Las incondicionales del skincare diseñan su rutina de belleza con mimo y buscan la combinación de activos maestra para darle a su piel exactamente lo que necesita. En un nivel más amateur o incluso principiante, el ritual mínimo y efectivo pasa por la limpieza innegociable (y si es doble por la noche, mejor); la protección solar por la mañana; la crema hidratante; y los tratamientos más intensivos en forma de sérums como los de vitamina C iluminadora de día, y el retinol renovador de noche para el que hay que "retinizarse" si no se ha usado nunca. Aunque la clave para combatir el envejecimiento prematuro además de la constancia consiste en conocer las zonas vulnerables y darles algo más de mimo: este es el caso del cuello.
Lo avisa la Dra. Beatriz Beltrán, médico internista y especialista en medicina estética: "El cuello envejece de una forma muy particular porque tiene una piel más fina que la del rostro, menos glándulas sebáceas y una capacidad de reparación más limitada. Además, lo movemos todo el día, recibe sol, perfume, roces de ropa y muchas veces queda fuera de la rutina diaria. Por eso puede delatar la edad incluso antes que la cara".
Cómo envejece el cuello: de las líneas horizontales a las manchas
La experta corrige que es un error hablar de un "cuello envejecido" como el único problema que le afecta, hay que afinar el tiro y saber cuál es el problema específico en cada caso: "No es lo mismo una línea horizontal marcada por el gesto y la postura que una piel crepé, una banda vertical del músculo platisma, una mancha solar o una pérdida del ángulo cuello-mentón. Si el diagnóstico no es preciso, el tratamiento tampoco lo será".
'Tech neck'
Por ejemplo, uno de los signos de envejecimiento más comunes de nuestra era es el conocido como tech neck, causado por la posición en la que se mantiene la cabeza durante largos periodos de tiempo al mirar el móvil (aunque la genética, la calidad de la piel o la pérdida de colágeno también influyen): "Lo vemos incluso en pacientes jóvenes. El cuello se pliega siempre en el mismo punto y, con el tiempo, esa marca se fija. El error es pensar que todas esas líneas se corrigen igual".
La solución médico estética de la fundadora de la Clínica Dra. Beatriz Beltrán consiste en determinar si la arruga es fija, un problema de calidad cutánea, pérdida de elasticidad o deshidratación: "En líneas muy concretas podemos utilizar ácido hialurónico muy fino y flexible, pero el cuello exige mucha precisión. A veces la mejoría viene antes de trabajar hidratación, elasticidad y calidad de piel que de intentar rellenar la línea".
Flacidez
En estos casos, el cuello pierde definición y tersura, se desdibuja la línea mandibular e incluso aparecen "bandas verticales" que se notan al hablar. "Después de adelgazar mucho o en etapas como la menopausia, muchas pacientes notan que el rostro y el cuello cambian. La piel queda más laxa, el óvalo se ve menos definido y el ángulo cuello-mentón acompaña peor a la cara. Pero cuando aparecen bandas verticales, no estamos hablando solo de piel: muchas veces hay un componente muscular, el platisma", apunta la experta. Como tratamientos se puede trabajar con láser tensor, ultrasonidos focalizados, radiofrecuencia médica, bioestimuladores o una combinación de ellos.
Manchas y rojeces
Desde el perfume a la exposición casi permanente a los rayos UV o los rozes de la ropa, es una zona sobreexpuesta en la que es importante extender los cuidados que aplicamos en el rostro. Con el tiempo es propenso a la aparición de rojeces, capilares visibles, textura rugosa, tono apagado o manchas: "Vemos mucho fotoenvejecimiento en cuello y escote. A veces la paciente habla de una mancha, pero al explorar vemos tono desigual, rojeces, textura irregular y pérdida de luminosidad". La especialista prescribe prudencia: "Podemos utilizar luz pulsada, láseres fraccionales no ablativos, peelings médicos suaves o protocolos de preparación cutánea. Pero el cuello es una zona sensible. Antes de tratar una mancha hay que saber qué tipo de pigmento tenemos delante y cómo está la piel. Si irritamos una zona fina, podemos empeorar el problema".
El secreto del éxito al tratar la zona consiste en comprenderla como un todo: "Muchas pacientes no dicen 'tengo flacidez cervical'. Dicen, 'he perdido mandíbula', 'me veo el cuello raro' o 'antes tenía más ángulo'. Esa percepción es muy importante porque casi nunca habla de un solo punto, sino de cómo se lee todo el tercio inferior". Después es cuando se actúa en consecuencia, ya sea trabajando para redefinir la línea de la mandíbula, suavizar la tensión muscular, mejorar la calidad de la piel, estimular la producción de colágeno endógeno... "El objetivo no es tensar el cuello a toda costa. Es recuperar definición, firmeza y calidad de piel sin que el resultado parezca forzado".







