¿Eres de team salmorejo o de team gazpacho? Las dos son las sopas frías más famosas del verano. En este caso nos sumamos al segundo en su versión más tradicional. Aunque cierto es que a partir de la receta básica, cada vez se hacen más versiones, algunas incluso con fruta y otros vegetales. Pero nosotros nos decantamos en este caso por la más fácil y popular, originaria de Andalucía pero presente en todo el planeta. Te recomendamos servirla muy muy fría ¡y a disfrutar de este auténtico cóctel de vitaminas y otros muchos nutrientes!
¿Dónde nace el gazpacho?
Nuestro protagonista tiene un origen humilde y antiguo que se remonta a la época de Al-Ándalus, en el siglo VIII, cuando los campesinos de la zona sur de la península ibérica preparaban una mezcla de pan, agua, aceite y vinagre, que eran los ingredientes que tenían más a mano y eran más asequibles. Con el paso del tiempo, la receta se fue enriqueciendo con la incorporación de otros ingredientes, como el ajo y en el siglo XVI, con la llegada del tomate y el pimiento desde América, cuando el gazpacho adquirió la forma que conocemos hoy en día.
Receta tradicional de gazpacho andaluz
- Selecciona ingredientes frescos y maduros (tomate, pepino, pimiento rojo o verde, cebolla y ajo).
- Lava, pela y trocea las verduras
- Tritura los ingredientes junto al pan, el aceite de oliva, el vinagre y la sal -en una batidora, licuadora o robot de cocina-.
- Ajusta la textura con agua: si queda muy espeso, añade agua fría poco a poco hasta lograr la consistencia deseada y vuelve a triturar.
- Rectifica de sabor: prueba y ajusta la sal, el vinagre o el aceite según tu gusto y enfrñia entre 2-3 horas.
¿Con qué acompañar la receta de gazpacho andaluz?
La guarnición más clásica del gazpacho son daditos de tomate, cebolla, pimiento y pepino. Sírvelos a parte para que cada uno se eche lo que quiera. Hay quien también le pone, como al salmorejo, huevo cocido y jamón picaditos.