Juancho González, interiorista, sobre las tendencias en decoración en 2026: "La casa vuelve a ser biografía, no catálogo"


Aunque no sigas las tendencias al pie de la letra, es importante conocer qué se llevará y qué está destinado a caer en el olvido. Nos lo ha contado el interiorista Juancho González


Interiorista Juancho González.© Juancho González
23 de marzo de 2026 a las 7:00 CET

Las tendencias en decoración son pasajeras. Lo que hoy inunda las redes sociales, en dos o tres años puede haber pasado de moda y, para muchos, ser una aberración estética. Y es que en una sociedad en la que lo efímero ha tomado la delantera, es complicado mantenerse al día. Sobre todo cuando hablamos de la decoración del hogar, porque no es lo mismo comprarse una camisa que renovar el sofá o retapizarlo porque ese beige que te pareció tan in, ahora te resulta tristón y aburrido. 

Aun así, es importante saber qué se queda y qué se va. De cara a finales de 2026 y principios de 2027, veremos cómo muchas de las premisas que hasta ahora parecían grabadas en piedra (véanse las cocinas blancas) puede que no tengan el mismo tirón. Para darnos su punto de vista, hemos hablado con el interiorista Juancho González, fundador del estudio que lleva su nombre, con sede en Lorca (Murcia). Descubre lo que nos ha contado. 

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Salón con sofá blanco y cocina con panel corredero. © Adam García Photo para Juancho González

Esto ya no vale

Como comentábamos al principio, en decoración, las tendencias cambian cada poco tiempo. Si estás pensando en reformar o redecorar tu casa, es importante conocer cuáles son las señales que indican que un estilo o factor estético empieza a quedarse atrás. Según el interiorista Juancho González, esto sucede cuando un recurso o tendencia “deja de emocionar y empieza a replicarse sin reflexión”. 

“La señal más clara es la homogeneización: cuando un estilo pasa de ser una declaración a convertirse en plantilla. Si puedes entrar en cinco casas distintas y sentir que estás en la misma, ese recurso ya está agotando su discurso. Otra señal es cuando el estilo prioriza la estética sobre la experiencia. Si un espacio es muy fotografiable pero poco habitable, está más cerca del algoritmo que de la vida real”, explica. 

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Salón cálido con sofá blanco. © Maria Pujol para Pia Capdevila

Espacios más personales

Durante mucho tiempo, los interiores muy neutros y minimalistas han sido una de las tendencias más replicadas. Pero, según González, “el minimalismo neutro no desaparecerá, aunque perderá hegemonía”. 

Según el experto, “hemos vivido una etapa de interiores casi silenciosos: beige sobre beige, líneas puras, ausencia de conflicto visual. Ahora percibo una necesidad de identidad. No se trata de abandonar lo neutro, sino de intervenirlo. Más contraste, más capas, más piezas con historia. La casa vuelve a ser biografía, no catálogo”. 

Así que no te lances tan rápidamente a tapizar ese sofá beige del que hablábamos al principio, puedes actualizar su imagen con nuevos textiles, ya sean cojines o un plaid, renovando la mesa de centro por una con historia o cambiando la decoración de la pared del sofá. Será más económico y podrás lograr ese objetivo del que habla Juancho: “Más contraste, más capas, más piezas con historia”.       

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Dormitorio con cama con pared de madera y espejos© Ángeles Molina para Gio Estudio

Otros usos para los materiales de siempre

Madera, fibras naturales, piedra…  Si te gusta el interiorismo, sabrás que los materiales naturales han sido una de las tendencias protagonistas de los últimos años. Según el interiorista, estos materiales no saturan, “lo que se satura es su uso previsible. La madera clara ultracepillada, el roble en versión omnipresente, el microcemento aplicado indiscriminadamente… empiezan a sentirse repetitivos cuando no dialogan con el contexto”. 

Esto se traduce en que los materiales naturales se mantendrán en tendencia, pero según nos revela Juancho González, los veremos, “pero con más carácter: vetas marcadas, piedras menos perfectas, acabados menos “filtrados”. Más imperfección, menos showroom”.

