Es cierto que, si atendemos a la su estricta temporalidad, la berenjena es un fruto (sí, fruto, aunque le demos los usos culinarios de una verdura) más propio del verano. Pero también lo es que, al igual que ocurre con el calabacín, su disponibilidad en nuestros mercados es de todo el año. Es por ello que, dado que es un producto muy saludable y versátil, también nos gusta meterlo en la cesta de la compra estos meses.
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RAZONES NUTRICIONALES PARA INCLUIR LA BERENJENA EN NUESTROS MENÚS
- Baja en calorías. Es uno de los productos con menos calorías, unas 20 por cada 100 gramos de producto comestible, por lo que es ideal para dietas enfocadas al control del peso,
- Rica en fibra. Aporta fibra soluble e insoluble, que favorece la digestión, mejora el tránsito intestinal y ayuda a mantener la sensación de saciedad.
- Antioxidantes. Contiene compuestos fenólicos que ayudan a proteger las células del cuerpo contra el daño oxidativo,
- Bajo índice glucémico. Ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre, siendo adecuada para personas con riesgo de diabetes o resistencia a la insulina.
- Propiedades cardioprotectoras. La fibra, los antioxidantes y el potasio contribuyen a reducir la presión arterial y a mantener niveles saludables de colesterol.
- Rica en minerales. Especialmente potasio, magnesio y calcio, importantes para la función muscular, nerviosa y la salud ósea.
- Vitaminas esenciales. Contiene vitamina C (antioxidante y refuerzo del sistema inmunológico), vitamina K (coagulación y huesos) y algunas del grupo B (B1, B6 y folato) que participan en la producción de energía y el metabolismo celular.
- Hidratante. Tiene un alto contenido de agua (más del 90%), por lo que ayuda a la hidratación y a la eliminación de toxinas.
CONSEJOS PARA COCINAR CON BERENJENAS
Vamos ahora con algunos consejos básicos para sacar el máximo partido a las berenjenas cuando las incluyamos en nuestros platos:
- Cómo elegir las mejores. Cuando vayas al mercado busca las berenjenas más frescas, esto es, con la piel brillante y tersa y la carne firme. Presiona ligeramente con el dedo: si vuelve rápido a su forma, está bien. Además, evita arrugas, manchas marrones o tallos secos.
- Adiós al amargor. Para quitar el característico amargor, corta la berenjena en rodajas o cubos, espolvorea sal y deja reposar entre 20 y 30 minutos. Luego, enjuágala y sécala antes de cocinar.
- Suavizar con leche. Sumergir la berenjena en leche durante 20–30 minutos antes de cocinarla la hace más cremosa y atenúa también el amargor. Ideal para frituras, rebozadas o platos cremosos como lasañas y purés.
- Conservación. Como producto fresco que es, se trata de un alimento bastante perecedero, así que lo ideal es consumirla en pocos días. Guárdala en la nevera y mantén lejos de otros frutos que producen etileno, como plátanos o tomates, para evitar que se estropee rápido.
- El corte, en función del uso. Corta en rodajas gruesas para asar, plancha o parrilla; cubos para saltear; y mitades para rellenar.
- Evita que se oxide con limón. La berenjena se oscurece rápidamente al contacto con el aire, pero unas gotas de limón sobre la pulpa cortada ralentizan este proceso. Puedes frotar ligeramente las rodajas o cubos con limón o rociarlos justo después de cortar.
- Horno, gran aliado. Las berenjenas asadas al horno ofrecen resultados realmente buenos. Esta técnica potencia su sabor natural y, una vez asada, podemos tomarla tal cual o retirar su carne para hacer purés, cremas tipo baba ganoush. También usar su carne para sumarla a otros ingredientes (quinoa, arroz, otras verduras…) y prepararlas rellenas, etc.
- A la plancha. Si las vas a hacer a la plancha, puedes empezar con fuego fuerte para dorar la superficie y cerrar los jugos, luego cocinarla a temperatura más baja para concentrar aromas y obtener una textura tierna.
- Mantén la piel cuando convenga. Aporta fibra, antioxidantes y textura. Hay quien prefiere retirarla, pero en guisos, asados y parrillas, dejar la piel mejora tanto la apariencia como el valor nutritivo.
- Evita la congelación en crudo. La berenjena cruda se vuelve acuosa y fibrosa al descongelar. Si aun así, quieres congelar, cocínala primero (asada, salteada, al vapor...).
- Salteado, otra buena técnica. Cortar en cubos pequeños y cocinar a fuego fuerte 5–7 minutos deja la berenjena tierna por dentro y dorada por fuera, ideal para salteados y mezclas de verduras.
- También como aperitivo. Igualmente, la berenjena puede dar mucho juego a la hora de preparar pinchos, tapas y canapés, tal y como os mostrábamos con estas ideas deliciosas.
- Especias y hierbas ‘amigas’. La berenjena admite muchas combinaciones. Pimentón (dulce o ahumado), comino, curry, cúrcuma, chile o pimienta negra funcionan muy bien. Entre las hierbas: albahaca, tomillo, romero, orégano, perejil y cilantro.
- El truco de Karlos Arguiñano para hacerlas en el microondas. El popular cocinero corta las berenjenas por la mitad de forma longitudinal. Con una puntilla va haciendo una marca alrededor el ‘perímetro’ de cada mitad y luego unos cortes de lado a lado en sentido diagonal, formando una especie de rejilla (como en la imagen superior de berenjenas al horno). Deposita las mitades en un bol, suma sal por encima, cubre con papel film y mete al microondas durante 8 o 9 minutos. Una vez blanditas, la carne de la berenjena se puede usar las para las recetas que se desee.









