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Neuralgia del trigémino, todo sobre el conocido como 'el peor dolor del mundo'

Cada 7 de octubre se conmemora el día mundial de esta enfermedad, muy incapacitante para quien la padece

por Pilar Hernán

‘El peor dolor del mundo’. Así es como definen quienes la padecen la llamada neuralgia del trigémino, una enfermedad rara cuyo día internacional se celebra cada 7 de octubre y que padecen una de cada 15.000 personas. Según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN) afecta a más de 30.000 personas en España y de la que cada año se diagnostican unos 2.000 nuevos casos. “Se denomina neuralgia a todo dolor que se produce en la zona por la que discurre un nervio y el trigémino es el mayor de los nervios craneales, llamado así porque presenta tres divisiones: la rama oftalmológica, la maxilar y la mandibular. Es, por lo tanto, el principal nervio sensitivo de la cara”, explica el Dr. Pablo Irimia, Coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología.

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El nervio trigémino

“La neuralgia del trigémino es una enfermedad del nervio trigémino, que en condiciones normales se encarga que conducir la información sensitiva (sensibilidad al tacto y el dolor) de la mitad de la cara. Al estar el nervio inflamado conduce información alterada, lo que produce unas crisis de dolor muy intenso”, nos cuenta el doctor José Luis Sanmillán Blasco, especialista en Neurocirugía en Neurologics Barcelona y miembro de Top Doctors. “Es un trastorno caracterizado por una sintomatología de dolor intensísimo localizado en un lado de la cara, que incapacita enormemente al paciente. El nervio trigémino es el encargado de recoger la sensibilidad de la cara, y consta de tres ramas diferenciadas, cada una encargada de la sensibilidad de frente, pómulo y mandíbula respectivamente”, añade por su parte el doctor Javier Sendra Tello, especialista en Neurocirugía en la consulta privada Dr. Javier Sendra y miembro de Top Doctors, quien nos dice que tradicionalmente ha sido una de las enfermedades más invalidantes para los pacientes que la sufren. “Ha supuesto un reto terapéutico para el neurocirujano, neurólogo y especialistas en dolor que tratamos esta enfermedad”, añade.

Se trata un tipo de dolor de cabeza que, a pesar de no encontrarse entre los más habituales, en los últimos años se está observando tanto un aumento de incidencia como de prevalencia debido al progresivo envejecimiento de la población.

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Un dolor en forma de descargas

Sin duda, el dolor es el signo más característico de la enfermedad, que aunque se desconoce el motivo, es más frecuente en mujeres que en hombres (afecta más frecuentemente a mujeres de mediana edad). “Produce un dolor muy intenso que los pacientes sienten como descargas eléctricas en la mitad de la cara afectada y que refieren como insoportable. Clásicamente se describe el dolor de la neuralgia del trigémino como uno de los dolores más intensos que se puede experimentar”, añade el doctor Sanmillán.

“Efectivamente, típicamente el dolor se produce en forma de descargas lancinantes que incapacitan notablemente al paciente, ya que le impiden realizar sus actividades habituales. Por lo general, son pacientes que nos llegan a la consulta con una disminución muy importante de su calidad de vida. Estos pacientes tienen dificultades para comer y beber con normalidad dado que estas actividades les desencadena el dolor”, nos detalla el doctor Sendra, que añade un caso concreto: “Recuerdo una paciente que padecía un dolor terrible bilateral y que se comunicaba conmigo mediante la pantalla del móvil. Una vez operada fue cuando pudo empezar a hablar y escuché su voz por primera vez”.

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Así se manifiesta

“La sintomatología más frecuente consiste en dolor muy intenso en un lado de la cara, irradiado por el territorio de la mandíbula y mejilla, en forma de corriente eléctrica repetitiva según refieren los afectados”, apunta el doctor Sendra, que matiza que las crisis de dolor pueden desencadenarse con factores tales como sonreír, comer, cepillarse los dientes o pequeños roces en la cara y cursan por lo general en forma de brotes. “Se produce un dolor de tipo descarga eléctrica que se centra habitualmente en la mandíbula, o en el lateral del ojo o la nariz”, añade el doctor Sanmillán Blasco.

¿Sabemos cuáles son los factores que lo causan?

