En estos días que, después de tanto festín gastronómico, el cuerpo pide comidas más suaves y ligeras, el postre en el que hoy nos vamos a centrar resulta una opción perfecta. Se trata de las clásicas manzanas asadas, para cuya elaboración no necesitaremos un solo gramo de azúcar (ni miel, ni siropes, ni nada que, en esencia, sea azúcar).
Usa un descorazonador de manzanas para quitarles la parte central.
Y es que, si optamos por unas manzanas maduras, su propio dulzor natural será más que suficiente para que el sabor resulte de lo más agrandable. Además, la adición a este tipo de receta de especias -entre ellas, la rica canela- ayudan a ‘engañar’ al paladar, ofreciendo una sensación dulce.
Tomada así, la manzana es un alimento muy digestivo. Y podemos hacerlo más aún si, en lugar del agua que usaremos para su cocinado, empleamos alguna infusión suave (manzanilla, anís, rooibos…).
MANZANAS ASADAS: EN HORNO Y EN MICROONDAS
Como mejor quedan es cocinadas al horno (tanto si las hacemos enteras, simplemente con las especias, como si optamos por rellenarlas).
No obstante, en el microondas también se pueden obtener muy buenos resultados, en un tiempo mucho menor. Quedan muy jugosas, aunque, eso sí, la piel no se dora igual que en el horno (no tenemos el tostado exterior más propio del horno).
Nosotros vamos a proponeros a continuación tres alternativas: unas manzanas clásicas asadas al horno; una versión, también al horno, pero rellenas con frutos secos; y, por último, una alternativa para hacerlas en el microondas. Todas, eso sí, prescinden de azúcar y son un postre saludable, ideal para retomar buenos hábitos en la mesa tras las vacaciones de Navidad.
Pueden servirse solas, tanto tibias como frías. Opcialmente, las puedes acompañar con yogur natural o un poco de requesón.
4–6 manzanas (mejor dulces y aromáticas: Fuji, Gala, Golden o Pink Lady)
1 rama de canela
½ cucharadita de canela en polvo
1 pizca de clavo molido (opcional)
1 pizca de nuez moscada o cardamomo (opcional)
La piel de medio limón o naranja (solo la parte coloreada)
80–120 ml de agua
Un chorrito muy pequeño de zumo de limón (opcional, realza el dulzor natural)
Elaboración:
-Precalienta el horno a 180 °C (calor arriba y abajo).
-Lava bien las manzanas y sécalas.
-Corta la parte superior de cada una (el ‘sombrero’) y resérvalo.
-Con un descorazonador o cuchillo pequeño, retira el corazón, con cuidado de no atravesar la base.
-En el hueco de cada manzana añade: una pizca de canela, una pizca mínima de clavo/nuez moscada/cardamomo (solo una cantidad pequeña), unas hebras de piel de cítrico.
-Coloca de nuevo la tapa sobre cada manzana (como en la foto).
-Ponlas en una fuente apta para horno. Añade al fondo el agua, la rama de canela y, si quieres, unas gotas de limón.
-Hornea durante 35–50 minutos, dependiendo del tamaño. A mitad de cocción, puedes bañarlas con el jugo del fondo. Si ves que se doran demasiado, cúbrelas ligeramente con papel de aluminio. Están listas cuando al pincharlas estén muy tiernas y la piel arrugada, como en la imagen.
-Déjalas reposar unos minutos tras sacarlas del horno.
MANZANAS ASADAS AL HORNO SIN AZÚCAR Y RELLENAS DE FRUTOS SECOS