Una historia de aires románticos —casi paralela— se forjaba en torno a quien fue hijo de John F. Kennedy. Su propia historia se entrelazó, a través del amor, con Carolyn Bessette. El hecho de ser pareja idílica a los ojos de los demás los posicionó bajo la constante atención mediática, un ruido que se intensificó tras su sonado 'sí, quiero' y que los convirtió en el centro del glamour, poder y estilo en la década de los 90. Una vinculación a un foco alejado de sus verdaderas aspiraciones que, poco antes de su trágico fallecimiento, los llevó a plantearse una duda que pudo haber cambiado su destino.
El gesto que lo pudo haber cambiado todo
Casi tres décadas después del accidente de avioneta que acabó con la vida de la idílica pareja, en julio de 1999, una nueva voz ha revelado un gesto que podría haber sido clave en la formación de una historia que podría haber puesto fin a la "maldición" que persigue a la familia Kennedy. La pareja pretendía abandonar la ciudad de Nueva York antes de su trágica muerte, ya que la continuada persecución de los paparazzi se volvió cada vez más difícil de soportar para ella. Sasha Chermayeff, amiga íntima de JFK Jr., ha desvelado en exclusiva a Page Six que Bessette estuvo buscando casa en las zonas residenciales alejadas de la multitudinaria Nueva York, poco antes del fallecimiento de ambos. "Estaban buscando comprar una propiedad fuera de la ciudad, y ella vino y se quedó conmigo aquí".
Porque a veces, el talento, la ilusión y el romanticismo se convierte en dificultad. Sobre todo para una pareja que, con el tiempo, se ha convertido en leyenda, y es que la esposa de JFK Jr. pensaba algo así como: "Tal vez no podamos vivir en la ciudad de Nueva York. Tal vez tengamos que, ya sabes, buscar una vida diferente para que no la siguieran", dice quien un día acompañó a la pareja en su día a día. Además, esta nueva entrevista ha ido acompañada de las variables que la pareja sostenía como posibilidad, la intención era tener una vida más tranquila, y no solo en los alrededores de la ciudad de los rascacielos. "También estaban buscando en otros lugares. Estaban buscando por todas partes", dijo Chermayeff, intentando acortar —precisamente— cualquier encuentro que pudiera ser motivo de noticia. Bessette y Kennedy Jr. estaban considerando propiedades con largos caminos de acceso que los mantendrían alejados de los fotógrafos, explicó un amigo de la pareja fallecida. "Ella quería libertad" porque "quería encontrar alguna manera de superar esto, y aún no lo había logrado".
El antes y después tras el 'sí, quiero'
Él era abogado, periodista y editor. Ella ejecutiva de moda y relaciones públicas en la firma Calvin Klein. Además, los vínculos políticos de quien fue hijo del presidente americano los enlazó de forma directa a una comunicación sobre sus vidas que les complicó una normalidad de quienes acaban de unirse para siempre y quieren mantener —al menos— un mínimo de intimidad. Un hecho que a ella le causó verdaderos estragos, según desvela su amiga. "Empezó a tener un poco de agorafobia" porque vivía con la lucha constante de salir a la calle y vivir en su día a día como "muchos fotógrafos la acosaban". Esto pasó factura a Bessette, quien pasó de tener una vida social divertida y plena en el centro de Manhattan a quedarse en casa, alejada de todo. "De repente, no puedes ir a ningún lado y te están siguiendo", revela. "Fue duro. Muy, muy duro", pues si Kennedy Jr estaba acostumbrado a hacer vida bajo el foco más mediático, ella tuvo que empezar otra forma de vida, quizá por el desconocimiento de no saber dónde se estaba metiendo cuando se casó con el hijo del presidente John F. Kennedy y Jacqueline Kennedy Onassis.
"Quiero decir, a John no le preocupaba", dice la amiga a Page Six en relación a la atención de los medios, pues en realidad a "John lo único que le preocupaba era el hecho de que fuera realmente difícil para su esposa". Porque entre otras circunstancias "el no conocía otra cosa" ni otro estilo de vida. Una complicación que la nuera del ex presidente de Estados Unidos que comenzó en lo que debería haber sido el viaje de sus vidas: su luna de miel. Según Chermayeff, su luna de miel en Estambul fue una "dura llamada de atención" para Bessette. "Estambul fue muy especial, pero también creo que fue el comienzo de que se dieran cuenta de que los seguirían a todas partes", destaca Chermayeff. "Carolyn empezó a comprender que… bajarse de un avión en un lugar lejano no significaba tener privacidad". La pareja puso fin a sus días tras el accidente aéreo que acabó con ellos, truncando una vida de ilusión que quizá una marcha lejos de Nueva York habría cambiado su destino.







