El verano no da tregua a la temporada de bodas. Aunque agosto suele traer consigo una agenda algo más relajada, las celebraciones continúan y, con ellas, vuelve una de las preguntas que más se repiten cuando llega el fin de semana: ¿qué me pongo para una boda? Esta vez, además, las invitadas han dejado claro que no hace falta recurrir siempre a los tonos previsibles ni a los vestidos de corte más clásico para acertar. Hay espacio para el rojo, los estampados, las siluetas de inspiración retro y esos accesorios que consiguen que un look resulte mucho más personal.
Entre las propuestas que hemos fichado estos días encontramos escotes inesperados, vestidos de cuadros, siluetas palabra de honor, sombreros de ala ancha y hasta un abanico convertido en parte fundamental del look. Una selección en la que también hay sitio para el satén, las texturas bordadas y los tonos empolvados, demostrando que la invitada de verano puede jugar con muchas más posibilidades de las que ofrece el tradicional vestido de ceremonia.
1/10
© @carolinegilroy_Caroline Gilroy, elegancia en oro oliva para una boda en las montañas
Caroline Gilroy acudió a una boda celebrada en The St. Regis Deer Valley con uno de esos vestidos que demuestran que no siempre hace falta recurrir a colores llamativos para conseguir un look de invitada memorable. Su elección fue un diseño largo en un sofisticado tono oro oliva, confeccionado en satén de seda 100%, que destaca por su caída fluida y una silueta ligeramente evasé que acompaña el movimiento al caminar. La parte superior, con un trabajado detalle de drapeado y torsión, aporta volumen y convierte el escote en el punto focal del diseño. Una propuesta de Deme by Gabriella de estética depurada y glamour discreto.
2/10

Mehdia Trichen Boulaiz, granate y palabra de honor para celebrar el amor
Para la boda de Carlota y Fran, que se celebró el 31 de julio y que Mehdia Trichen Boulaiz describió como una de las celebraciones «más bonitas y llenas de amor» a las que ha asistido, la elección fue un elegante conjunto en granate. Está formado por un top palabra de honor y una falda midi de corte evasé, una combinación que consigue un resultado sofisticado sin resultar excesivamente formal. Ambas piezas son de Coosy y el tono profundo del granate aporta fuerza al look, especialmente favorecedor en una silueta de líneas limpias. Una elección que encaja con la estética de una boda de verano en la que el vestido no es la única opción.
3/10
© @cassdimiccoCass DiMicco, un vestido azul de pedrería que juega con el brillo
Cass DiMicco apostó por el impacto visual de un vestido azul de fiesta para una de las bodas del fin de semana. El diseño, de Rachel Gilbert, pertenece a la colección de noche de la firma y presenta una silueta larga y palabra de honor con bustier incorporado, que estructura la parte superior y define la figura. Lo más llamativo son los intrincados adornos brillantes que recorren el tejido, creando un efecto casi joya sobre el azul. El vestido incorpora además una abertura posterior y cierre de cremallera oculto, mientras que el escote palabra de honor mantiene el protagonismo de hombros y clavículas. Un look de invitada claramente nocturno y sofisticado.
4/10
© @carmengfariaCarmen Faria, un vestido oliva con dos posibilidades para una boda de amigas
Carmen Faria celebró la boda de una amiga de la infancia con un vestido en un elegante tono oliva, una elección especialmente apropiada para una celebración de verano. El diseño, de Maquiavela, tiene escote palabra de honor y una falda formada por capas sueltas en dos tonalidades muy próximas, que aportan movimiento a cada paso y suavizan la silueta. Pero el detalle más interesante está en las dos tiras que incorpora el vestido: pueden llevarse cruzadas en la cintura, sueltas o colocadas sobre los hombros, multiplicando las posibilidades del mismo diseño. Carmen completó el conjunto con un bolso de mano tejido y sandalias negras, dejando que el vestido concentrara toda la atención.