“En las neuralgias del trigémino típicas el factor común que detectamos en ellas es una compresión microvascular de una porción del nervio trigémino. Esta compresión se produce en el trayecto del nervio, inmediatamente después de su salida del cerebro. La causa suele ser un bucle de una arteria cerebral que contacta con el nervio y origina las descargas de dolor”, explica el doctor Javier Sendra.

¿Cómo se llega al diagnóstico de esta dolencia?

Tal y como nos confirman los especialistas, el diagnóstico de la neuralgia trigeminal es fundamentalmente clínico, el paciente describe las características y la zona de irradiación de su dolor. Al producirse unos síntomas tan característicos, el diagnóstico es clínico. Sólo con la descripción de los síntomas por parte del paciente es posible diagnosticar la enfermedad. En todo paciente con este tipo de neuralgia debe realizarse una resonancia magnética cerebral para evaluar el trayecto del nervio en el cerebro y descartar otro tipo de patologías o procesos que pueden simular una neuralgia. En muchas ocasiones, se aprecia en el estudio de imagen el conflicto originado por la arteria cerebral sobre el nervio, lo cual indica que sería candidato a realizar un tratamiento neuroquirúrgico. En función de las características de cada caso también se pueden solicitar otras pruebas como un TAC craneal.

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Una vez diagnosticada, ¿cuál es el tratamiento?

Hay que ir valorando las posibles opciones de tratamiento poco a poco. “El tratamiento inicial debe ser farmacológico, y valorar la respuesta del paciente al mismo. Sin embargo, muchos pacientes no responden a dicho tratamiento, lo cual obliga a aumentar la dosis y asociar otros fármacos, lo cual genera efectos secundarios indeseables en muchos casos, a la vez que el paciente continúa con la clínica dolorosa”, detalla el doctor Sendra, que añade que, desde su punto de vista, “el tratamiento neuroquirúrgico es el único que trata de resolver el conflicto originado por la compresión de los vasos sobre el nervio”. “El tratamiento más efectivo es la cirugía. Aunque el dolor se puede aliviar o las crisis pueden disminuir con fármacos, estos fármacos, tomados a largo plazo, suelen tener efectos secundarios e intolerancias, y usualmente no controlan la enfermedad de forma permanente”, cuenta el doctor Sanmillán.

Este tratamiento quirúrgico se denomina Descompresión microvascular y se practica a través de una pequeña herida detrás de la oreja, por donde abrimos una pequeña ventana en el cráneo y accedemos al nervio. Una vez identificado el problema que afecta al trigémino, disecamos y aislamos el nervio de los vasos circundantes”, nos detalla el doctor Sendra, que matiza que esta cirugía en manos expertas ofrece excelentes resultados y es muy bien tolerada por el paciente. Por lo general el paciente es dado de alta en 24-48 horas. “Éste es un tratamiento muy seguro, rápido (unas dos horas) y con una alta tasa de éxito. Más del 90% de pacientes a los que se realiza este tratamiento no tienen más crisis de dolor durante los siguientes 5-10 años”, cuenta el neurocirujano de Neurologics Barcelona, que matiza que como segunda opción, se pueden realizar técnicas menos invasivas, en las que a través de una punción en la cara podemos comprimir el nervio y ‘adormecerlo’. También permiten controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes, aunque la tasa de éxito es menor que con las técnicas de microcirugía.

¿Se puede vivir sin dolor?

La pregunta clave es si una persona afectada por este problema puede llegar a vivir una vida sin dolor. “En muchos casos de pacientes con neuralgia trigeminal el tratamiento neuroquirúrgico es resolutivo, permitiendo devolver la calidad de vida perdida al paciente”, comenta el doctor Sendra, que apunta que el pronóstico depende sobre todo del tipo de dolor facial que presente el paciente, dado que se han descrito otros muchos tipos de neuralgias faciales con características diferentes y en las cuales el pronóstico resulta más incierto. “Tras el tratamiento microquirúrgico realizado por un equipo con experiencia, el paciente suele quedar libre de dolor y puede realizar una vida totalmente normal”, dice el doctor Sanmillán, que concluye afirmando que es una enfermedad muy invalidante, y sin el tratamiento correcto el paciente experimenta un deterioro muy grande de su calidad de vida. Sin embargo, con un tratamiento correcto y exitoso, el paciente puede realizar una vida normal, volviendo a realizar todas las actividades de su vida cotidiana.

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