Menos mal

‘Carlota Prado es una jovencita bastante mona, siempre dentro de lo que cabe. Es lógico que se haya enamorado. Todas las chicas de su edad lo hacen, y ella no puede ser la excepción’

Carlota Prado
Alfonso Ussia

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El gran periodismo es el que engancha. La noticia precisa y en el momento oportuno. Leo en Twiter un bombazo publicado en La Razón y del que todavía no he logrado reponerme. “Coto Matamoros es el novio de Carlota Prado, de Gran Hermano Revolution”. Lógicamente, el responsable de dar la noticia deja al lector en la senda del misterio. Por la documentación gráfica que acompaña al notición, se advierte que ella, Carlota Prado, es una jovencita bastante mona, siempre dentro de lo que cabe. Es lógico que se haya enamorado. Todas las chicas de su edad lo hacen, y ella no puede ser la excepción. Mi asesor de Cultura Contemporánea me informa del origen de su popularidad. Fue, es o ha sido concursante en Gran Hermano Revolution. Y yo, a la luna de Valencia, por aquello de que jamás he visto ni un minuto de Gran Hermano con Revolution o sin Revolution. Creo que lo presentaba en un principio Mercedes Milá. De Mercedes Milá sí puedo hablar porque la conozco y me consta que le gustan los caracoles. Hace años comí una tortilla francesa en su compañía mientras ella se atiborraba de “escargots”, que son como las babosas pero interpretadas en francés. Les contaré una vivencia.

“Mi asesor de Cultura Contemporánea me informa del origen de la popularidad de Carlota. Fue, es o ha sido concursante en ‘Gran Hermano Revolution’. Y yo, a la luna de Valencia, por aquello de que jamás he visto ni un minuto de ‘Gran Hermano’ con ‘Revolution’ o sin ‘Revolution’”

Me hallaba en Barcelona. Fui a visitar a Don Juan De Borbón que había sido intervenido de un desprendimiento de retina por el Doctor Muiños, en la clínica Barraquer. Por la tarde, le leía el correo o los mensajes recibidos durante el día. Y leí una carta emocionante que, en su final, me pasmó. “Le pido a Dios Nuestro Señor y a La Virgen del Carmen que Vuestra Majestad recupere pronto la vista. Con todo mi cariño y respeto. Mercedes Milá”. Una Mercedes Milá devotísima. Cuando leí en voz alta el nombre y apellido de la remitente, Don Juan dio un respingo, que coincidió con el mío. Al fin, Don Juan encajó las piezas. “No es Mercedes Milá, la periodista, sino su tía, hermana de su padre, el Conde de Montseny”. Se lo conté a Mercedes mientras se atragantaba de caracoles y le gustó la anécdota y la ocurrencia.

Y me formuló una pregunta. “Vamos a hablar de cosas que no tengan que ver ni contigo ni conmigo. ¿Qué te parece cómo presento Gran Hermano?

Cuando le respondí que ni pajolera idea porque no veía su programa, me fulminó con la mirada. Pero ella es una mujer que simultáneamente puede hacer diferentes cosas. Me fulminó con la mirada mientras siguió con los caracoles, lo cual, a mi modesto entender, es más que meritorio.

Posado de Coto Matamoros©GTres/telecinco.es
A la izquierda Coto Matamoros; al lado, una imagen de Carlota Prado, concursante de ‘Gran Hermano Revolution’

Pero no era Gran Hermano Revolution. Carlota Prado no había nacido todavía. Tengo un grupo de amigos, que nos reunimos en dos ocasiones cada año para celebrar que vamos sobreviviendo, y siempre hay uno que pregunta: “¿Tiene novio Carlota Prado?”. Nos entristece, convocatoria tras convocatoria, no poder satisfacer su curiosidad. De ahí que me haya puesto en contacto con él para soltarle el auténtico bombazo. “Tiene novio. Se llama Coto Matamoros, es un poco mayor que ella, pero tranquilízate. El novio asegura que Carlota no está embarazada”. No obstante, mi amigo se ha quedado algo descompuesto, con el corazón herido, diástoles y sístoles en trance de alteración, y la voz entrecortada. Las grandes noticias del buen periodismo tienen esos inconvenientes. Que pueden hacer daño colateral a quienes no tienen la culpa de nada.

“Tengo un grupo de amigos, que nos reunimos en dos ocasiones cada año para celebrar que vamos sobreviviendo, y siempre hay uno que pregunta: ‘¿Tiene novio Carlota Prado?’”

De cualquier manera, y después de felicitar al medio y al redactor que han conseguido y publicado el pedazo de notición, bueno es quedarse con la tranquilidad que transmite la frase del novio: “Carlota no está embarazada”.

Pues menos mal.

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