Si hay una tradición que marca como ninguna el comienzo del curso para la familia real sueca es la apertura del Parlamento. Aunque las agendas del rey Carlos Gustavo y su familia llevan activas desde agosto, esta liturgia supone cada año un punto de inflexión y la oportunidad de ver juntos a los Bernadotte. Este año, sin embargo, la trágica muerte de Harald de Noruega ya los unió en público para decir adiós a un monarca especialmente cercano a ellos, por lo que inevitablemente este nuevo encuentro está marcado por el recuerdo de un septiembre muy triste, teniendo en cuenta que al fallecimiento del rey Harald, le siguió el de su hermana, la princesa Astrid, también muy querida
Los reyes Carlos Gustavo y Silvia, como es habitual, llegaron en carruaje al Riksdag seguidos de Victoria y Daniel de Suecia, también en un histórico coche de caballos. Fueron recibidos por el portavoz del parlamento, Andreas Norlen, con el que posaron a la entrada.
Los príncipes Carlos Felipe y Magdalena Magdalena con sus respectivos cónyuges. Sofía de Suecia vuelve a estar presente en este día tan significativo tras su ausencia el pasado año cuando se encontraba de baja por maternidad. La princesa Magdalena retomó en 2024 esta tradición, cuando volvió a Estocolmo tras años viviendo en Estados Unidos. Le acompaña siempre su marido, Chris O'Neill, que pese a no tener obligaciones reales, desde su mudanza al país nórdico no falta a esta cita que este año es un tanto atípica, ya que el Parlamento comienza su actividad dos semanas después de la celebración de los comicios y los partidos políticos aún no han llegado a un acuerdo de Gobierno. Esto supone que, a diferencia de otros años, no habrá un primer ministro con capacidad para pronunciar un discurso después de el del Rey.
¿Por qué el blanco y negro?
Como siempre, el dresscode para las mujers en este acto solemne es el blanco y negro, tradición que data del siglo XVIII, cuando el rey Gustavo III introdujo el primer traje real que se lució en la inauguración del Riksdag. Este traje fue evolucionando hasta convertirse en un vestido negro de terciopelo de gala, pero en los años 80 fue la propia reina Silvia la que decidió recuperar esta antigua costumbre.
Ya en el hemiciclo la jornada estuvo marcada por las recientes elecciones y las infructuosas negociaciones de Gobierno, por lo que el rey Carlos Gustavo bromeó en su discurso con la cantidad de caras nuevas que había, desatando los aplausos de la cámara. También dejó un claro mensaje para los próximos representantes gubernamentales: "Mi deseo es que este año parlamentario se caracterice por la sensibilidad, la honestidad y una visión a largo plazo. Que se escuchen mutuamente incluso cuando no compartan la misma opinión y que busquen soluciones comunes. Y que demuestren el liderazgo que el pueblo tiene derecho a esperar de sus representantes electos".








