El seductor

‘A lo largo de su historia, han sido protagonistas de ¡HOLA! grandes seductores. Desde Ghunter Sachs a Luis Miguel Dominguín, pasando por Bertín Osborne, y Philippe Junot, sin olvidar al Duque de Edimburgo’

Bertín Osborne y Philippe Junot
Alfonso Ussia

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A lo largo de su historia, han sido protagonistas de ¡HOLA! grandes seductores. Desde Ghunter Sachs a Luis Miguel Dominguín, pasando por Bertín Osborne, y Philippe Junot, sin olvidar al Duque de Edimburgo. El gran Herbert Von Karajan, director titular de la Filarmónica de Berlín, enloquecía a las mujeres con sus gestos y movimientos con la batuta, escrito sea con la mayor inocencia. Para mí, que el gran playboy español fue el marqués de Portago, Alfonso Cabeza de Vaca, un adelantado a los acontecimientos. Campeón de ‘Bobsleight’ y el primer gran campeón español de automovilismo, fallecido en plena competición. Y el conde de Villapadierna, cuyo pañuelo de bolsillo emergía de tal modo del bolsillo izquierdo de la chaqueta que superaba, el día del ‘Derby’ en La Zarzuela, la altura de su bombín. Evidentemente, y de esto nadie se atreverá a ponerlo en duda, la seducción es mucho más sencilla si el seductor sostiene tras su encanto, atractivo y simpatía, una formidable cuenta corriente en números positivos. De ahí, que nadie haya superado en el arte del enamoramiento femenino a Faustino Gudamendi Garazáibal, también conocido por su apodo Chiquito de Igueldo.

Bertín Osborne y Philippe Junot©GTres

Chiquito de Igueldo tenía un modesto caserío en la cuerda del Monte Igueldo, en San Sebastián. Trabajaba de sol a sol, y con el ocaso, procedía a las conquistas femeninas, con dos duros en el bolsillo. Era un tapón, y de ahí el mote. Y feísimo. Pero resultaba irresistible. Tenía un modo de hablar que derrumbaba cualquier muralla del pudor imperante en sus tiempos, la década de los sesenta del pasado siglo.

Su problema, que era imprudente., Entre el 6 de mayo y el 29 de octubre de 1965, dejó preñadas a ocho jóvenes de diferentes puntos guipuzcoanos. Una en Igueldo, y el resto, en Pasajes de San Juan, Oyarzun, Zarauz, Guetaria, Orio, Mondragón, y Hernani. Los padres de las ocho jóvenes seducidas y embarazadas por Chiquito de Igueldo le amenazaron de muerte, y el escándalo llegó hasta los espacios del Obispado. El Obispo de San Sebastián, en aquellos años, era un hombre tolerante, bondadoso y estricto en la moral y las buenas costumbres cristianas. Y una mañana, cuando Chiquito recolectaba su maizal, a principios de septiembre, recibió en mano una nota del señor Obispo que demandaba su presencia. En aquel País Vasco, los deseos de un Obispo se cumplían como si fueran órdenes, y Chiquito, leída la nota, le comunico al sacerdote-correo que acudiría sin falta a la cita con Monseñor. A todo esto, es conveniente recordar que había dejado embarazada a una novena ‘neska’, hija de un marinero de Fuenterrabía.

Bertín Osborne y Philippe Junot©GTres

Chiquito se vistió con su ‘kaiku’ más elegante, y se presentó de dulce en el Obispado. El señor Obispo le aguardaba en su despacho, y Chiquito, que era creyente y practicante, si bien no excesivamente ejemplar, saludó al Obispo besando con respeto su anillo episcopal. Y el Obispo le señaló su asiento. La conversación, breve y directa, llegó a mí a través de una de sus primas, que regentaba una caseta en el parque de atracciones del Monte Igueldo.

-A ver Faustino, estoy preocupado contigo.

-Yo también, señor Obispo. No me separo de la escopeta. Me han amenazado de muerte.

- Lo sé. Y lo lamento. Lo malo, es que si yo fuera el padre de cualquiera de las nueve jóvenes embarazadas, quizá yo también te habría amenazado.

- Pues con las nueve, sólo lo hice una vez.

- ¡Vaya puntería, Chiquito!

-Que Su Ilustrísima lo diga. Sólo una vez con las nueve, y ¡pumba!, las nueve embarazadas.

- Eso me pregunto, yo, Chiquito. ¿Cómo es posible que en tres meses hayas pecado mortalmente y dejado encintas a nueve mujeres de Igueldo, Pasajes de San Juan, Oyarzun, Guetaria, Orio, Zarauz, Mondragón, Hernani y Fuenterrabía?

-Señor Obispo, porque tengo ‘bishicleta’

Respuesta incontestable del gran seductor de España en el siglo XX.


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