Cuando Júlia Pericas salió a escena en el medio tiempo del Super Bowl 2026, con millones de personas mirando, no solo estaba bailando; estaba cumpliendo un sueño que empezó en Quality Dance Studio, a sus 8 años, entrenando sin esperar nada a cambio y con la ilusión de hacer feliz a su alma. Hoy, a sus 27 años, esta catalana que lleva casi cuatro años viviendo en Estados Unidos se convierte en la única española en formar parte de un espectáculo histórico, uniendo su talento con un mensaje positivo para los latinos y el mundo entero. Entre lágrimas, emoción y 13 minutos de gloria, Júlia demuestra que la constancia, el sacrificio y el amor por lo que uno hace pueden llevarte desde los ensayos de tu infancia hasta los estadios más grandes del planeta, recordándonos que la danza también tiene su lugar en la historia.
Desde Badalona hasta el escenario más visto del planeta. Cuando estabas en el medio tiempo del Super Bowl 2026 junto a Bad Bunny, con millones de personas mirando, ¿pensaste en aquella niña que empezó a formarse en Quality Dance Studio soñando sin saber hasta dónde podía legar?
Sí, pensé mucho en ella. En mi yo de 8 años yendo a entrenar, obviamente sin esperar nada a cambio y sin tener garantía de ningún éxito, solo haciendo feliz a mi alma porque amaba bailar. Siempre tenía muchísima ilusión por mejorar cada día, esa era mi meta cuando era pequeña. Con la danza me demostraba que podía superarme a mí misma todos los días.
¿Qué recuerdas exactamente de los diez segundos antes de salir al escenario?
Los diez segundos y los 45 minutos previos estuvimos todo el equipo —bailarines y figurantes— con lágrimas en los ojos, agradecidos y muy felices por lo que íbamos a hacer. Se respiraba mucha más emoción y felicidad que nervios. Llevábamos demasiados días ensayando y todos estábamos tranquilos con la actuación, más que nada súper eufóricos por hacerla realidad.
Eres la única española en ese cuerpo de baile. En un evento tan estadounidense y tan global al mismo tiempo, ¿sentiste que llevabas un pedacito de Cataluña contigo mientras bailabas?
-Sí. Fui la única española y catalana, y con muchísimo orgullo. Llevo ya casi cuatro años viviendo en Estados Unidos y cada trabajo de este calibre que realizo me hace sentir muy realizada, no solo por mí, sino por todos mis compañeros bailarines y por toda la comunidad de la danza en mi país, que luchamos día tras día por lograr siempre respeto y amor hacia lo que hacemos. Esto es una gran prueba de que los bailarines somos una pieza fundamental en ocasiones históricas como una Super Bowl. Ojalá sirva de ejemplo para seguir mejorando siempre..
Cuando recibiste la confirmación de que formarías parte del show más grande del mundo, ¿a quién llamaste primero y qué fue lo primero que se te pasó por la cabeza?
Llevaba tiempo esperando la confirmación, porque el casting fue en diciembre, así que ya no esperaba un “sí” y, sin embargo, llegó de repente. Muy feliz, se lo conté solamente a mi familia, ya que, por confidencialidad, nadie pudo saberlo hasta el mismo día de la actuación. Fue un pequeño golpecito en la espalda para mí misma, un reconocimiento a todo mi esfuerzo y al de mi gente durante estos años.
¿Cómo reaccionaron? Hubo lágrimas, incredulidad, celebración?
Siempre están felices por todos mis logros si esos me hacen estar bien. Estoy viviendo en un país extranjero y la vida es muy costosa, así que cualquier trabajo siempre es bienvenido. Se alegran por cada una de las cosas que hago, pero esta fue, obviamente, mucho más especial y celebrada.
¿Pudieron verte en directo?
Sí, mi familia, obviamente, se quedó despierta para verme. Fue un sueño cumplido para toda mi gente, que ha acompañado mi carrera desde que era tan pequeñita. Ha sido algo realmente muy especial.