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Comedor con mezcla de piezas modernas y clásicas. © Daniel Schäfer para Alex March

Una decoración más personal

Si sigues cuentas de decoinfluencers y de decoración en general, serás consciente del auge de los interiores muy “de catálogo”, que ha marcado muchas casas y reformas. En 2027, llegaremos a un punto de no retorno, donde se buscarán ambientes más auténticos y menos estandarizados. Para González, el interiorismo de algoritmo está agotando su narrativa. La gente empieza a preguntarse: “¿Esto me representa o solo funciona en Instagram?”. Veo una transición hacia espacios más híbridos, con mezcla de piezas heredadas, diseño contemporáneo y objetos inesperados. La imperfección empieza a ser un valor estético. La autenticidad será el nuevo lujo”.

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Salón con sofá azul. © Amador Toril para Estudio de Interiorismo Alberto Torres

El corazón de la casa

Con permiso de la cocina, el salón es el corazón de la casa. Es ese espacio en el que nos relajamos, leemos, cenamos frente al sofá o recibimos a nuestros invitados. Por eso su decoración es la que más cuidamos. Ahora, hay piezas y disposiciones que están condenadas a desaparecer. 

Para Juancho, una de ellas es “el sofá modular infinito en gris claro, pegado a la pared, con mesa de centro minimalista y alfombra neutra XL empieza a sentirse formulaico”. 

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Cocina separada con una puerta corredera de cristal. © Alberto Marin para Juka Interiorismo

No tan abiertos 

Otra de las tendencias más populares actualmente es abrir el salón a la cocina, muchas veces incluso al recibidor. En este caso, a esta moda el interiorista Juancho González también le pone fecha de caducidad: “Creo que la obsesión por el salón completamente abierto, sin zonas definidas, irá evolucionando. Veremos espacios más articulados: rincones de lectura reales, configuraciones menos rígidas, muebles que se mueven y dialogan entre sí”.

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Cocina con muebles de madera y encimera de piedra.  © Elton Rocha para Se Studio

Adiós a las cocinas blancas

Uno de los espacios en los que más se percibe el paso del tiempo es la cocina. Pero también es una de las estancias de la casa en la que las tendencias son más cambiantes. Por eso mantener este espacio de la casa actual no es tan fácil como renovar la imagen del salón con unos cojines o unos cuadros nuevos. Por eso, hay que tener cierto cuidado con el estilo y acabados que elegimos. Según González, en 2026, “la cocina blanca impoluta con encimera efecto mármol muy veteado en versión brillante podría perder protagonismo frente a propuestas más táctiles y cálidas”. La madera se lleva, pero no como la de hace años con acabado miel, sino con una imagen más cuidada, más elegante, más atemporal.  

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Baño con lavabo de mármol. © Germán Saiz para Bruno Lavedan

Baños con textura

Si en las cocinas se aprecia mucho el paso del tiempo, los baños también son víctimas de este desgaste, con materiales, colores y distribuciones que delatan rápidamente los años. Para este año y según la experiencia del experto, “en baños, el total look en microcemento gris y griferías negras mate empieza a saturar visualmente. Intuyo un giro hacia acabados más matizados: piedras con textura, metales envejecidos, colores más profundos y envolventes”.  

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Dormitorio con pared en color terracota.© Carla Capdevila para Arquesta

Un tímido adiós a los neutros

El color es uno de los factores más importantes en la decoración. Su elección nos ayuda a definir el estilo, llenar de luz la estancia o darle un punto más alegre. Para González, “los beiges uniformes y el “greige” omnipresente podrían diluirse en favor de gamas más emocionales. No necesariamente más estridentes, pero sí más decididas”. 

Según el experto, habrá un cambio en la elección de la paleta de colores que decorará nuestras casas: “Creo que veremos verdes más densos, azules complejos, tierras rojizas, incluso tonos ciruela o mostaza en dosis estratégicas. El color volverá a tener intención, no solo función neutra”.