La verdadera historia de Eugenia de Montijo: la emperatriz que quiso morir por amor


La doctora y profesora Ana Fernández Pardo desvela en 'El hombre que no se quiso casar conmigo' que intentó quitarse la vida tras ser rechazada por el duque de Sesto, el hombre que marcó su vida antes de Napoleón III


Eugenia de Montijo, la emperatriz© GTRES
22 de febrero de 2026 a las 15:31 CET

Entró en la leyenda siendo muy joven y en el bicentenario del nacimiento, su figura y legado siguen más vivos que nunca. La vida de Eugenia de Montijo ha inspirado novelas históricas y ha sido explorada en la literatura y en producciones audiovisuales, pero siempre hay algo más y acabamos de descubrir una historia tan desconocida como fascinante. Su pasado más oculto, antes de convertirse en emperatriz de los franceses junto a Napoleón III, en la mujer más poderosa de Europa. La doctora y profesora universitaria Ana Fernández Pardo acaba de publicar, de la mano de La Esfera de los Libros, una documentada novela sobre el primer amor de la emperatriz Eugenia de Montijo: El hombre que no se quiso casar conmigo

Eugenia de Montijo, la emperatriz de los franceses© GETTY IMAGES
Nació en Granada (5 de mayo de 1826) y era hija de Cipriano de Palafox y Portocarrero, XIII duque de Peñaranda y conde de Teba y Montijo, y de María Manuela Kirkpatrick de Closeburn y de Grevegnée, hija de un noble escocés

La investigación parte de una carta fechada en mayo de 1843 en la que la entonces condesa de Teba, Eugenia de Guzmán, de diecisiete años, confesaba a su amigo Jacobo Fitz - James Stuart, duque de Alba, comprometido con su hermana Paca, su intención de acabar con su vida por culpa de un amor no correspondido. 

"Mi muy querido primo: Te parecerá raro que te escriba una carta como esta, pero como todo en este mundo tiene fin, el mío está muy próximo y quiero explicarte todo lo que mi corazón contiene, que es más de lo que puedo soportar. (...) Creen muchos que nadie es más feliz que yo en el mundo, pero se engañan. Soy desgraciada (...). Me llamarás romántica y tonta; pero eres bueno y perdonarás a una pobre muchacha que ha perdido a cuantos la querían, a quien todos miran con indiferencia, hasta su madre y su hermana y, sí, me atrevo a decirlo, hasta al hombre a quien más quiere, por el que hubiera mendigado y aun consentido en su propia deshonra. Tú conoces a ese hombre. No digas que estoy loca, te lo ruego, ten compasión de mí; no sabes lo que es querer a alguien y verse despreciada. Pero Dios me dará valor para acabar mi vida tranquilamente. Y nadie sabrá nunca que he existido".

El nuevo lanzamiento literario de Ana Fernández Pardo© Cortesía de Ana Fernández Pardo
La doctora y profesora universitaria Ana Fernández Pardo acaba de publicar, de la mano de 'La Esfera de los Libros', una documentada novela sobre el primer amor de la emperatriz Eugenia de Montijo en el bicentenario de su nacimiento: 'El hombre que no se quiso casar conmigo'

El duque de Alba nunca le había fallado

“Pobre James. No tenía culpa de nada y cargaba sobre él la responsabilidad de comunicar a toda la familia el fatal desenlace”, recoge la autora en su libro de 497 páginas…  “Pero no tenía otra opción. Obviamente, no podía contarle nada a su hermana mayor. Paca no la comprendería porque no sabía lo que era sufrir por amor” … “El duque de Alba nunca le había fallado. Eugenia todavía recordaba con una sonrisa la tarde en la que se le declaró y ella le sugirió poner su mirada en Paca. Estaba ella para malentendidos... Meses esperando a que Pepe se le acercara, para cometer la torpeza de confundir a su enamorado con situaciones inoportunas. Ninguna necesidad”.

