Puede que Dior haya presentado este martes su desfile Otoño/Invierno 2026-2027, pero lo cierto es que ha habido mucho de primavera en esta colección ideada por Jonathan Anderson, que el pasado año tomaba las riendas de la firma francesa tras más de una década al frente de Loewe. No ha resultado sorprendente la presencia de las flores como elemento destacable en sus prendas, pues la naturaleza está sirviendo al diseñador de inspiración en esta etapa, como pudimos comprobar en su último desfile de Alta Costura.
Tanto es así, que para mostrar al público esta nueva colección, la maison ha escogido el parque público más antiguo de París: el Jardín de las Tullerías. La pasarela ha rodeado el estanque octogonal repleto de nenúfares de este lugar emblemático, en el que Dior desfiló por primera vez en 2020, dejando claro que el color verde es uno de los hilos conductores las propuestas de Anderson.
"Esta colección trata sobre el flujo constante de ideas, tan típico de la vida parisina, y el espectáculo del día a día", ha explicado el modisto, quien para la creación de esta colección ha contado con más tiempo, aunque admite que siente una presión constante.
Los estampados y bordados florales dialogan con el entorno en este Dior más ligero, pero igual de sofisticado. Pese a ser una colección pensada para los meses más fríos de año, hemos visto looks luminosos, en los que las siluetas clásicas de la casa se reinterpretan con mayor fluidez. Chaquetas Bar menos rígidas, tejidos ondulantes y vestidos vaporosos que se mueven con delicadeza alrededor del cuerpo, como si replicaran el vaivén del agua del estanque.
También han destacado los pantalones, cada vez más presentes, con cortes relajados y combinados con abrigos de líneas limpias. El verde, en múltiples matices, junto con el amarillo, el negro y el gris forman la paleta cromática de estos looks que conectan con la escenografía —imposible pasar por alto las sandalias con forma de nenúfares—.
Si el debut de Jonathan Anderson en Dior estuvo marcado por el respeto casi reverencial al archivo, ahora se percibe una intención más clara de construir un relato propio. Un Dior que no renuncia a su herencia, pero que se permite respirar con mayor libertad.









































































