Entrevista

Ariadne Artiles: 'Lo importante es saber elegir, yo siempre he tenido claro que mi carrera no la ha hecho mi cuerpo, sino mi cabeza’

La modelo y empresaria ha recibido en Lanzarote el 'Premio Abora Influencia 2024', un reconocimiento a su espléndida labor en la promoción de la salud, el ejercicio, la alimentación sana, la sostenibilidad y el bienestar personal.

Por Raquel Sáez

Modelo, diseñadora, escritora, empresaria de éxito y una de las creadoras de contenido más queridas de las redes sociales… la carrera de Ariadne Artiles es, simplemente, espectacular. Pero lo que realmente llama la atención de esta mujer de apariencia tranquila, actitud cercana y empática es que todo este éxito profesional ni se le ha subido a la cabeza ni le ha impedido tener muy claro lo que quiere. En realidad, lo ha tenido muy claro desde que era muy joven. Madre de tres preciosas hijas, Ari (de 6 años) y las gemelas, María y Julieta (de 3 años), fruto de su matrimonio con José María García Fraile (con quien comparte su vida desde 2010), ha puesto siempre por delante su pasión por su familia.

 Pero no solo eso, también se ha convertido en una gran abanderada de la vida saludable y de la protección del medio ambiente. Tanto es así que el pasado sábado ha recibido el Premio Abora 2024 en la categoría de 'Influencia', un galardón que reconoce la gran labor de Ariadne en la promoción de la salud, el ejercicio, la alimentación sana, la sostenibilidad ambiental y el bienestar personal. La ceremonia de entrega de estos premios, que celebran su primera edición, tuvo lugar en el auditorio de los Jameos del Agua de Lanzarote y  tienen como objetivo poner en valor la labor de mujeres y hombres, nacidos o residentes en Canarias que han destacado por su talento al dejar una huella positiva en el planeta.

Estas distinciones combinan el reconocimiento a la excelencia con la promoción cultural y empresarial de Canarias, tanto a nivel nacional como internacional. Junto  a Ariadne Artiles también han sido premiados, entre otras otras personalidades, la periodista Herminia Fajardo, la senadora Carla Antonelli, el doctor en física Javier Santaolalla, el neurocirujano y director de orquesta Jesús Martín, la odontóloga Sandra García o el empresario José Antonio Martínez.

Con motivo de la fiesta de inauguración del Hotel Tivoli La Caleta de Tenerife, hemos tenido la oportunidad de hablar con Ariadne Artiles que acudió como una de las invitadas de honor (junto a Raquel Meroño y el actor Jesús Castro) a la presentación oficial de este lujoso Resort ubicado en la isla de Tenerife. Totalmente renovado, promete convertirse en uno de los destinos más solicitados de la isla canaria.

A la vista de este ‘Premio Influencia 2024’ parece que te has convertido en una de las mejores embajadoras de tu tierra. ¿Alguna vez has sido imagen de Canarias?

No, no he sido nunca realmente imagen de Canarias, ya me gustaría. Este es un premio que recibo por todo lo que transmito en mi día a día a través de mis redes sociales. Pero para mí es una cosa innata. Si tú eres de una tierra de la que estás enamorada y te encanta, pues es algo natural, pero no hay nada publicitario en ello.

Dejando al margen todo lo que significa el turismo para las islas, ¿por qué otras cosas recomendarías las islas Canarias?

Para mí lo más importante de Canarias es su gente y la gastronomía. La gastronomía más que los paisajes, que es todo lo que vemos en las postales y que es con lo que intentamos atraer al turismo. Para mí lo fundamental es cómo uno se siente en Canarias por la gente. Yo que he viajado por todo el mundo, por muy bonito que sea el sitio, si la gente no te acoge bien o tú no te sientes como en casa, no te hace sentir bien. Tú no estás en el paraíso. Yo creo que uno de los puntos fuertes es la gente y, luego, la comida. El producto de aquí, el local, es buenísimo. Yo, ahora que vivo cinco meses en Canarias y cinco meses en Madrid, estoy feliz de poder comer papaya o aguacate, porque realmente son frutos que se dan todo el año. Para mí, como ser humano, es realmente importante poder tomar productos de temporada todo el tiempo. Pero bueno, también está el pescado, el gofio, las papas arrugadas, el mojo… tenemos una gastronomía impresionante.

Y ahora que comentas que estás a caballo entre Madrid y Canarias, ¿cómo lo llevas? ¿Es fácil o difícil?

