No sé si estás cerca de cumplir los 40 o si ya lo has hecho, pero seguramente has escuchado a alguien decirte 'tienes que empezar a entrenar fuerza'. Y sí, la verdad es que tiene toda la razón. Esto no significa que, si ya eres de las que tiene una rutina de entrenamiento estable, tengas que cambiarla por completo, pero sí que es verdad que entrenar fuerza a partir de esta edad pueden ayudar a contrarrestar algunos de los cambios asociados contra el envejecimiento.
Además, ya que te pones a entrenar, no está de más que alternes tus ejercicios de fuerza con alguna sesión cardiovascular, porque es complementario y te ayuda a mantener una buena capacidad física para poder hacer frente al día a día. Y es que, como hemos dicho, a esta edad empiezan los cambios en el metabolismo, la masa muscular y también la capacidad aeróbica.
¿Por qué entrenar fuerza y cardio a partir de los 40 años?
El entrenamiento de fuerza, que puede ser muy variado, tiene unos beneficios asociados que, a partir de esta década, son especialmente interesantes. Así:
- Ayuda al mantenimiento de la masa muscular, conservándola y desarrollándola. A partir de esta edad, si no lo estimulamos, comenzamos a perderla.
- Protección de los huesos, porque también favorece la densidad ósea y mantener el esqueleto fuerte.
- Mejora la fuerza, la autonomía (con cosas tan sencillas como agacharse o subir escaleras) y protege las articulaciones, dándote una mayor estabilidad.
- Ayuda a controlar el metabolismo, consiguiendo una composición corporal más saludable.
Todo esto, al final, acaba mejorando la calidad de vida en general, tanto a corto como a largo plazo. En cuanto al entrenamiento cardiovascular, los beneficios son totalmente complementarios:
- Mejora la capacidad del corazón para bombear sangre y controlar presión arterial y colesterol.
- Te ayuda a controlar también el metabolismo, aumentando el gasto energético y mejorando la sensibilidad a la insulina.
- Beneficia tu estado de ánimo, la función cognitiva, el sueño (que empieza a fallarnos) y, en definitiva, mejora la salud mental.
Así, mientras los ejercicios de fuerza te ayudan a conservar músculo y hueso, todo lo que hagas cardiovascular aumentará y desarrollará tu resistencia, necesaria para poder afrontar los primeros. Si aún no sabes cómo entrenar fuerza o cómo hacerlo bien y quieres aprovechar esta vuelta a la rutina para organizarte y, por fin, dedicarte a ello, tienes que empezar poco a poco y probar diferentes actividades hasta encontrar la que de verdad te guste.
Así nos lo sugiere Jesús Blanco, Master Trainer de Brooklyn Fitboxing, que nos explica que la clave no es entrenar mucho, a diario y de golpe, en el gimnasio y con algo que ni nos apetece, sino que "la clave de todo está en encontrar una actividad a la que realmente nos apetezca volver. Todos empezamos motivados, pero lo difícil es lo que pasa después. Cuando te exiges demasiado desde el primer día, con entrenamientos muy largos o queriendo ir al gimnasio todos los días, lo normal es que a las pocas semanas no puedas sostener ese ritmo y lo dejes. La constancia no nace de la fuerza de voluntad, sino de encontrar algo que realmente te apetezca repetir".
Y él lo sabe porque trabaja en una disciplina que suele enganchar a todo el que lo prueba por este motivo: el fitboxing, que se presenta como una alternativa diferente a la del gimnasio tradicional. Son clases colectivas que combinan boxeo sin contacto y ejercicios funcionales, convirtiendo cada entreno en una clase dinámica, divertida y donde trabajan todos los grupos musculares. Créeme, nada que ver con ir a un gimnasio y hacer tu rutina de pesas un día tras otro. Que es lo que hacía yo antes de abandonarlo. Te cuento bien en qué consiste por si quieres animarte y no dejarlo para enero.





