Dietrich, y en la bohemia de los 30s, comprándose unas pestañas postizas imposibles y cortándose el pelo a lo "pixie" con un atrevido flequillo en pico. Ese papel no solo le granjeó el Oscar a la Mejor Actriz con 27 años, sino que la elevó a la categoría de icono atemporada, abrazada incondicionalmente por la comunidad gay. Fue entonces cuando conoció a su alma gemela: Halston

El diseñador no solo le dio un estilo, le dio una armadura y un vestido morado con el que después Virna Lisi se descubriría en Hollywood. Halston la vestía de lentejuelas por una razón muy showbusiness y muy práctica: "Era un truco para disimular el sudor en el escenario" para que Liza se dejaba la piel, literalmente, bajo los focos (despeñada viva en una silla de director, como aquella que nunca le pusieron en los Oscars). 

Liza Minnelli haciendo historia con una de las fotografías más copiadas © GTRES
Liza Minnelli en una de las imágenes más replicadas por sus devotos

Con el mundo a sus pies, se coronó como la reina indiscutible de la noche neoyorquina y de Studio 54. Y el YSL norteamericano, como antes lo había hecho con Jackie O y sus pill box, se encargó de moldear su imagen y convertirla en la diosa de todas las fiestas (más allá de Bianca Jagger, Jerry Hall, Grace Jones o Disco Sally). Liza le fue tan fiel a su estilo (y a su inseparable brazalete Bone Cuff de Elsa Peretti) que, incluso, lo tiene clarísimo para su adiós: "Probablemente me enterrarán vestida de Halston. No me encinerarán, ¿por qué arruinar un look genial?".

Liza Minnelli junto con su padre en una tierna fotografía© GTRES
La artista junto a su padre Minnelli

Pero si su carrera fue un ascenso meteórico, su vida sentimental fue un descarrilamiento tras otro. Cuatro matrimonios, a cada cual más surrealista y/o truculento y el amor se convertía en una búsqueda, eterna, desesperada e infructuosa. Su primer marido, Peter Allen, le dio una sorpresa que no por esperada dejaba de ser menos sorprendente, Tras volver pronto de unas compras, entró en su dormitorio y lo pilló en su propia cama "teniendo sexo apasionado. Con un hombre"

"Ambos comenzamos a llorar... Él me dijo por primera vez: ‘Liza, te amo más que a cualquier persona en el mundo... y soy gay’". A pesar del shock, mantuvieron una profunda amistad hasta que él murió de sida en 1992, una pérdida que la impulsó a un feroz activismo.

Liza Minnelli con Peter Allen, su primer matrimonio © GTRES
Liza Minnelli y Peter Allen

Después vino el caos con Peter Sellers (un compromiso que terminó en huida porque si bien "Me regañaba, se burlaba de mí, me intimidaba... Tenía un caso grave de esquizofrenia") y el romance volcánico con Martin Scorsese durante el rodaje de New York, New York, alimentado peligrosamente por el exceso y por el fracaso irremediable del film. "Nuestra historia de amor tenía más capas que una lasaña. Ambos éramos italianos. Apasionados. Intensos... Éramos el secreto peor guardado del set". Pero el relleno de esa lasaña era la cocaína: "Marty se convirtió en un consumidor cada vez más empedernido de cocaína. Y yo estaba a su lado. Raya a raya. Nada bueno podía salir de aquello".

Liza Minnelli en un retrato mítico © GTRES
Liza Minnelli y su distinguible corte 'pixie'

Tras el dolor de perder dos embarazos con su tercer marido, el escultor Mark Gero ("La incapacidad de convertirme en madre es una tragedia que nunca superaré"), con el que vivió una etapa de maltrato y control y, de remate, el acto final del esperpento: David Gest. Una boda de 3,2 millones de dólares con Michael Jackson de padrino que Liza hoy resume disparando a ocajarro, asegurando que intentó robarle, que vació sus cuentas y que controlaba obsesivamente con quién hablaba y qué comía. "Claramente no estaba sobria cuando me casé con este payaso", sentencia.

"Gest usaba más maquillaje que yo. Siempre que buscaba mis pestañas postizas, revisaba su baño". Y remata la jugada resumiendo el trauma: "Al casarme con este tipo, me llevé una versión de pacotilla de los peores errores que cometió mi madre con los hombres". El pozo fue hondo. 

La actriz junto a Michael Jackson © GTRES
La actriz junto a Michael Jackson en la década de los 80

En el año 2000, una encefalitis viral casi la mata, aunque ella mintió diciendo que era la picadura de un mosquito para ocultar su adicción al OxyContin (como que encontraron 60 pastillas bajo su colchón…). El punto de no retorno fue en 2003, tirada en una acera de Nueva York, borracha y casi en coma. "Cientos de personas pasaron por encima o alrededor de mi cuerpo... ¿Vieron a una persona sin hogar o se fijaron mejor y vieron a Liza Minnelli, muerta para el mundo?". Pero Liza, como Sally Bowles, siempre vuelve a escena, y toma ostras de la pradera (huevo, con whisky, salsa worcester y pasta dentífrica de sabor a menta). 

Con la ayuda de su amiga Elizabeth Taylor —su ángel de la guarda que la obligó a ingresar en rehabilitación en la clínica Betty Ford—, Liza consiguió lo que su madre nunca pudo: la sobriedad. "Llevo 11 años sobria. Es la victoria personal más grande de mi vida". Y la diva, como el ave fénix, resurgió de sus propias cenizas con una fuerza titánica superando operaciones de caderas, rodillas, espalda, cáncer de mama y hasta la pérdida de la voz. 

Liza Minnelli cumple 80 años © GTRES
Liza Minnelli posando junto a su 'disco de oro'

A sus 80 años, Liza se niega a que la traten como a una enferma. Es una vencedora. Ha vencido a la herencia genética de su madre, a sus cuatro desastrosos maridos y a las negligencias de los Oscar. Y que a nadie se le ocurra hablar de regresos triunfales, porque ella no soporta esa palabra. Dejad de llamarlo un regreso cada vez que luchó para volver... Demonios, puedes despertarte de una siesta y hacer un regreso... Es ridículo". Hollywood puede haberla olvidado en sus montajes de "In Memoriam" prematuros, pero ella sigue aquí, recordándonos que el arcoíris existe si sabes dónde buscarlo y que, al final, de esa escalera de color se guarda un cofre repleto de oro. 

De ti depende saber de qué oro se trata. El suyo ha sido sobrevivir. Ha sobrevivido a sus padres, a sus cuatro maridos, a las drogas y a Lady Gaga. Y eso, amor, es el espectáculo más grande del mundo.

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