Es un método perfecto. Yo cuando fui madre de Ari viví en Madrid, pero cuando tuve a las gemelas y volví a Madrid me costó un montón. Madrid se me hizo muy cuesta arriba porque toda mi familia vive en Canarias, entonces se me hizo un mundo volver a Madrid con mi tres hijas, habiendo vivido tanto tiempo en la naturaleza, en mi casa. Porque yo salgo de mi casa descalza y piso la playa. Tengo la suerte de poder vivir en primera línea de playa y fue un cambio tan radical que decidí buscar una fórmula para poder contrarrestar esto. Y entonces, bueno, hablando con amigas me comentaron que los extranjeros viven cinco meses en su país y cinco meses en lugares donde hace sol porque no quieren pasar un invierno tan duro. Y me comentaron que en el colegio donde iba Ari la gente lo hacía todo el tiempo. Fui al colegio, pregunté y me dijeron que sí. Y me dije "esta es la mía. Esta es la solución a mi vida". Y entonces lo plantee en casa y estamos probando, y Ari está supercontenta. Las gemelas, que no van al cole, están conmigo, en casa, en la playa, porque hacemos otro tipo de vida.

Por lo que muestras en tus redes sociales abogas por un estilo de vida muy 'slow'. ¿Pero, realmente, tú a qué das importancia en la vida?

A la tranquilidad, al sosiego, a la paz. Yo creo que cuando uno está en paz consigo mismo y con el mundo, no hay mayor felicidad que esa. Cuando eres muy joven estás buscando el éxtasis, la emoción todo el rato. Para mí el momento de paz es el momento de éxtasis. La felicidad para mí es cuando más en calma estoy. Pero yo soy una persona muy productiva, muy inquieta. Siempre produciendo. Viajo todas las semanas a Madrid o a Barcelona. Y eso va en contra de esa filosofía de vida. A veces pienso ¿y si me cojo un año entero sabático y desaparezco? Pero luego está la persona inquieta a la que le cuesta también parar.

-Pintar, hacer yoga... Ariadne Artiles inculca a sus hijas sus grandes pasiones

Entonces, en Canarias, consigo un poco equilibrar a esa persona. A la persona que soy. En Madrid me cuesta más. Sigo siendo productiva, me encanta trabajar y hacer las millones de cosas que hago a la vez. Pero también tengo esa parte de playa, de estar con mis hijas, en mi cocina...

Practicas mucho yoga, ¿qué consigues con su práctica?

El yoga me aporta estabilidad física, aunque lo que se busca en realidad es la parte mental. Yo, siendo una persona tan inquieta, a mí me cuesta mucho meditar. Consigo hacerlo diez minutos, pero nada más. Pero, una vez, en clase de meditación, me dijeron cómo hacer meditación activa. Porque a mí me encanta cocinar. Mi abuelo, era panadero, ya no está, pero tengo como ese vínculo con las masas de pan, haciendo pizzas... Yo en la cocina me olvido del mundo. No existe el móvil. Es algo difícil de controlar. No existe nada. Estoy yo sola, pongo mi música y así he conseguido pasar tiempo en la meditación activa. Y el yoga me da estabilidad física porque tengo una escoliosis muy grande y es también muy importante para encontrar tu centro. 

¿Te sientes incapaz de meditar? Este es el truco para que lo consigas

¿Sigues algún tipo de dieta? ¿Cómo es tu alimentación?

Con la alimentación yo he tenido mucha suerte, porque en casa, con mis padres siempre ha habido productos naturales. En mi casa siempre se ha comido aguacate, mi madre me mandaba al colegio con unos batidos de frutas gigantes, y mi padre también. Aunque estaban separados, nos criaron así, tanto a mí como a mi hermana. 
Entonces yo digo siempre que lo que ahora está de moda, todo esto de la vida saludable, el comer aguacate… para mí es un poco vintage, porque en mi casa, realmente, nunca hubo ultraprocesados, aunque tampoco lo tuvimos prohibido nunca, de hecho en el colegio yo sí los comía, pero en casa no. Para mí es importante un buen producto. Y es lo que llamamos ahora cuidarse, seguir una dieta equilibrada. Pero, realmente, es comer comida que nos nutra.

-Hablamos con el nutricionista de Ariadne Artiles: ¿cómo ha cambiado nuestra alimentación?

¿Recomiendas a la gente recetas a través de tus redes sociales?

Bueno, yo lo que hago es compartir lo que yo hago, no recomendar, si me preguntan puedo aconsejar. Pero yo creo que los seres humanos funcionamos por imitación, entonces si se pone de moda el aguacate, pues qué bien que se ponga de moda, en lugar de otra cosa. De todos modos, yo sé cuál es mi punto fuerte, yo creo que puedo aportar a la gente lo que es bueno para que lo consuma, entonces sé que lo tengo que exponer. Y lo hago porque no me cuesta nada, porque lo hago todos los días. De hecho, la razón por la que tengo redes sociales es porque es un medio de comunicación buenísimo para poder ayudar a la gente realmente. Es decir, es donde yo me siento cómoda contando cosas. Es verdad que ahora mismo es un medio que mi trabajo necesita, pero también creo que aporta un valor grandísimo a las personas que te leen. Soy consciente de que sumas más que restas,  y por eso estoy ahí. 

¿Sigues dentro del mundo del modelaje o lo has dejado un poquito aparcado?

