Nottingham ocupa un lugar especial para Harry y Meghan. En diciembre de 2017, pocas semanas después de anunciar su compromiso, la pareja eligió esta ciudad del centro de Inglaterra para su primera aparición oficial juntos. Casi nueve años después, los duques de Sussex regresan para retomar su agenda pública en el Reino Unido con una visita —la primera tras su vuelta— al Community Recording Studio, un proyecto social que apoya a jóvenes a través de actividades creativas y deportivas.
Antes de seguir de cerca los pasos de los Sussex, Nottingham ya tenía otro nombre propio: Robin Hood. El arquero que robaba a los ricos para ayudar a los pobres sigue muy presente en esta ciudad de las Midlands, aunque su atractivo va mucho más allá de la leyenda. Aquí hay un castillo ligado a las intrigas de la corona, un laberinto de cuevas subterráneas, edificios medievales, antiguas fábricas textiles y una animada escena cultural donde la historia se mezcla con la vida cotidiana.
BAJO LA ROCA DEL CASTILLO
La sombra de Robin Hood no solo está en los bosques de Sherwood; empieza a descubrirse en Castle Rock, el promontorio de arenisca donde se levanta Nottingham Castle. La fortaleza ha sido escenario de episodios decisivos de la historia inglesa a lo largo de casi mil años, aunque el edificio que hoy se visita es fruto de sucesivas transformaciones. En su interior, el museo y las galerías de arte reúnen colecciones históricas, obras artísticas y exposiciones dedicadas a Nottingham, su pasado y su célebre forajido (nottinghamcastle.org).
También bajo la roca hay mucho que contar. El castillo ofrece visitas a sus propias cuevas, entre ellas Mortimer’s Hole y King David’s Dungeon, pero no son las únicas que se esconden bajo la ciudad. Nottingham posee una extensa red de cavidades excavadas, utilizadas durante siglos como bodegas, almacenes y espacios de trabajo. El recorrido de City of Caves se adentra en una parte de ese mundo subterráneo, con pasadizos, una antigua tenería medieval y refugios antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial. Basta con bajar unos metros para encontrarse en un paisaje oscuro y silencioso que parece pertenecer a otra ciudad (nationaljusticemuseum.org.uk).
UN PUB CON SIGLOS DE HISTORIAS
Justo al lado del castillo está Ye Olde Trip to Jerusalem, un pub de nombre imposible y aspecto todavía más evocador. Se cuenta que es uno de los más antiguos de Inglaterra y que por sus salas, excavadas en la roca, han pasado viajeros, soldados y parroquianos desde hace siglos. Las paredes de piedra, los techos bajos y los pequeños rincones hacen fácil imaginar que aquí se han bebido muchas pintas y se han contado todavía más historias.
DEL ENCAJE AL ARTE CONTEMPORÁNEO
Lace Market conserva las huellas de la época en que Nottingham se convirtió en un importante centro de producción y comercio de encajes. Sus grandes almacenes y fábricas de ladrillo rojo recuerdan aquella industria que dio fama internacional a la ciudad. Entre estos edificios aparece St Mary, la iglesia parroquial más antigua de Nottingham, y, unas calles más allá, los antiguos espacios industriales conviven con cafés, tiendas independientes y propuestas culturales.
Para tomar el pulso a esa transformación, basta con acercarse a Hockley, el barrio vecino, donde las calles reúnen pequeños comercios, cafeterías y negocios creativos. El pasado industrial sigue presente en la arquitectura, pero ahora comparte espacio con una Nottingham más joven, de escaparates singulares y ambiente animado.
También en el centro, Nottingham Contemporary acerca el arte actual a la vida urbana. Esta galería ocupa un llamativo edificio y programa exposiciones temporales de arte moderno y contemporáneo. La entrada es gratuita, una buena ocasión para asomarse a una escena cultural que no vive únicamente de Robin Hood y de las antiguas fábricas textiles. Muy cerca queda Old Market Square, la gran plaza del centro, punto de encuentro de los habitantes de la ciudad y escenario habitual de mercados, celebraciones y actividades.
EL BOSQUE DE ROBIN HOOD
Para ver hasta dónde llega el verde de Nottingham, hay que acercarse a Wollaton Hall, una espectacular mansión isabelina rodeada de un enorme parque donde campan los ciervos en libertad. El edificio, que parece salido de una película de época, alberga hoy el Museo de Historia Natural de Nottingham. Pero buena parte de la gracia está fuera: salir al parque y encontrarse con los animales y la silueta de la mansión al fondo.
Y entonces sí, llega el momento de acercarse al territorio de Robin Hood. Sherwood Forest se encuentra en Nottinghamshire, fuera de la ciudad, y conserva el paisaje boscoso que la tradición ha relacionado durante siglos con el célebre arquero. Su árbol más conocido es el Major Oak, un roble de enormes dimensiones cuya edad se estima en varios siglos y que la leyenda convirtió en uno de los escondites del forajido. Entre sus ramas y las historias que han crecido a su alrededor, Robin Hood sigue teniendo un lugar propio en esta parte de Inglaterra a la que ahora regresan Harry y Meghan.
DÓNDE DORMIR Y COMER
Dormir en una mansión georgiana rodeada de jardines tiene su punto, y más si por ella pasó la familia de Lord Byron. Es lo que ofrece Colwick Hall (colwickhallhotel.com), a las afueras de Nottingham, una casa señorial de aire palladiano que invita a tomarse la escapada con calma. Para sentarse a la mesa, el Restaurant Sat Bains with Rooms (restaurantsatbains.com) combina la cocina creativa de uno de los chefs más reconocidos de la ciudad, distinguida con dos estrellas Michelin, con siete habitaciones en las que alargar la experiencia.













