"Me hacía especial ilusión firmar como testigo de la boda de mi prima con el anillo de mi abuela en la mano derecha. Sentía que era una forma de que, sobre la tierra, firmara ella también", recuerda Ela de Dios Blasco, nuestra invitada anónima de la semana y prima de María, la novia con escote abanico que sorprendió a todos vistiéndose de flamenca en el baile. Si bien nos llamó la atención por su etéreo vestido con capa, han sido los detalles de sus joyas los que nos han conquistado para siempre. Con su elección, Ela no solo reveló su amor por la joyería vintage, sino por el recuerdo de su abuela.
En la boda de su prima - "uno de los días más felices de mi vida", afirma - era testigo y desde el primer momento tuvo claro que quería honrar a su abuela a través de ese papel. Lo hizo luciendo una preciosa sortija formada por dos cabezas de león con los ojos de rubíes que heredó de ella. "Es el más especial que tengo", nos cuenta. "Es un anillo con mucha belleza, carácter y presencia, como ella", añade todavía emocionada por el recuerdo.
Un amor por las joyas antiguas
"Me gustan mucho las joyas antiguas. Siento que tienen más valor por la mera trascencencia que han tenido en el tiempo. El diseño de las mismas muchas veces cuenta la historia de la época de la que vienen, pero tienen ese je ne sais quoi de atemporalidad que hace que luzcan con especial presencia en cualquier tiempo posterior. Este es un concepto que tuve presente de forma un tanto inconsciente cuando buscaba vestido para la boda de mi prima", explica Ela.
Su fascinación por todo lo vintage quedó muy clara en su elección. No solo defendió la sortija de su abuela, sino que también lució un bolso heredado de su madre y unos pendientes de su tía. Si las novias pueden llevar "algo prestado", ¿por qué no las invitadas?
Un look coherente (y perfecto)
Mención aparte para su vestido, un diseño de Tba, marca que firmaba no solo la pieza principal, sino también la capa y el collar. Confiesa que, en su búsqueda del look perfecto, también quería sentir ese flechazo que le indicara que estaba ante el adecuado, un sentimiento análogo al que siente por la joyería antigua. Con el estilismo de Tba lo consiguió.
"Entre la amplia oferta con infinidad de maravillas de diseño que hay hoy en día en el mundo de los vestidos de invitada, este encajaba perfectamente con lo que yo buscaba, sin tener tan claro lo que era. La calidad del material, la sencillez del corte, la volatilidad de la capa, la ostentosidad del collar, la delicadeza con la que se anuda en lazos y el porte del vestido encajaban a la perfección con el concepto que tengo de una joya antigua", explica Ela sobre su elección, todo un éxito.
Todo el look destilaba un toque áureo que la conectaban aún más con lo antiguo, su gran pasión. Los accesorios iban en la misma línea, pues las sandalias presentaban un elegantísimo tono bronce. "En la boda de mi prima, uno de los momentos más especiales de mi vida, quería representar ese precioso concepto de joya antigua, con presencia y trascendencia", concluye. Lo hizo, no solo con el precioso homenaje a su abuela, también con su vestido.







