A diferencia de la madrina, con su marcado protocolo, la madre de la novia tiene más libertad a la hora de definir el look para la boda de su hija. Escoger los detalles que compondrán el estilismo comienza siempre con una decisión: saber qué impresión se quiere causar en esta jornada. Yolanda Alba, una estilosa madre de la que todo el mundo habla, siempre supo su objetivo desde que comenzó el proceso de creación de su diseño. “Quería transmitir alegría y calma, estar cómoda para un día de tantas emociones y moverme sin preocupaciones. Elegante, por supuesto, pero sobre todo feliz y natural, como debe ser una madre ese día”, nos cuenta.
Su elección de estilo, realizada a medida para el ‘sí, quiero’ de su hija, también llamada Yolanda, no ha pasado desapercibido en las redes sociales. Para crear este vestido largo satinado, estilo túnica ajustada, en tonos coral, con detalle de tejido estampado asimétrico, se puso en manos de un diseñador que ya conocía. Samuel Salguero había diseñado anteriormente para ella la pieza que llevó cuando se casó su hija mayor, en mayo del pasado año y repitió porque quedó enamorada con el resultado.
En su atelier, logró dar forma a una propuesta perfecta para una boda de otoño en el corazón de Sevilla. “Todo fluyó de maravilla, y además, él vale muchísimo. Volvería a contar con él sin ninguna duda”, reconoce. Y añade: “en cuanto al diseño, Samuel me propuso tres bocetos y aunque la decisión fue complicada, me decanté por el que llevé”.
El punto de partida para idear esta creación nada común y de estética vitalista era claro: “tenía claro que quería algo alegre y con personalidad para celebrar el día”. Nos dice nuestra protagonista que su objetivo era sentirse guapa, sin renunciar a la comodidad que exige un papel como el de madre de la novia en un enlace —que debe moverse, saludar, charlar y estar de pie muchas horas—. Así que indicó a Samuel que su deseo era contar “con un vestido que tuviera movimiento y color, pero sin complicarme demasiado. Algo mío, pero especial para la ocasión”, recalca.
Del proceso de las citas, Yolanda guarda un bonito recuerdo. Al margen de la selección del tejido y de la estructuración de la idea, en el taller también vivió momentos inolvidables. En concreto, nos desvela una anécdota curiosa: “en una de las primeras pruebas, coincidí con la madre del novio, que casualmente se estaba haciendo el vestido de madrina con Samuel y las dos no sabíamos nada. Fue un momento muy divertido”.
Mientras que nuestras protagonista optó por un diseño en tono coral con un espectacular tocado a juego, la madre del novio recurrió a la clásica e infalible mantilla (de blonda), en un vestido clásico, en azul turquesa, con cuerpo drapeado.
Diseñador y clienta confiaron en un detalle para que captara toda la atención del look. La idea era, sin duda, poder potenciar el aire contemporáneo, vistoso y glamuroso de la prenda. Para ello, escogieron como accesorio destacado una pamela de rafia. “Le colocamos un trozo de la tela estampada del vestido, lo que le dio el punto perfecto y quedó espectacular”, defiende su portadora.
No fue este el único complemento que Yolanda quiso lucir en la boda de su hija. En materia de joyas, rescató una pieza con gran valor sentimental, ideal para la ocasión, que además es como un amuleto para ella. “La sortija de mi madre, que siempre llevo en días importantes y me da muchísima suerte”, revela. También recurrió a una cartera, perfecta para combinar con el vestido, que le prestó una amiga y unos zapatos de charol, muy cómodos, de Martinelli.
En lo relativo a su look de belleza, esta sevillana se puso en manos de Rocío Palomar para el maquillaje, quien también se encargó del rostro de sus hijas. Querían "algo natural, fresco y duradero" y lo consiguieron. El mismo concepto buscaban para su cabello y Rocío Gori se ocupó, en el caso de la madre de la novia, de crear esas bonitas ondas de las que presumió especialmente al retirarse la pamela.
Yolanda nos descubre, del mismo modo, otros detalles del ‘sí, quiero’ de su hija. La boda tuvo lugar el pasado 8 de noviembre, “a la 1:00 del mediodía en la Basílica de la Macarena, con una misa muy entrañable y emocionante”. Después de la ceremonia, los novios y sus invitados se trasladaron a la popular Hacienda de Clarevot, a las afueras de Sevilla. Nuestra protagonista nos explica algunos de sus proveedores: “la hacienda estuvo decorada por la misma dueña —se notaba el cariño en todos los detalles—. La comida la sirvió el Catering Miguel Ángel y estuvo exquisita y la fotógrafa, Paloma Gómez (Palogoca), hizo un trabajo impecable”.
Esta estilosa madre de la novia cuenta que para ella fue muy especial ver a su hija tan feliz. Le hizo ilusión que su vestido de novia estuviera “lleno de historia familiar —se creó a partir de unas telas antiguas de su abuela, es decir, de mi madre— y que todo el día estuviera rodeada de tanto cariño de su marido, familia y amigos”, señala.
“Ese mismo día, mi hija mayor cumplía 30 años, así que fue un día redondo, celebrado con todos nuestros seres queridos. Ha sido un año completísimo para las familias: mi hija mayor se casó en mayo y el hermano del novio en diciembre”, confiesa. En busca de la mejor recomendación para las madrinas y madres de la novia que ejercen como tal en próximos enlaces, ella tiene claro que lo más importante es disfrutar del proceso. "Buscad algo que os haga sentir guapas y cómodas, y sobre todo, confiad en quien os asesore. Al final, lo importante es estar a gusto y pasarlo bien”, concluye.