Kate Middleton ha reaparecido hoy tras diez días de ausencia en eventos públicos, y lo ha hecho por todo lo alto, acompañando al príncipe Guillermo y a los reyes Carlos y Camilla en la visita de Estado del sultán de Omán al Reino Unido, que ha comenzado este martes 20 de octubre y se prolongará durante tres días. Como es habitual, la princesa ha acaparado todas las miradas gracias a su elegancia, su naturalidad y su dulzura. Una vez más, ha elegido un conjunto impecable y absolutamente fiel a su estilo tanto en cuestiones de color como de silueta.
Por qué ha elegido el verde
La mujer del príncipe Guillermo ha vuelto a demostrar que, en ocasiones, la clave de un estilismo impecable está en optar por el color adecuado. De nuevo, ha apostado por el verde botella de pies a cabeza, una tonalidad profunda y elegante que armoniza con sus rasgos y se convierte en la gran protagonista de su imagen. "Esta elección no puede ser más acertada, ya que encaja a la perfección con la colorimetría de Kate, destacando las mechas cálidas de su melena castaña y creando un contraste favorecedor con su tono de piel. Además, su profundidad enmarca el rostro y potencia la mirada de la princesa" nos cuenta Alejandra Castillo, asesora de imagen y experta en colorimetría.
La propia princesa de Gales ha confirmado en alguna ocasión que el verde es su color preferido, por lo que no es extraño que se repita de manera habitual en sus estilismos. "Kate sabe lo que le queda bien, está muy bien asesorada y siempre apuesta por los matices que más le favorecen, como el botella, el esmeralda o el petróleo. Si tirase más a los amarillentos, podrían opacarla, por lo que el look de hoy es perfecto. Además, sin duda, el verde botella es uno de los tonos más buscados del otoño, y una alternativa ideal al negro, más suave y menos agresiva, ideal para un acto diplomático de este tipo, y más tratándose de una cita de mañana" concluye esta profesional.
A modo de curiosidad, al juntarse con la reina Camilla, que va de rojo, ambas forman los colores de la bandera de Omán, y no nos resultaría extraño que este guiño fuera intencionado, puesto que nada de sus looks se deja nunca al azar, y a las reinas y princesas les encanta tener este tipo de homenajes ocultos a sus invitados.
Más allá del color, Kate se ha mantenido fiel a una de las prendas más características de su armario a lo largo de los años: el abrigo entallado con cinturón incluido. Esta pieza ocupa un lugar destacado en sus actos oficiales y se ha convertido en una de sus fórmulas habituales para los compromisos institucionales en los que busca conjugar elegancia, sobriedad y una silueta impecable.
En esta ocasión, ha elegido un diseño de paño que enmarca la cintura y define la figura con un corte estructurado. Para completar, ha recurrido a un tocado a juego y unos salones verdes de puntera afilada, tacón de aguja y acabado de ante. Los complementos siguen la misma línea cromática que el abrigo, creando un efecto monocromático de pies a cabeza. Una forma de vestir que alarga visualmente la silueta. Únicamente ha roto la monocromía con el bolso, un modelo acolchado clásico de Chanel en negro, y con la blusa de encaje que se intuye bajo el abrigo.
Una jornada de protocolo antes del esperado banquete de Estado
Tras este esperado primer encuentro, todas las miradas están puestas en el acto que tendrá lugar esta noche. La agenda continuará con uno de los compromisos más esperados de este tipo de visitas: el banquete de Estado que los reyes Carlos III y Camilla ofrecerán en el castillo de Windsor, en St George’s Hall. Estas veladas suelen convertirse en una de las grandes citas de estilo del calendario real, tanto por la solemnidad de la ocasión como por la oportunidad de ver a las invitadas con sus vestidos de noche, tiaras y joyas históricas.
Después de su apuesta diurna por el verde botella, la expectación por el vestido (y tiara) de la princesa esta velada es máxima, y seguro que, como siempre, consigue convertirse en la protagonista sin renunciar a la elegancia y sofisticación atemporal.