Sigo trabajando. La última campaña que hice fue la de Hoss. Recientemente, fui al desfile de Pronovias porque había sido imagen. Sigo trabajando, pero con proyectos muy puntuales, que me toquen verdaderamente.

Tu carrera como modelo, escribes libros, te has convertido en una influencer en el mejor sentido de la palabra porque te sigue cantidad de gente, escribiste un blog, diseñas moda... ¿Cómo lo haces? ¿Qué proyecto tienes ahora entre manos?

Empecé a estudiar interiorismo. Por eso yo digo que tengo que parar un poco porque soy superinquieta. Necesito crear todo el tiempo y necesito hacerlo desde siempre, siempre estoy produciendo. Empecé a estudiar interiorismo porque realmente es algo que me encanta. Me puedo pasar horas haciendo eso. Mi trabajo nunca fue mi vocación, pero fue una manera muy buena de poder ser empresaria muy pronto. Es decir, mi primera casa la compré con 20, la segunda con 22, la tercera con 24, y tengo 42 años. Mi trabajo me ha permitido independizarme muy pronto y ahora poder ser madre en Canarias y, si quiero, no trabajar. Así compré mi libertad, y esto lo vi desde que era muy chica. 

Nunca tuve vocación de modelo. No sabía lo que era una revista de moda, ni me las compraba. Pero, de repente, me apunté a una agencia de modelos. Me acuerdo que fue con Fernando Merino; hice la campaña de Abercrombie, y él me dijo “pero prueba, qué más te da, no pierdes nada”, porque ya había terminado COU. Y cuando me fui a Estados Unidos y en un año me compré una casa, me dije, bueno, esto me va a dar la posibilidad de ser libre, ¿no?
Luego mis padres se separaron. Viví lo que era no ser independiente porque mi madre, en un momento dado, dependió de mi padre un tiempo, no mucho, un tiempo corto, pero lo suficiente para que te marcara y yo me dijera “quiero ser libre”. Y entonces mi trabajo me dio esa libertad. Pero no era algo que me llenara de verdad. Ahora, por ejemplo, estoy estudiando interiorismo porque eso sí que me gusta.

¿Estudias interiorismo para dedicarte a ello profesionalmente? 

Realmente, todo esto vino porque yo he comprado un montón de casas y todo lo he invertido en ellas. Construí un complejo hotelero y decoré todas las casas, todo lo hice yo, pero en realidad nunca he estudiado. Lo que hice fue idear el proyecto y contratar a una arquitecta para que lo trasladase a los planos.
Entonces, claro, después de tantas casas, me dije pues lo voy a estudiar porque realmente me encantaría no tener que contratarla y poder hacer los planos yo sola, por ejemplo. Eso sí, a lo mejor la contratas igual porque es bueno que piense más gente, pero no sé, quizás el día de mañana. De momento, lo hago como hobby y por aprender realmente esa parte que yo no controlo.

¿Y cómo es el proyecto del hotel que has ideado?

Durante la pandemia, por detrás de mi casa de la playa en Gran Canaria, vendieron un montón de parcelas y justo vendieron una detrás de casa. Aproveché la oportunidad y compré. Son ocho apartamentos. El complejo se llama Pura Vida San Agustín y cada uno de ellos tiene el nombre de una isla canaria. Es superbonito y es como si estuviera en primera línea. Está pegado a otro hotel y con todo el mar de frente… ¡y es mi playa de la infancia! Ha sido un gran proyecto para mí porque ha sido como un sueño. Se inauguró el año pasado. Lo he cedido a un grupo inversor para que lo rente, porque yo no puedo ocuparme de ello, pero bueno, ahí está y va muy bien. La directora, además, es amiga mía. Son cosas que ni en broma me hubiera planteado nunca en la vida. Imagínate, yo quería ser psicóloga.

Tus hijas son muy pequeñitas todavía, pero… ¿Y si alguna de ellas te dice que quiere seguir tus pasos como modelo, por ejemplo?

Mira, no me importa. Sinceramente, sé que soy su madre, pero creo que son muy inteligentes. Son muy diferentes, pero las tres son muy inteligentes. Realmente mi madre alucina con la inteligencia, la picardía y la empatía de las tres. Siento que las tres tienen ese don, creo que van a elegir bien, y yo las voy a apoyar.
La mayor quiere ser millón de cosas, quiere recatar el planeta, es la defensora de Canarias, la que defiende sus raíces. Ari, con solo 6 años, quiere ayudar, muestra mucha empatía… la verdad es que es increíble.

Una última pregunta, Ariadne. ¿Tú crees en la suerte? ¿O tú piensas que las cosas hay que trabajárselas?

Yo creo que lo importante en la vida es saber elegir. Yo siempre he creído que mi carrera no la ha hecho mi cuerpo, sino mi cabeza. Y lo tengo clarísimo. Y siempre fui consciente. Confiaba tanto en mi cabeza que sabía que siempre iba a ir para adelante.

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