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enrique iglesias getty© Getty Images

Enrique Iglesias

Ocultó a sus padres, Julio Uglesias e Isabel Preysler, que quería ser cantante y ahora es el Rey del Pop latino. Con más de 100 millones de discos vendidos a lo largo de su carrera, no le hizo falta tirar de apellidos, sino de talento logrando una fama y popularidad que no entiende de fronteras.


7 de noviembre de 2006 - 14:12 CET
Madrid, España

Enrique Iglesias es la esencia del artista. Vocación y duende. Con la vehemencia del que sabe que triunfará, ocultó al mundo sus ganas de cantar. También a su padre sólo que, en su caso, se trataba de Julio Iglesias. "Si anuncio a los 14 años que quiero ser cantante, hoy no estaría aquí. Tuve que callarme, pero siempre he sido muy maduro para saber lo que quería hacer en la vida".

Los primeros pasos de Enrique Iglesias en la música

Sin mencionar su linaje, Enrique recorrió todas las casas discográficas, las más importantes y las más modestas. Se mantuvo imperturbable ante cada no. Lo tenía claro. "No lo digo por nada, pero yo a los 17 años rezaba por las noches y le pedía a Dios cantar mis propias canciones ante un público maravilloso". Hasta que en 1995 topó con Fonovisa, una compañía mexicana afincada en Los Ángeles. Su presidente, Guillermo Santino, cayó rendido a su voz apenas escuchar la cinta. Tanto que, sin llegar a preguntar la identidad de aquel joven aspirante, le ofreció grabar tres álbumes por valor de un millón de dólares. Hoy, es un filón de oro.

Hijo de Julio Iglesias e Isabel Preysler

Y es que Enrique es música. El joven artista nacido el 8 de mayo de 1975 es hijo del cantante Julio Iglesias y de su primera mujer, Isabel Preysler. Apellidos con pedigrí, que Enrique lucha por disimular. "No me gusta que me comparen con mi padre, pero mucho menos que nos hagan rivalizar. Cada uno tiene su estilo, su vida y sus canciones". No cantaría un tema de Julio Iglesias por nada del mundo, ya que odia las comparaciones, aunque reconoce que su progenitor es un número uno de la canción. "Tengo un padre que no merezco. Ni siquiera aceptaría dar un concierto a medias con él. Es enorme"

El Rey del Pop Latino

Por su origen, el pequeño de los Iglesias-Preysler ha visto desprestigiada su carrera profesional en varias ocasiones. Sin embargo, su mejor aval como cantante son las ventas millonarias de sus discos y el cariño que le profesan sus fans. A lo largo de su trayectoria, este artista con mayúsculas ha conseguido mucho más de lo que un día soñó y puede presumir de haber vendido más de 100 millones de discos en todo el mundo gracias a exitos como Bailando, Duele el corazón, Hero, I like it, Súbeme la radio, Tonight I'm lovin you y Bailamos.

Pero no solo las ventas avalan su éxito, sino también los reconocimientos tras más de tres décadas de carrera, pues el que con el paso de los años se ha ganado la etiqueta de o 'El Rey del Pop Latino' o 'El Rey del Dance' ha ganado más de cien premios durante su vida, entre ellos un premio Grammy, cinco premios Grammy Latino, 10 premios World Music Awards y seis premios MTV. 

Padre de tres hijos junto a Anna Kournikova

Afincado en Miami desde 1982, a Enrique le han adjudicado numerosas conquistas, pero que él mismo haya confirmado tan solo una, la de la extenista rusa, Anna Kournikova, a quien conoció en el rodaje de su videoclip Escape y con la que lleva saliendo desde 2002. Son uña y carne y su complicidad es tan evidente como su discreción, pues a pesar de su fama lograron mantener en secreto el embarazo de Kournikova, quien dio a luz a mellizos en diciembre de 2017, convirtiéndose así en padres, por partida doble y por primera vez de un niño y una niña llamados Lucy y Nicholas. Tres años después, el cantante y la deportista repetirán la experiencia dando la bienvenida a la pequeña Mary. "Ser padre me ha cambiado la vida y soy feliz", contaba el hijo de Isabel Preysler a la periodista Maity Interiano. "Es increíble verlos crecer".

Su último disco

Cercano y bromista a pesar de su alta cuna y desorbitante patrimonio, el cual está estimado en alrededor de 100 millones de euros, Enrique Iglesias, contra lo que pudiera parecer, siente verdadera obsesión por no perder la naturalidad que todos aprecian en él. Es un chico sensible, divertido, maduro y responsable, que se desvive por los suyos y por su trabajo. "Voy a cantar hasta que me muera", aseguraba el cantante que a principios de 2024 y tras el lanzamiento de su disco, Final Vol.2. anunciaba que ya no pensaba publicar más álbumes, aunque sí continuará lanzando canciones y realizando conciertos. "El mundo ha cambiado y ya no es necesario sacar discos en la forma en la que la concebíamos antes", señalaba Enrique, a quien no solo le fascina cantar sino también producir y componer, una labor que continúa en su día a día a pesar de que muchas voces pensaran en una retirada después de que el artista se sumara al club de los artistas internacionales que han decidido vender su catálogo musical y los derechos de su nombre e imagen. 

Venta de su discografía

El cantante vendió su gran discografía formada por once álbumes de estudio, cinco álbumes recopilatorios, más de cincuenta sencillos y más de cincuenta videoclips por un precio estimado de más de cien millones de euros y entregó los futuros ingresos que se generen, así como el derecho a decidir qué uso se le da a los temas. El ganador de dos World Music Awards se convirtió en el primer artista español en realizar esta operación. El futuro de Enrique Iglesias no solo es la música, es socio desde hace años de Pau Gasol y Rafa Nadal en la cadena de restaurantes Tatel.