El Palacio de Buckingham ha confirmado lo que durante meses ha sido una incógnita: la visita de Estado de los reyes Carlos y Camilla a los Estados Unidos sigue adelante. Lo que parecía un viaje confirmado con el fin de conmemorar el 250 aniversario de la Independencia estadounidense ha estado a punto de cancelarse o de aplazarse en varias ocasiones, primero cuando Donald Trump cambió la dimensión de los acuerdos que había cerrado con el Reino Unido y, en las últimas semanas, por las peticiones recibidas debido al conflicto en curso abierto por Estados Unidos en Oriente Medio. Sin embargo, los reyes británicos finalmente sí aterrizaran en Estados Unidos en abril un viaje que continuará el rey Carlos III sin la reina Camilla, lo que lanza de nuevo la duda de si aprovechará la ocasión para reencontrarse con el príncipe Harry.
No se conocen las fechas exactas y mucho menos el programa oficial, pero se confirma que el viaje se celebrará en abril, que visitarán Washington y Nueva York y que el jefe del Estado británico ha aceptado la invitación del Presidente de los Estados Unidos de América "siguiendo el consejo del Gobierno británico". Una formalidad que cobra especial relevancia en estos momentos en los que se busca tirar de nuevo del legendario "poder blando" de la familia real británica para reforzar una relación que ahora será especialmente analizada.
A pesar de que no haya un calendario oficial -se puede descartar del 13 al 15 de abril, ya que es cuando está confirmada la visita de los reyes Guillermo y Máxima a la Casa Blanca- se advierte que los reyes Carlos y Camilla asistirán a una cena de Estado en la residencia oficial de los Trump y que está previsto que el rey continúe en solitario su viaje a las islas Bermudas, un territorio británico en el Atlántico Norte que no recibe la visita de su jefe del Estado desde el año 2009, cuando fue Isabel II.
Esta forma de separar las agendas, la de Carlos III y la reina Camilla después de cumplir con los compromisos en Estados Unidos, ha vuelto a abrir la posibilidad de siempre. ¿Se reunirá el soberano británicos con la familia Sussex aprovechando su viaje al país? Desde el pasado septiembre, cuando el rey recibió al príncipe Harry en Clarence House, las relaciones parecían haber mejorado sensiblemente, sin embargo, con frecuencia se ha señalado que un viaje oficial entraña una complejidad que no lo convierte en la mejor opción para un reencuentro. Sin embargo, está por ver si Carlos III se reúne con sus nietos, los príncipes Archie y Lilibet, después de cuatro años de separación.
En septiembre del año pasado, Donald Trump y la Primera Dama Melania realizaron una visita de Estado al Reino Unido, donde disfrutaron de un despliegue en el Castillo de Windsor que no tuvo precedentes. Por primera vez se invitó a un mandatario extranjero por segunda vez a una visita de Estado e incluso se desempolvaron o crearon nuevos protocolos para agasajarlos en un momento en el que el Reino Unido estaba buscando sacar una ventaja competitiva con respecto a la Unión Europea. Tres meses después, Estados Unidos había suspendido su prometida inversión multimillonaria en tecnología británica alegando la falta de avances por parte del Reino Unido en la reducción de las barreras comerciales en otras áreas.
La decisión de suspenderlo supuso un duro golpe para el gobierno británico y fue entonces cuando, según The Times, se comenzó a trabajar en esta visita de Estado con el fin de revitalizar el acuerdo comercial. Entonces, el citado medio aseguró que se estaba concretando este viaje que ahora se confirma y uno, por separado, del príncipe de Gales durante la Copa del Mundo, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México del 11 de junio al 19 de julio.
Por otro lado, tras confirmarse el viaje oficial de Carlos III, el congresista demócrata Ro Khanna (coautor de la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein) ha pedido que el monarca reciba en audiencia privada a las supervivientes de Jeffrey Epstein. La solicitud vuelve a situar en primer plano las consecuencias del caso en el que estuvo involucrado su hermano Andrés Mountbatten-Windsor, un asunto que continúa proyectándose sobre la agenda del rey.