La carta fechada en mayo de 1843 fue publicada por la Casa de Alba. Cartas familiares de la emperatriz Eugenia, con prólogos del duque de Alba y de Gabriel Hanotaux; guión biográfico, comentarios y notas de Félix de Llanos y Torriglia y traducción de Fernando Paz, Iberia-Joaquín Gil, Barcelona, 1944, pp. 101-102

Eugenia de Montijo, la emperatriz© GTRES
En 1853 Eugenia se casó con Napoleón III, emperador de Francia, en la catedral de Notre Dame de París. Vivió́ los fastos del II Imperio francés, pero también la tristeza del exilio y el dolor por la muerte de su hermana; su marido -enviudó en 1873, a los 46 años-, y de su hijo, Napoleón Eugenio, que fue Príncipe Imperial de Francia
Jose Osorio y Silva, duque de Sesto© Album / Alamy
Jose Osorio y Silva, duque de Sesto

Fernández Pardo decidió averiguar quién era ese joven y cuáles eran sus circunstancias para tratar de reconstruir esta desconocida historia de amor. Buceó en archivos, cartas, libros y crónicas de prensa hasta dar con el protagonista: “Pepe Alcañices”, José Osorio, hijo del entonces duque de Sesto, bisnieto de la IX duquesa de Osuna y nieto de la marquesa de Santa Cruz. Ambas retratadas por el célebre Francisco de Goya en el Madrid decimonónico. El soltero de oro de la época: apuesto, rico y con una posición en la corte llena de privilegios. 

El rastro de la condesa de Teba

La autora relata con detalle la vida de esta Eugenia adolescente, desde que tiene diecisiete años y se enamora por primera vez hasta que se compromete con el emperador Napoleón III en 1853. Fernández Pardo ha seguido el rastro de la condesa de Teba durante estos diez años gracias a las constantes cartas que la protagonista enviaba a su hermana Paca desde París, publicadas por la casa de Alba en 1944; y la minuciosa crónica social mediática sobre los bailes palaciegos, las tertulias, las fiestas de disfraces, los espectáculos teatrales, los banquetes dados por ilustres anfitriones, las corridas de toros y los actos y acontecimientos más relevantes de un Madrid que no paraba de crecer. El texto permite, además, conocer con precisión las costumbres, modas, estilos y códigos amorosos de la época a través de escenas envolventes en las que no faltan juegos de prendas, lances entre caballeros, joyas de luto, manifiestos políticos y abanicos con mensajes ocultos.

Ana Fernández Pardo, la doctora, que estrena libro© Cortesía de Ana Fernández Pardo
Fue madrina de la reina Victoria Eugenia, vivió sus últimos años entre Inglaterra y España y murió en el palacio de Liria (Madrid) el 11 de julio de 1920, Madrid

Esta rigurosa investigación ha llevado a la autora (y a nosotros) a descubrir también otros romances paralelos e insatisfechos, puesto que, en el carné de baile de la señorita de Guzmán quedaron anotados muchos otros pretendientes de renombre. Entre ellos, el escritor Alejandro Dumas (hijo), que llegó a escribirle una nota de amor recogida también en la citada publicación promovida por el XVII duque de Alba, abuelo del actual titular y sobrino nieto de la emperatriz. O, incluso, el XII duque de Osuna, tío de Pepe, al que la prensa de la época no dudó en presentar como el futuro esposo de la condesa de Teba.  La “purpurina” del trono francés brilló tanto que eclipsó el pasado de la emperatriz y contribuyó a frivolizar el personaje. Ana Fernández Pardo humaniza en esta obra a Eugenia de Montijo recreando su adolescencia en un relato coral que nos permite adentrarnos con emoción en el convulso siglo XIX

Eugenia de Montijo, la mujer de Napoleón© GETTY IMAGES
Fue educada en Francia e Inglaterra y era una mujer muy refinada, culta e inteligente