Ari Behn: 'Más pronto o más temprano me echarán a patadas de casa'

El esposo de Marta Luisa de Noruega ha confesado que se deprime en una entrevista a la revista noruega 'Massiv'

Por hola.com

Ari Behn, esposo de la princesa Marta Luisa, no es una persona feliz. A pesar del amor (de su familia) y del éxito (de sus libros) y de la tranquilidad (de una vida sin penurias), se siente desdichado, según ha confesado en una entrevista a la revista noruega Massiv. La infelicidad que tiene sumido al yerno de los Reyes de Noruega es fruto de las frecuentes depresiones, cada vez  más profundas, que padece y le convierten en una persona con la que es difícil convivir: “Más pronto o más temprano me echarán a patadas de casa. Es mucho peor para quienes viven conmigo tenerme viviviendo en casa”, ha dicho.

Su familia es su gran pilar, especialmente ahora que más la necesita. “Mis hijas y mi esposa son lo mejor del mundo, pero reconozco que soy un compañero difícil. No se me dan bien las cosas prácticas y eso irrita a todos, incluido a mí mismo”, ha confesado. Aunque sus tres hijas, Maud Angélica, de cinco años,  Leah Isadora, de tres, y Emma Tallullah, de un año recién cumplido, le ayudan a levantar el buen humor, él se siente deprimido “de forma crónica” y cada vez "más intensamente”.

 

 

Hubo otros tiempos locos, de cuando Ari Behn apenas tenía 20 años, en los emprendió varios viajes a Marruecos y satisfizo sus ganas de experimentar; conoció al mítico escritor estadounidense Paul Bowles; se movió por círculos decadentes, y experimentó con las drogas. “Pensaba que no volvería vivo a casa. Era como Las mil y una noches”. De aquellos días, ha trasnochado un Ari Behn infeliz y solitario. “Soy alguien al que la gente cree conocer, pero al que nadie conoce, y eso dificulta la relación entre dos personas. Me gusta estar solo porque me da una sensación de libertad no comprometida”. Hoy Ari se siente, a sus 37 años recién cumplidos, cada vez más deprimido y antisocial: “Voy a morir sin ninguna compañía, solo y amargado. Es como si nunca fuera capaz de atarme a nadie del todo”.