Mudarte a Miami implicó dejar tu casa y tu entorno. En momentos tan grandes como este, ¿se siente más orgullo por lo conseguido o más nostalgia por no tener a los tuyos cerca físicamente?
Realmente uno se acostumbra a los cambios y yo he terminado acostumbrándome a entender que tengo dos vidas, dos universos paralelos. Cuando estoy en España, sigo trabajando tanto en mi negocio —tengo un salón de cuidado en España llamado NINA SELF CARE CLUB— como dando clases de baile. Pero, sobre todo ahora, cada vez que vuelvo me enfoco en mi negocio y en estar con mi familia. Y cuando estoy en la otra parte del mundo, mi vida gira en torno al trabajo y me concentro únicamente en eso. Siento orgullo por los sacrificios que hago a diario, por estar lejos de lo que amo para poder hacer lo que amo.
En lo personal, una carrera tan exigente implica sacrificios. ¿Cómo se gestiona una vida profesional que implica viajes constantes, ensayos interminables y exposición pública?
Hace muchos años era una persona mucho más activa e influyente en redes, digo “hace años” porque le dedicaba muchísimas horas, casi las mismas que a la danza. Al mudarme aquí, mis prioridades cambiaron un poco y me centré más en mi carrera como artista en esta industria tan grande. No me arrepiento y me gusta estar expuesta para poder aportar visibilidad a un proceso que puede inspirar a otros adolescentes a luchar por sus sueños.
Has trabajado con artistas como Shakira, Karol G y Maluma antes de llegar aquí. Con toda esa experiencia internacional, ¿qué tuvo de distinto el Super Bowl que te hizo sentir algo que nunca habías sentido antes?
El mensaje, el momento, el tiempo y el espacio en el que ha ocurrido todo es algo que va más allá de mí como bailarina. Es el poder formar parte de la historia de Estados Unidos, para los latinos y para el mundo entero. Un mensaje positivo frente a todo el odio que se respira y se contempla actualmente en el mundo. La energía fue espectacular y única, pero para mí lo más importante fue el gran proceso y el amor que todos y cada uno de nosotros pusimos en esos 13 minutos de gloria.
Entrando en tu experiencia con Bad Bunny, más allá del artista global, ¿cómo fue vuestro trato personal durante los ensayos?
Es una persona muy observadora. No necesita hablar mucho para tener presencia, sabe lo que quiere y tiene claro que prefiere brillar dejando que todos los demás brillen con él. Al lanzar este tipo de mensajes, demuestra la calidad humana que tiene, aun siendo un artista de su magnitud. Nos trataron genial, tanto él como su equipo, en todo momento, siempre haciéndonos partícipes de todo, con palabras de agradecimiento hacia nosotros en repetidas ocasiones y mostrando una gran humildad y cercanía. Bad Bunny genera mucha presión, especialmente durante los ensayos, por ser quien es, pero él nos hizo sentir cómodos y tranquilos. Siempre estaba atento a todo y dando lo máximo para que el show no tuviera ningún fallo. Un 10.
Trabajar con figuras como Karol G, Shakira y Maluma te habrá permitido ver distintos estilos de liderazgo. ¿Qué has aprendido de cada uno de ellos a nivel humano?
Podría enumerar muchas cualidades, pero, sobre todo, la mayoría de los artistas tienen muy claras sus ideas, su visión y la imagen que quieren transmitir, y eso me gusta y me inspira mucho al verlo de tan cerca. Con Karol, que es la artista con la que más trabajoy de la que he tenido más oportunidades de crecer como profesional, he aprendido mucha disciplina incansable y a poner mucho corazón en todo lo que hago. Ella es muy perfeccionista, y yo también, así que siempre nos hemos entendido perfectamente en ese sentido.