5/10
© @verokelleherVero Kelleher, un vestido pistacho con aire setentero para una boda en Mérida
«Boda en Méridaaaaa» escribía Vero Kelleher al compartir las imágenes de la celebración de M+A, para la que escogió un vestido largo en un delicado verde pistacho. Se trata del modelo Everly de Retrofête, una pieza que recupera el glamour de inspiración setentera que caracteriza a la firma. Su diseño halter incorpora delicados ribetes de encaje, mientras que la espalda abierta, cerrada mediante un lazo, añade el toque más especial a una silueta que por delante resulta sofisticada y contenida. El resultado es un estilismo de invitada femenino y muy veraniego, con ese punto de sensualidad relajada que funciona especialmente bien en una boda celebrada en una ciudad monumental como Mérida.
6/10
© @paulagcasPaula Gómez Castellano, la elegancia relajada de una boda en el norte
Paula Gómez Castellano escogió Oviedo como escenario para una celebración de boda en el norte y acompañó las imágenes con una frase que resume perfectamente el espíritu de su look: «Qué bien se está en el norte también». Su look apuesta por una elegancia más relajada, con el vestido Ciel de Slowmood, un diseño largo de lino 100% en azul celeste con movimiento ligero y estructura suave. Su diseño talla única se adapta cómodamente y el lazo multiposición permite llevarlo de diferentes formas, creando una silueta versátil y femenina. Con bolsillos laterales y una sensación fresca y natural pensada para el verano atlántico.
7/10
© @mariaherediaoMaría Heredia, un vestido burdeos que abraza la silueta
María Heredia comenzó el mes de las bodas con una celebración en Cartagena de Indias, para la que eligió un vestido largo en un sofisticado tono caoba. El modelo Indira Gathered Slinky Halter Maxi Dress de Meshki está diseñado para ajustarse al cuerpo mediante un tejido de acabado fluido y elástico, con un escote halter cruzado que enmarca el pecho y los hombros. El detalle de frunces en la zona del busto añade textura y volumen antes de dar paso a un panel definido en la cintura que estiliza la figura. Una propuesta de líneas muy depuradas que juega con el contraste entre el color profundo y una silueta deliberadamente sensual.
8/10
© @pipafdealmeidaPipa Almeida, cuadros azules y blancos para una boda con espíritu de verano
Pipa Almeida celebró una boda en Lisboa con un conjunto de dos piezas que resume varios de los códigos más reconocibles de la temporada. El look combina top de tirantes y falda de cuadros azules y blancos, con una silueta de volantes y vuelo que aporta movimiento al caminar. Frente a la formalidad de un vestido largo, el dos piezas introduce un punto más fresco y desenfadado, sin perder ese aire especial que requiere una celebración. Pipa añadió un clutch plateado y unos llamativos pendientes blancos en forma de flor, dos accesorios que aportan luz al conjunto y refuerzan su carácter marcadamente estival.
9/10
© @luciabarcenaLucía Bárcena, el estampado a rayas que convierte el lino en un look de invitada
Lucía Bárcena escogió Sotogrande como escenario para una de sus celebraciones de verano y lo hizo con un vestido que demuestra hasta dónde puede llegar el lino cuando se trabaja con una silueta especial. El modelo Blush Horizon de De Castro, confeccionado íntegramente en lino procedente del sur de India, combina distintos tonos mediante un degradado que va del burdeos al rosa bebé, dispuesto en franjas horizontales. El vestido tiene cuerpo tipo corsé con escote recto, cintura marcada y una falda larga y fluida que aporta movimiento. El resultado mezcla artesanía, color y una vocación claramente estival sin caer en el tópico del vestido de invitada convencional.
10/10
© Marcela & CoEl conjunto floral que demuestra por qué los accesorios pueden cambiarlo todo
Entre las propuestas más románticas de la selección encontramos el conjunto Carol Bloom de Bícolo, formado por un top palabra de honor de inspiración corsé y una falda de godets que aporta movimiento a la silueta. El estampado floral mezcla tonos rosados y marrones, creando una paleta especialmente apropiada para una boda celebrada en un entorno natural. Pero el verdadero giro del estilismo está en los accesorios: un tocado de Marcela & Co., en forma de sombrero, y un chal rosa que añade textura y color al conjunto. Una combinación con cierto aire campestre que demuestra cómo un mismo dos piezas puede adquirir una personalidad completamente distinta gracias a los complementos.




