Hay algo hipnótico en ver cómo una casa histórica intenta cambiar sin dejar de ser ella misma. Fendi lo hizo ayer en Milán, donde Maria Grazia Chiuri presentó su colección Primavera/Verano 2027, continuando con la nueva era de este sello romano. Un desfile que no buscó romper con el pasado, sino reinterpretarlo desde una mirada más libre, sensual y, sobre todo, compartida.
Desde su llegada a Fendi, Chiuri ha planteado una nueva dirección creativa alrededor de una idea aparentemente sencilla. La diseñadora parece querer alejarse de la idea de los vestuarios separados. En su lugar propone uno en común, en el que las prendas circulan libremente entre hombres y mujeres. Los camisones negros, los sujetadores de encaje y las transparencias conviven con camisas masculinas, chaquetas de sastrería y pantalones. El resultado es una colección donde lo íntimo abandona el dormitorio para conquistar la calle.
Entre los asistentes que siguieron el desfile desde el front row estuvo Aitana, una de las representantes españolas de la cita milanesa. La cantante compartió espacio con nombres internacionales como Monica Bellucci y la hija del actor inglés Jude Law, Iris Law. La presencia de Aitana no fue una excepción dentro del universo Fendi. La cantante ya había estado vinculada a la firma en distintos acontecimientos internacionales, y su aparición en Milán vuelve a situarla en ese punto de encuentro entre música, cultura pop y moda que cada vez ocupa un espacio mayor en las grandes casas de lujo.
Con Chiuri, Fendi parece estar buscando precisamente eso: conservar su identidad sin quedar atrapada en ella. La diseñadora no abandona los códigos de la casa Fendi, pero los mezcla, los desordena y los vuelve a construir. Su Fendi habla de mujeres y hombres compartiendo armario, de sensualidad sin demasiadas reglas y de una Italia reinterpretada desde la cultura popular.
Más que un cambio radical, el desfile confirma que la nueva Fendi se encuentra en pleno proceso de transformación. Y Chiuri parece tener claro que para construir el futuro de una casa con tanta historia no siempre hace falta mirar hacia delante: a veces basta con volver al pasado, cambiar la perspectiva y hacer que vuelva a parecer nuevo.










































