Pasaste por programas como Top Dance y trabajaste en formatos como Operación Triunfo. ¿En qué momento dejaste de sentir que estabas “intentándolo” y empezaste a sentir que estabas construyendo una carrera sólida?
Nunca se trató de esperar la validación de nadie, sino que empecé a sentir que mi constancia me estaba llevando a que las cosas se fueran dando de manera natural, cada vez alcanzando un escalón más. Cuanto más grande era el reto, más sacrificio y más trabajo requería. Y así he seguido, hasta vivir en otro país a día de hoy y haber realizado muchos otros trabajos.
En tu camino seguro hubo castings fallidos. ¿Recuerdas algún “no” que hoy agradezcas?
De pequeña me presenté al programa Tú sí que vales. Es curioso: era muy pequeña y recuerdo un “no” por parte del jurado; pasé meses y meses llorando por ello y cuestionándome el porqué. Empecé a entrenar aún más duro y entendí que muchas veces necesitamos esos “no” para crecer. De mayor, he recibido muchos otros “no” o simplemente no he sido seleccionada para ciertos trabajos que me apetecía hacer, pero la vida me ha dado muchos otros “sí”, así que también estoy muy agradecida por ello.
Durante los ensayos del Super Bowl, con la presión de un espectáculo milimétrico, ¿hubo algún momento en el que te invadiera el vértigo o ya has aprendido a transformarlo en energía?
Nunca tengo nervios. Siempre siento alivio cuando me toca salir al escenario. El verdadero trabajo de un bailarín está en los ensayos, en la preparación. El show es el momento de disfrutar, de sentirte libre, de darle al corazón lo que le hace feliz y lo hace sentir vivo. Para mí, la preparación es tan importante que nunca llega el día en que sienta nervios, que al final a veces son solo dudas de uno mismo. No hay espacio para eso en mí; en ese momento solo me siento súper emocionada.
Si la Júlia de hace diez años pudiera verte hoy, después de haber bailado en el mayor espectáculo del mundo, ¿qué crees que te diría?
Me diría a mí misma: por mucho que la sociedad dijera lo contrario, no estabas loca por soñar tan grande como lo hiciste. Les demostraste a todos que creer en ti desde muy, muy pequeña ha valido la pena.
Y siendo honesta, más allá de los aplausos y los titulares… cuando todo terminó y te quedaste a solas, ¿qué parte de ti cambió para siempre aquella noche y qué proyectos tienes de ahora en adelante?
Para mí, ha sido un trabajo que ha conectado con mi parte más personal, con mi Júlia más humana, con la Julia que valora a las personas de buen corazón y que busca que todo esté en paz. Poder aportar algo a través de un mensaje tan trascendente ha hecho feliz a mi yo humano, incluso más que a mi yo bailarina, que también disfrutó enormemente.
En los últimos años he participado en los Grammys, los Billboards, he bailado en los estadios más grandes del mundo, recorriendo el mundo con Karol G durante casi cuatro años, entre muchas otras experiencias, y nunca había sido noticia en mi país. La danza no tiene espacio ni importancia, en España no se le da el reconocimiento que merece. Por eso me siento feliz de que una plataforma como la Super Bowl haya mostrado a todos esos jóvenes que estén leyendo esto ahora que se puede vivir de la danza. Es cierto que es muy complicado, inconsistente e inestable a veces, pero si le pones el empeño que pondrías a tu carrera universitaria, igual puedes conseguir trabajar en lo que te apasiona. Con trabajo duro durante años y una buena formación, puedes alcanzar cualquier meta, por enorme e imposible que parezca.
Este es mi mensaje para quienes siguen luchando en España por mejores condiciones, mejores pagos y mejores oportunidades: poco a poco llegarán cosas mejores. Ojalá se dé más valor al rol de los bailarines en la sociedad, porque artistas somos todos, no solo quienes cantan. Tengo proyectos próximos y en muy poquito me veréis en otro escenario… así que aquí lo dejo.














