Tras diez días alejada de la agenda pública, la princesa de Gales ha vuelto a acaparar todos los focos este martes, 20 de octubre de 2026. Su esperado regreso ha tenido lugar durante el arranque de la visita de Estado de tres días que el sultán de Omán realiza al Reino Unido, una cita de máxima relevancia en la que Kate ha respaldado al príncipe Guillermo y a los reyes Carlos y Camilla. Para el recibimiento diurno, hizo gala de su inconfundible sofisticación apostando por un conjunto monocromático en verde bosque, estructurado en torno a un elegante abrigo entallado y un tocado a tono. No obstante, la rigurosa etiqueta nocturna prometía un giro absoluto en su registro, preparando el terreno para el deslumbrante glamour y los destellos propios de sus memorables elecciones de gala.
Kate Middleton estrena vestido con guiño a Oriente
El rey Carlos III, la reina Camila y los príncipes de Gales ofrecen este banquete oficial en honor al Sultán de Omán, Haitham bin Tarik al Said, con motivo de su histórica visita de Estado al Reino Unido. Este acontecimiento marca la primera visita de este tipo por parte de un mandatario omaní desde 1982 y, por tanto, Kate ha elegido un look a la altura de ocasión; tal ha sido el caso que hasta ha decidido estrenar un vestido de gala inédito, y de un color especialmente significativo. Una vez más, utiliza la colorimetría, que ya conoce bien, para comunicar con sus elecciones de estilo.
El amarillo no es un color nacional o sagrado en Omán (esos son el blanco, el rojo y el verde, que de hecho llevaron Kate y la reina Camilla durante la bienvenida oficial hace solo unas horas). Sin embargo, sí rinde un homenaje visual a la geografía de ese país. Evoca las dunas doradas del emblemático desierto de Sharqiya, proyectando una imagen de calidez, sol y hospitalidad que suaviza el rígido protocolo británico.
El color insignia de la reina Isabel II con el que cada vez vemos más a la princesa de Gales
En la psicología del vestuario de la monarquía británica, el amarillo brillante era el color insignia de la reina Isabel II. La difunta monarca lo utilizaba estratégicamente para ser vista fácilmente entre la multitud y proyectar optimismo. Al elegir esta tonalidad para un evento de trascendencia histórica —esta es la primera visita de Estado de un sultán de Omán al Reino Unido en más de cuatro décadas—, la princesa de Gales hace un guiño de continuidad y respeto al legado de la soberana.
Hasta este año, el amarillo no era precisamente un color que tuviera presencia importante en el armario de Kate. A diferencia del rosa, el azul o el rojo, esta potente gama cromática solo tiñe unos pocos vestidos de su repertorio, pero con el tiempo se suman más diseños a esta lista de menos de una decena de ejemplares. Más recientemente, concretamente el pasado mes de junio, debutó uno en tonalidad mantequilla (y con tocado a juego) durante la tradicional celebración del Día de la Jarretera, y unos días más tarde recuperó otro, este sí de un amarillo vibrante, en las carreras de Ascot.
El diseño que luce hoy, firmado por el diseñador libanés Elie Saab, presenta un delicado plisado y destaca por su silueta fluida de corte imperio y sus elegantes mangas semitransparentes estilo capa, que caen con ligereza desde los hombros. Nos llama la atención su escote barco, con una tira trenzada enmarcando la zona, su sutil abertura en forma de 'V' y el corpiño fruncido que se ciñe a la cintura mediante un fajín texturizado, desde donde desemboca una falda larga plisada. Como exige el protocolo de los banquetes de Estado, complementa su look con la banda azul de la Real Orden Victoriana, junto al lazo amarillo de la Orden de la Familia Real del rey Carlos III prendido en el pecho.
En su muñeca, vemos el brazalete de diamantes que perteneció a la reina María. Esta pieza, creada inicialmente en los años 20 como una gargantilla, quedó lejos de los ojos del público durante décadas tras la muerte de su propietaria original, en 1953. No fue hasta 1975 cuando la reina madre la rescató del olvido, rediseñándola para llevarla como una pulsera. Tras su muerte, en 2002, fue heredada por Isabel II, quien prefirió no lucirla en eventos institucionales. Finalmente, en 2015, quien fuera la duquesa de Cambridge recibió esta histórica pieza en calidad de préstamo por parte de la monarca.
Una vez más, reafirma su idilio con la tiara favorita de Diana de Gales
La Princesa de Gales ha combinado con su tiara Lover's Knot, que suele ser la tiara preferida de Kate, y que también era una de las favoritas de la difunta princesa Diana. Fue creada originalmente para la Reina Mary en 1914 por Garrard, utilizando joyas existentes en la colección de la monarca, y más tarde fue prestada a Diana como regalo por su boda con el entonces príncipe Carlos, en 1981.
La melena suelta, ondulada y XXL dejaba a la vista unos espectaculares pendientes de Margaret Greville en forma de araña con diamantes engastados, que aportaban luminosidad y elegancia a su rostro. Se trata de una joya histórica creada por Cartier entre 1918 y 1929, que perteneció a Isabel II.








