Cuando una pareja debe diseñar, junto a su catering, el menú de la boda, debe tener presentes diferentes factores. Importa mucho la temporada en la que tenga lugar (pues permitirá contar con unos u otros productos). También se debe considerar la hora del día en la que se celebra, si es tipo cóctel al completo o si cuenta con parte de banquete, la región en la que se produce el enlace (que facilitará contar con unos frescos de cercanía concretos) e incluso el número de invitados (pues marcará los tiempos de cada etapa). Sin embargo, no todos los novios tienen en cuenta que, dentro de las propuestas gastronómicas hay ingredientes vetados, menos aconsejados o incluso platos que no recomiendan los expertos. Descubrimos cuáles son de la mano de Gourmet Catering & Eventos, Alfonso Catering y Estribo Catering.
El momento en el que servir cada propuesta es clave
Cuando consultamos a Gourmet Catering & Eventos qué ideas no son prácticas en un menú nupcial nos cuentan que, desde la honestidad, a las parejas prefieren aconsejarles que “no todo funciona igual de bien en el contexto de una boda”, aseguran. Por ejemplo, nos explican que un tartar como plato principal puede dar lugar a problemas. “Es un plato que siempre genera rechazo en una parte de los invitados, ya que no todo el mundo consume producto en crudo, tanto si hablamos de pescado como de carne. Funciona muy bien en formato aperitivo, pero no lo recomendamos como principal”, apuntan.
Tampoco ven con buenos ojos el marisco entero en el momento del cóctel. "Resulta incómodo de comer de pie y rompe la dinámica del aperitivo, especialmente cuando requiere manipulación. En estos casos, recomendamos adaptarlo a formatos más fáciles, como brochetas o bocados individuales, y evitar opciones como gambas a la plancha o cigalas enteras. Sin embargo, un bogavante bien planteado como entrante puede ser una excelente elección”, puntualizan.
Decir adiós a los sabores más fuertes
Desde Alfonso Catering recuerdan que la gastronomía no solo debe ser deliciosa, sino práctica: “cómoda, elegante y pensada para todos los invitados”. Por eso, nos cuentan que es mejor alejarse de aquello que camufla sensaciones o goza de demasiado protagonismo. “Aconsejamos descartar sabores demasiado intensos, como el ajo crudo, la cebolla o algunos quesos muy curados que pueden resultar poco adecuados para una celebración social donde la cercanía es constante. Del mismo modo, los platos con olores fuertes que pueden modificar las sensaciones gastronómicas, dejan de ser aconsejables”, destaca Virginia Domínguez, directora comercial de esta firma.
Con ella coincide Óscar Salmerón Jover, chef de Estribo Catering, que cree en los matices más sutiles, frente a los bocados que dejan demasiada huella. “Evitaríamos, por ejemplo, platos con mucho ajo crudo —como un alioli intenso o un gazpacho demasiado potente—. En una boda, donde las primeras conversaciones y la cercanía son clave, conviene apostar por sabores y olores más amables”, señala.
La temporada del año y la hora del día, siempre presentes
Y es que, tal y como recalcan desde Gourmet Catering & Eventos, la realidad es que “nadie quiere llegar al baile con el aliento comprometido”. Más allá del aroma que puede dejar un ingrediente o plato, en esta empresa se centran también en no olvidar la importancia de la estación del año en la que tiene lugar un enlace. En consecuencia, no recomendarían el cordero en salsa para una noche veraniega: “en verano, especialmente por la noche, puede resultar pesado. Las salsas intensas y las especias no siempre acompañan bien a temperaturas altas ni a celebraciones largas”.
La hora del día es una cuestión que interfiere en la elección de platos del menú y esto implica que, aunque un catering tenga una especialidad clara, no siempre será apropiada para todas las bodas. “Trabajamos en tierra de arroces y defendemos mucho este producto, pero como buenos valencianos no recomendamos servirlo por la noche (aconsejamos servirlo a mediodía). En ese caso, puede funcionar mejor un meloso de bogavante en una boda de invierno a mediodía”, explica el equipo de Gourmet Catering & Eventos.
En Estribo Catering añaden que se debe huir de propuestas que manchen los dientes, como los arroces o pastas con tinta de calamar. “Son platos riquísimos, sí, pero pueden jugar una mala pasada: manchas, sonrisas oscurecidas... Y en un día lleno de fotos y momentos especiales, cada detalle cuenta”, apostillan. Pero para todo hay solución, añaden. “Buscamos alternativas que mantengan la esencia del plato sin comprometer la experiencia. Por ejemplo, si los novios quieren ese toque de tinta de calamar, propondríamos un chipirón en su tinta presentado de forma más ligera, con una emulsión sutil, que aporte el sabor sin teñir en exceso el plato”.
No a los huesos o comer con las manos
Con sello de calidad, en el sur, Alfonso Catering propone dar facilidades a los invitados. “Es importante evitar comidas con exceso de huesos, difíciles de manejar en un contexto tan elegante como una boda”, comparten. Y por eso versionan otras delicias culinarias que pueden degustarse desde su prueba de menú: “uno de los platos clásicos en Andalucía es el rabo de toro, que desde Alfonso Catering nos gusta servir ya deshuesado, habiendo sido guisado en su jugo de carne con antelación. Se puede acompañar de verduras, pastel de patatas, e incluso arroz con pasas y piñones”.
La idea es no hacer que el convidado se sienta incómodo, desde el aperitivo hasta la fiesta, lo cual supone descartar opciones que obligan a comer con las manos, nos dice Estribo Catering. “Como costillas o alitas de pollo o parecidos. Más allá de lo informal, interrumpen la experiencia, obligan a estar limpiándose constantemente y rompen un poco la elegancia natural que compaña a este tipo de celebraciones”.
En conclusión, como demuestran estos profesionales y todas las variantes de menú nupcial que existen, para que una apuesta gastronómica tenga éxito en el gran día todo depende de cómo se diseñe y presente. El mensaje de tranquilidad para los prometidos es que, afortunadamente, todo puede reinterpretarse, afirman en Estribo Catering.
“En el caso de las costillas, podemos reinterpretarlas en formatos más elegantes y cómodos, como una croqueta de costilla o pequeños tacos de costilla caramelizada dentro del aperitivo. Y para opciones más frescas, especialmente en bodas de verano, apostamos por versiones más suaves y agradables, como un salmorejo delicado, con un punto de ajo apenas perceptible, o alternativas como gazpachos de melón o de fresa, que resultan ligeros, refrescantes y muy bien recibidos”.













