Primeras veces para la firma de raíces españolas de la que el pasado año se despedía Jonathan Anderson antes de asumir su nuevo puesto al frente de Dior. Ahora son Jack McCollough y Lázaro Hernández quienes han tomado las riendas: tras lanzar hace unos días su primer bolso para la casa, el Amazona 180, este viernes 6 de marzo han presentado en Paris Fashion Week también su primera colección Otoño/Invierno, tras sorprender el pasado octubre con una colorida y estimulante línea estival en su debut, que rozaba a veces lo caricaturesco en algunas de sus prendas.
Los diseñadores han mantenido para esta nueva propuesta la estética que impusieron entonces, bastante alejada de la huella que dejó Anderson durante más de una década. Sí, seguimos siendo testigos de volúmenes exagerados, casi ariquitectónicos, pero hasta ahí llegan las similitudes. En esta colección destacan los abrigos y las chaquetas bomber como piezas centrales, confeccionados en un cuero de colores que tan bien han demostrado saber emplear.
También se enfocan en una nueva interpretación del lujo a través de la textura, con prendas que no solo deslumbran a la vista, sino que invitan a ser tocadas, con materiales como el borrego y el pelo. La paleta cromática mezcla tonos neutros como el negro, marrón y beige con toques intensísimos de rojo, naranja y amarillo, reflejando una mezcla de elegancia discreta y energía vibrante.
Como ocurrió el año pasado, el arte también ha formado parte de este desfile. Si entonces fue una pieza del pintor y escultor estadounidense Ellsworth Kelly, titulada Yellow panel with red curve, que inspiró el trabajo de McCollough y Hernández; en esta ocasión ha sido la obra de la artista Cosima von Bonin la que ha quedado integrada en la pasarela, con criaturas marinas y caninas expuestas sobre cajas. Una colaboración que subraya la conexión de Loewe con el arte contemporáneo, así como su capacidad para fusionar la moda con otros ámbitos creativos.
"El humor, la ligereza y un espíritu brillante e inclusivo, cualidades que reconocemos como intrínsecas al legado español de Loewe, nos llevaron a la obra de Cosima von Bonin, una artista a la que admiramos desde hace mucho tiempo. Su obra refleja muchas de las ideas que buscábamos articular y manifestar de forma física", ha explicado el dúo creativo.




























































