¿Sabes distinguir si el pescado está buenas condiciones para el consumo?

Toma nota de las recomendaciones que te ofrecemos para saber si este alimento perecedero tan delicado está en perfectas condiciones

A estas alturas del mes de junio el calor ya está haciendo de las suyas. Y lo hace en todos los sentidos: estamos mucho más agotados, el calor nos sofoca, nos pone de mal humor, hasta nos quita el apetito y estropea los alimentos con una facilidad y una rapidez sorprendente. Nada que ver con lo que sucede durante el invierno.
Y precisamente por eso hemos de tener el doble de cuidado con los alimentos. En concreto y muy especialmente, con el pescado, del que ya hemos hablado con anterioridad. Tal y como comentamos en otra ocasión, el pescado requiere una mayor atención durante todo el año porque se trata del alimento perecedero más delicado. Y lo que es peor, las consecuencias de consumir pescado en mal estado pueden llegar a ser graves.


Ese es el motivo de que sea tan importante saber distinguir el pescado en mal estado, a pesar de que no todo el mundo conoce las claves para hacerlo. Para empezar, has de sospechar cuando veas que el aspecto general del pescado es apagado o desvaído, seco o áspero al tacto. Sobre todo si el color de la pieza carece de brillo. A veces puede llegar a tener tonalidades extrañas especialmente en la zona ventral.

Antes de comprarlo —o consumirlo si ya lo tienes en casa— echa un vistazo a las agallas. Y deséchalo si son de color rojo o marrón oscuro y sin brillo, con láminas pegadas entre sí, recubiertas de limosidad mal oliente. O bien si los ojos están hundidos, sucios, de color blanco-amarillento y huelen mal; con la pupila hundida, decolorada.
También has de vigilar si la carne es blanda o flácida y se desprende fácilmente de las espinas. Y que en ella se marquen las impresiones digitales al presionar, que desaparecerán más lentamente cuanto menos fresca sea la pieza.

La medida más acertada para garantizar que el pescado que consumes está en buen estado es comprarlo poco antes de cocinarlo. Y guardarlo siempre en la nevera, que debe ser de gran calidad. Los frigoríficos Bosch son nuestros preferidos. Porque cuentan con un novedoso cajón denominado ChillerBox 0º, especialmente pensado para guardar carnes y pescados.
El cajón ChillerBox es todo un invento ya que consigue una temperatura más baja que en el resto del frigorífico, idónea para conservar frescos el pescado hasta el doble de tiempo que en un congelador convencional. Todo ello se consigue con un sistema de distribución de aire que enfría más rápidamente los alimentos
y la temperatura se mantiene estable; así se reduce el crecimiento de bacterias y el proceso de deterioro químico y enzimático. ¿Curioso verdad?

Más información:
www.bosch-home.es

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